Saó Blanc 2012, puro arte, pura tierra, pura vida

Coupage de Garnacha Blanca y Macabeo. Fermentado y criado durante 6 meses en barricas nuevas de roble francés de tostado medio. La añada 2012 tuvo una producción de 3.654 botellas.

Hoy os proponemos un viaje a la localidad ilerdense de la Pobla de Cérvoles para descubrir un gran vino blanco que nos ha hecho pasar grandes momentos de conversación animada y exaltación del amor y la amistad. Se trata del Saó Blanc 2012, una interesante unión de Garnacha Blanca y Macabeo que ha gustado mucho a la totalidad de las personas con las que realizamos nuestra divertida cata. Este inspirador vino se elabora en la comarca de Les Garrigues, una tierra montañosa enclavada en la D.O. Costers del Segre que hace frontera con el Montsant y con el Priorat.   

Probamos este vino como solemos hacer siempre para no dejarnos influenciar por factores externos, sin querer conocer detalles de quién lo elabora, ni cual es su filosofía creadora. Es mejor catar un vino con la mínima información posible para ser completamente honestos y enjuiciarlo justamente. Es muy difícil abstraerse del entorno de un vino a la hora de calificarlo. Por eso desde Vino y se Quedó siempre abogaremos por las catas a ciegas como garantía de que los compadreos entre bodegueros, prensa y guías especializadas no impondrá ningún «punto extra» al vino catado.

Viviendo el Saó Blanc 2012

Nos servimos una copa y descubrimos un bonito color amarillo pálido con destellos verdosos. Es un vino muy limpio y brillante con presencia grasa.

En la fase olfativa sentimos una nariz tímida con notas de pastelería (brioche, mantequillas y natas) que denotan su crianza en madera, así como aromas a frutas cítricas y tropicales. Posee un final juvenil lleno de frescura.

En la boca entra de manera suave, dulce, que hace que apetezca seguir bebiendo. Tiene un paso largo cargado de mineralidad. Es un vino embriagador, graso y untuoso. Su final es seco y deja un buen retrogusto. La fruta y la madera están perfectamente integradas y convierten al Saó Blanc 2012 en un vino imprescindible para estas fechas en las que comienzan a apetecer más los vinos frescos pero que contengan matices.

Saó Blanc 2012

Nosotros aconsejamos que combinéis este vino con arroces, pasta, pescados y platos japoneses y thai, aunque seguro que habrá multitud de platos que le vayan igual de bien y que espero que nos hagáis saber cuando los probéis.

Tierra y vida

Una vez que nos encantó este Sao Blanc 2012 nos pusimos a investigar quiénes están detrás del mismo y nos volvimos a dar cuenta de que se cumple una máxima, cuando un vino es especial es porque detrás de él hay un proyecto que también es especial. No falla nunca. Este vino se elabora en la preciosa bodega Mas Blanch i Jové. Al mando de la nave están la joven Sara Jové y sus padres, los tres encantadores, que heredaron el oficio de los abuelos de Sara, agricultores de la zona apasionados de la tierra y del cuidado del entorno natural, y como no, del vino.

La sensibilidad de los que están detrás de un vino es un valor añadido que siempre se nota cuando uno lo bebe. La pasión por el trabajo bien hecho siempre es percibido por las almas sensibles. Y viceversa; tomen nota señores empresarios que malpagan a sus trabajadores y les tratan como a mercancía, al final sus vergonzosos actos se volverán en su contra. El amor por el entorno de la familia Jové hizo que en 2006 levantaran su bodega integrándola en el seno de la montaña recubriendo las paredes de la misma con piedras extraídas del mismo lugar para no perjudicar el paisaje. El resultado es una bodega bonita, funcional y original.

El arte de Guinovart y el vino

Si el exterior de la bodega es todo un homenaje al entorno natural en el que se enclava, qué decir del interior en el que los dos grandes protagonistas son el arte de Josep Guinovart y el vino. El reconocido artista barcelonés, que nos dejó a finales de 2007, era un enamorado de la naturaleza, de la vida y del vino. Ayudó a la familia Jové a diseñar la bodega y nos obsequió a los futuros visitantes de la misma con un gran mural en el que hizo un homenaje a la esencia del vino y que preside la sala de catas.

Esperamos que disfrutéis con este vino como lo hemos hecho nosotros. Bien fresquito y al aire libre es toda una experiencia que nadie debería perderse. Estamos deseosos de probar el resto de los vinos de esta bodega porque intuimos agradables sorpresas. Nos dicen que el tinto Saó Expressiu es fabuloso aunque está a la espera de la cata definitiva por el tribunal de Vino y se Quedó. Os mantendremos informados.

Disfrutad de lo que queda de Semana Santa los que tengáis la suerte de estar de vacaciones. Los que no hemos tenido esa suerte seguiremos intentando levantar el país. El Atlético de Madrid y el Liverpool están marcando el camino. Después de sus hazañas todo es posible.

Salud y buenos vinos, amigos.

Ars Nova 2007, la huerta navarra embotellada

Coupage de 40% Tempranillo 40% Cabernet Sauvignon y 20% Merlot. Crianza de 24 meses en depósitos de hormigón y de 9 meses en barricas de roble francés. Vino sin filtrar. Producción de 70.000 botellas. 

Regresamos a Navarra para presentaros un vino que nos ha parecido maravilloso y lleno de matices originales, aparte de tener una gran relación calidad-precio. A los integrantes de Vino y se Quedó nos mantuvo en un permanente juego de adivinación de las notas que, tanto en boca como en nariz, iban apareciendo a medida que íbamos probando más y más de este Ars Nova 2007.

Se trata de un vino procedente de viñedos que se encuentran a unos seiscientos metros de altitud en una zona privilegiada para su elaboración como es el Valle del Yerri, enclavado a las faldas de la Sierra de Urbasa-Andia en lo que se conoce como Tierra Estella, por ser esta ciudad el partido judicial de los pueblos que conforman el valle. Por él transcurre el Camino de Santiago por el que llegaron antaño numerosas variedades de uvas que hoy pueblan nuestros campos y que han sido mejoradas por nuestros inquietos vitivinicultores con respecto a las que se encontraron hace años y a las que aún hoy se encuentran en muchos países europeos.

Escudriñando el Ars Nova 2007

Este estupendo vino tiene un precioso color rubí con ribete púrpura que llena la copa con una rotunda presencia.

En nariz comenzamos a flipar, valga expresión tan llana, debido a la complejidad que posee. Lo primero que nos llegó en esta fase olfativa fue toda una sinfonía de la huerta navarra donde los grandes protagonistas eran los pimientos, tanto rojos como verdes, cuya intensidad nos deleitó. A esta sabrosa ensalada se unieron las tomateras y la pimienta, así como unas selectas notas de gominola de nata y fresa que no eran otra cosa que la unión perfecta de frutillos del bosque con los recuerdos de la madera. Hacia el final nos dejamos golpear con gusto por unos fuertes matices a café de puchero y a regaliz. Impresionante combinación. Muy original y agradable.Ars Nova 2008

En boca es potente, carnoso, cálido, largo. Aparece el café amargo seguido por un final de fruta roja. También encontramos gusto ahumado, como el aroma de la ceniza de un habano de calidad. Posee una acidez que refresca la boca y que invita a seguir bebiendo sin parar. Es un vino muy fácil de beber a pesar de su ejemplar complejidad. Es muy original y vivísimo a pesar de su edad. Se prevé una buena vejez para este Ars Nova 2007.

Pensamos que armonizará muy bien con multitud de guisos, carnes, caza de pelo y pluma así como con embutidos y quesos ahumados navarros.

El equipo de la Compañía Vitivinícola Tandem es el encargado de elaborar este vino con la filosofía que tanto nos gusta en Vino y se Quedó, con mucha paciencia y cuidado del viñedo para conseguir las mejores uvas ya que sin éstas es imposible realizar un gran vino. Cuando descorchamos la botella percibimos ese cuidado y buen trabajo en el campo y en la bodega y sentimos el terruño. Eso es lo que tenemos que pedir a cualquier vino, que represente de donde proviene. Los integrantes de Tandem han sabido combinar a la perfección el clasicismo y la modernidad logrando mucho valor añadido. Estamos deseando probar el resto de sus vinos y seguir su trabajo. La cosa pinta bien.

Para los que tenemos en mente realizar alguna vez el Camino de Santiago desde Roncesvalles estamos pensando en echar al petate unas botellas de Ars Nova que nos sirvan de gasolina para llegar a la Plaza del Obradoiro con menos sufrimiento. Para ello habrá que hacer un nuevo pedido en Bodeboca en cuanto lo vuelvan a tener en stock.

Salud y buenos vinos, amigos

575 uvas de Cámbrico 2007, el vino ahumado

Coupage de 90% de Rufete, 6% de Calabrés y 4% de Tempranillo. Crianza de 17 meses en barricas de roble francés. Viñedo de agricultura ecológica. Producción limitada a 2.533 botellas.

Amigos lectores, en la entrada de esta semana hemos rizado el rizo de la «stravaganza» y nos hemos sumergido en un vino espectacular que está elaborado en un gran porcentaje por una uva que hasta el momento no había aparecido por Vino y se Quedó y que nos ha sorprendido muy gratamente. Se trata de la variedad Rufete, que aunque parezca el nombre de un ex futbolista nos parece mucho mejor que el actual Director Deportivo del Valencia Club de Fútbol. Es una uva que suele darse en terrenos escarpados de difícil acceso con lo que su recolección es complicada. Para recompensar a quien se decide a elaborar vinos con ella otorga a éstos aromas espectaculares y un sabor muy elegante y refinado.

Siguiendo con las «rarezas» de nuestro vino de hoy sus creadores han unido a la Rufete la variedad Calabrés, una uva de la familia de la Garnacha proveniente de Italia donde también es conocida como Sangiovese. Al igual que la primera, se encuentra con un número muy pequeño de plantas en la zona de la Sierra de Salamanca donde la sabia tradición popular de la zona nos ha legado el siguiente pensamiento:

Uvas Calabrés, 

ni las comas ni las des, 

ni se las enseñes al vecino, 

que son muy buenas para vino. 

Y por si todo esto no fuera suficiente, para hacer de este vino algo único el 575 uvas de Cámbrico ha pasado de la clasificación de Vinos de la Tierra de Castilla y León a la de D.O.P. Sierra de Salamanca, denominación a la que damos la bienvenida a estas páginas. Esta reciente denominación de origen la forman seis bodegas de la zona que están apostando claramente por crear unos vinos de calidad recuperando las uvas que han arraigado en el terruño y que le dan marca distintiva en el mercado vinícola español.

Catando el embriagador 575 uvas de Cámbrico 2007

Todo en este vino nos ha entusiasmado desde su color hasta la última gota de la botella que continuaba mostrando matices diversos a como era el vino al principio. Su color es un precioso rojo granate con tonalidades ambarinas y rosáceas. Cuenta con una lágrima muy original que resbala por la copa como las gotas de lluvia en varios chorritos y no como es habitual en forma de una especie de olita.575 uvas de Cambrico 2007

Al introducir la nariz alucinamos ante la sinfonía de aromas que salían de la copa. Primero esos lácteos seguidos por la fruta en compota y finalizando con intensos recuerdos de humo de cigarro de categoría. Se percibe una suavidad que hace la boca agua. Su nariz fragante crea adicción.

La expectación es alta y tememos que la sensación en boca nos baje de la nube y pueda desacreditar todo lo anteriormente expuesto pero ocurre todo lo contrario, se cumplen los augurios y el vino remata un golazo por toda la escuadra con unas notas a tabaco habano que nos traen intensas y cálidas reminiscencias de viejos whiskies escoceses ahumados. Su entrada en boca es ácida, con un punto picante, cálida, larga y con taninos muy presentes pero perfectamente integrados. Aparecen grosellas por doquier y hacia el final el vino se vuelve seco. Tiene un retrogusto persistente. Al final de la botella aparecen recuerdos de yogur. Amazing.

El 575 uvas de Cámbrico 2007 es un vinazo que armoniza a la perfección con chocolate negro y es uno de esos grandes vinos que se puede beber acompañando a un buen cigarro cubano como si fuera un destilado añejo.

La gente de Viñas del Cámbrico puede estar bien orgullosa del trabajo desarrollado para elaborar esta maravilla. Y también por haber sido una de las bodegas impulsoras de la recuperación de la fabulosa variedad Rufete al hacerse con viñedos que estaban abandonados y ponerlos a trabajar de nuevo para crear vinos de calidad y un entorno mejor. Nuestro agradecimiento a estos amigos enclavados en la localidad de Villanueva del Conde en los aledaños de la preciosa Sierra de Francia que tan relacionada con el vino ha estado históricamente.

Ya sabéis queridos locos del vino, disfrutad con este néctar extraordinario que requiere tener una mente abierta y un buen rato de sosiego y buena compañía para poder apreciar todos los secretos de este vino que es más que un vino.

Salud y buenos vinos, amigos.

PD: Gracias a Ignacio de Barcelona Vinos por descubrirnos este excelso vino.

Garnacha Salvaje del Moncayo 2011, un vino para tomar en pantalón corto

100% Garnacha vieja del Moncayo. Fermentación en depósitos de acero inoxidable. Crianza de cinco meses en barrica de roble francés. Vendimia manual a finales de octubre.

Teníamos ganas de que los vinos de Aragón volvieran a Vino y se Quedó y de que hiciera su debut en él otra de las zonas geográficas protegidas de esta magnífica tierra vinícola. El vino que hoy os presentamos tiene su origen en la V.T. Ribera del Queiles, zona de viñedos bañados por el río Queiles que comparten las CC.AA. de Aragón y de Navarra. Es la única calificación de Vinos de la Tierra en España que se extiende por más de una Comunidad Autónoma.

El Garnacha Salvaje del Moncayo es un vino que proviene de viñedos de unos cincuenta y cinco años de antigüedad de la bellísima comarca aragonesa que lleva el nombre del mítico monte Moncayo que fue hito fronterizo de tres de los más importantes reinos europeos medievales, Aragón, Castilla y Navarra, que hoy tenemos la suerte de compartir en este mosaico de culturas que se ha venido en llamar España.

Esta comarca es una preciosidad y muy recomendable su visita para los amantes de la cultura y de la naturaleza. Al menos una vez en la vida hay que perderse por estos pueblecitos con sabor mudéjar y dejarse acariciar por ellos. En invierno la caricia suele ser más bien un bofetón en toda la cara. Para los frioleros mejor una visita a partir de la primavera. Después de visitar cada pueblo no puede faltar detenerse con un poco más de tiempo en Tarazona y sentir su alma romana y mudéjar con una copita de nuestro protagonista de hoy.

Una Garnacha potente pero nada «asalvajada»

Soñemos un momento. Vamos a hacernos a la idea de que nos encontramos en la cima del Moncayo. Para brindar ante tamaña gesta alpina descorchamos un Garnacha Salvaje del Moncayo 2011 mientras contemplamos desde las alturas su comarca homónima así como parte de las tierras de Soria y de Navarra. ¿Lo habéis imaginado? Pues entonces pasemos a la cata de este buen vino.Garnacha Salvaje del Moncayo

Posee un color rojo que va del rubí al granate. Es traslúcido, glicerinoso, limpio y brillante.

En nariz es sutil y muy agradable después de haberlo aireado un buen rato en la copa. A nosotros nos recordó el caramelo que envolvía a las manzanas asadas de las ferias de nuestra niñez. Hacía tiempo que no sentíamos ese primoroso aroma. A continuación nos envuelve la fruta roja cálida y ligera. Es un vino para descubrir con paciencia. Con tiempo este vino va perdiendo la timidez y expresándose tal y como es.   

En la boca sentimos la fruta roja ácida (fresa silvestre) pero sin aristas. Tiene un paso medio y una sensación alcohólica presente pero muy agradable. Es un vino con matices balsámicos y minerales que nos deja la boca fresca e invita a seguir bebiendo como si  no existiera el mañana.

Los integrantes del blog creemos que el Garnacha Salvaje del Moncayo armoniza a la perfección con cualquier comida que se realice al aire libre con chancletas. Aseguramos que está de muerte con unas chuletitas de cerdo a la pimienta, con carnes rojas a la brasa, con unas espléndidas Thüringer Bratwurst, que sin exagerar son las mejores salchichas que se pueden comer en el mundo y en buena parte del Universo, con una morcilla ibérica extremeña, o con un risotto.

Proyecto Garnachas de España

El enólogo riojano Raúl Acha es el responsable de nuestro vino de hoy y también del proyecto Garnachas de España por el que pretende recuperar la Garnacha de sitios que cuentan con viñedos viejos de esta variedad para hacer vinos de calidad y a precios bastante razonables. Para este fin ha creado alianzas con otros enólogos para elaborar vinos garnacheros en las zonas de Calatayud, Ribera del Queiles y Priorat. Prometemos probar todos estos vinos y contároslo aquí.

Estos proyectos son los que nos gustan; se recuperan zonas para los vinos de calidad y a la vez se potencia el crecimiento rural y el cuidado del entorno. Calidad por encima de cantidad aunque tampoco está mal enterarse de que España se ha convertido en 2013 en el líder mundial en cantidad de millones de hectolitros de vino al año superando a Italia y a Francia con un nuevo récord de 50,6 millones de hectolitros.

Descendemos del Moncayo sin dificultad gracias al aporte de estas garnachas viejas en estado líquido. Un dopaje mucho más sano que el que se usa para el Tour. Ha sido una experiencia muy placentera. Y muy barata: soñar es gratis y nuestro vino de hoy no nos ha agredido el bolsillo. En la Colección Permanente de Bodeboca lo podéis conseguir a un precio muy interesante.

Salud y buenos vinos, amigos.

Flor de Brezo 2011, recuerdos del bosque berciano

Coupage de Mencía y Garnacha Tintorera. Vinificación integral: fermentación y crianza de unos seis meses en barricas de roble francés. Vendimia manual. Vino natural. 

En esta nueva entrada de Vino y se Quedó os vamos a acercar uno de los vinos que forman parte del interesante catálogo de la que hemos elegido como bodega del mes de febrero en el blog que, por cierto, sigue creciendo día a día gracias a vuestra generosidad y fiel seguimiento. En este post regresamos a El Bierzo para encontrarnos con uno de esos vitivinicultores que tanto apreciamos en estas páginas; uno de esos artesanos que busca crear vinos singulares que reflejen la idiosincrasia del viñedo y del lugar en el que se crean.

De nuevo nos encontramos con un enólogo francés que ha decidido partir de Francia para establecerse en España y poner en marcha sus ideales vinícolas a este lado de los Pirineos. Los más habituales se acordarán de su compatriota Olivier Rivière. Hoy le toca el turno a Gregory Pérez, uno de tantos franceses con apellido español que ha hecho el camino inverso al que realizó hace muchos años su bisabuelo paterno desde la encantadora localidad abulense de Arenas de San Pedro, en las inmediaciones de la Sierra de Gredos, en ese triángulo mágico que forman las provincias de Ávila, Cáceres y Toledo.

El creador del Mèdoc, viendo que su futuro en el mundo del vino francés tenía toda la pinta de acabar en un trabajo de bodeguero, algo que no parecía emocionarle mucho, tomó la decisión de aceptar un trabajo como enólogo en una bodega de El Bierzo. Allí aprendió español y estuvo un lustro trabajando.  Al cabo de ese tiempo decidió emanciparse y crear su propia bodega y comenzar a poner en práctica su sueño. Para ello se estableció en Sorribas y levantó Bodega y Viñedos Mengoba.Flor de Brezo 2011Pérez procura elaborar sus vinos de la manera más artesanal posible y sólo poniendo productos si hay riesgo de enfermedades en las vides. En sus viñedos se trabaja a la antigua usanza, con arados tirados por bueyes e intentando la máxima conexión con el entorno natural. Da toda la sensación de que el bordelés se ha abierto al mundo en El Bierzo y se ha sentido plenamente arraigado en esta tierra, apostando por su potencial.

Adentrándonos en los bosques bercianos a través del vino de Gregory Pérez

Al degustar el Flor de Brezo 2011 hemos sentido la gratificante sensación de estar en medio de un bosque berciano en pleno otoño, llenándonos de humedad y frescor así como de fragancias florales y frutales. Ahí estábamos nosotros, en medio de brezos y castaños, inmersos en los colores ocres y rodeados del verdín que las umbrías sombras habían pintado durante mucho tiempo. Todo eso y más puede sugerir un vino. Si no lo creen, hagan la prueba.

Se trata de un vino de un color rojo granate, de capa alta, con ribete rosáceo-teja.

En nariz, una vez que se ha abierto convenientemente, es espectacular. Es un vino muy intenso y complejo. Apreciamos toda una amalgama de notas y matices en los que predominan las frutas rojas maduras, las flores de sotobosque, así como recuerdos de hierbas de monte bajo. Al final aparecen unas agradables notas lácticas como de nata. Este popurrí nos transporta a un día recogiendo frutos del bosque en el que nos impregnamos del olor a violetas y a tierra húmeda.

Al llevarlo a la boca sentimos que ésta se nos llena de fruta roja ácida y, posteriormente, de matices florales y licorosos leves. Éstos últimos le aportan un ligero toque dulzón. Notamos una carga alcohólica que nos duerme la punta de la lengua, así como un punto picante. Es largo y persistente. Contundente y equilibrado. Algo astringente y salino.

El Flor de Brezo 2011 es un vino extraño, un vino con varias caras. Hay que saber interpretarlo. A nosotros nos ha impresionado en nariz y algo menos en boca, aunque su combinación de reciedumbre y acidez equilibrada, que al final de la botella se tornaba aterciopelada, nos gustó mucho. La madera, bien integrada, le da elegancia y finura.

Nuestro maridaje ideal sería con carnes a la brasa, quesos ahumados y una auténtica cecina de León, no ese cartón piedra que por desgracia se está vendiendo en muchos establecimientos.

Abrid una botella de este berciano y dejaos transportar al campo otoñal. Es una placentera sensación antiestrés. Respirad profundamente y disfrutad la experiencia.

Salud y buenos vinos, amigos.

Torivín 4×4 Tinto Roble 2011, el vino más versátil de la comarca de Matanegra

Coupage de Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah y Garnacha. Fermentado en barricas nuevas de roble americano y posterior crianza de 4 meses en las mismas.  

Este nuevo post no trata sobre ningún automóvil todoterreno, ni sobre ninguna regla matemática, sino de la historia de un gran vino que nos ha cautivado desde su descorche y que nos ha camelado haciéndonos pensar una cosa cuando era otra. Sabemos que este comienzo puede llevar a confusión, pero tranquilos, que lo vamos a explicar convenientemente a lo largo del artículo.

Torivín 4×4 es un vino creado por nuestro viejo conocido Fernando Toribio, del que ya os hemos hablado largamente en anteriores posts. Toribio es enólogo, bodeguero, y viticultor, y es el responsable de vinos como Viña Puebla Selección y Madre del Agua, así como de otros creados para Pago de los Balancines como Salitre y Vaso de luz.

El amigo Fernando ha puesto en marcha un nuevo proyecto personal con el que pretende acercar el vino a los que están alejados de él, y primordialmente a los más jóvenes. Muchos de ellos piensan que éste es un mundo viejuno y elitista que no va con ellos, y prefieren tomarse unas cervezas o unas copas (¡ay!, si descubrieran que se liga más y se cumple mejor con unos vinos en el cuerpo, otro gallo cantaría) antes que dejarse llevar por el elixir de los dioses. Se le ha ocurrido que en este mundo donde manda la imagen lo mejor es acercar el vino a través de la misma. Para ello ha creado la gama Torivín, acompañada de un divertido cómic del dibujante Antonio José García en el que se cuenta la vida y obra del «torito bodeguero» y de su peculiar equipo de animales ayudantes, donde hasta los tractores hablan.

Además de este cómic, han creado una página web muy visual y sencilla de manejar en la que uno se puede adentrar en este particular universo vinícola en el que se busca la unión del placer de beber vino con la fiesta y alegría que debe llevar aparejado este acto social.Torivin 4x4 2011

Hemos probado la mayoría de los vinos que conforman este nuevo proyecto y son estupendos; harán las delicias de todos. Que los clásicos no se echen para atrás al ver etiquetas tan alejadas de lo que se entiende por vinos serios y les den una oportunidad. Son vinos muy bien elaborados, de estructura moderna y, sobre todo, muy ricos. Hemos destacado el que más nos ha gustado de los ocho del equipo Torivín, el 4×4 Tinto Roble, tan bueno que ciertamente parece un 16, aunque el ADN Torivín y el Blanco Joven tampoco están nada mal.

Flipando con el Torivín 4×4 Tinto Roble

Si recordáis, más arriba os dijimos que este vino nos engañó desde el principio. Queremos aclararos esto porque deja en muy buen lugar al vino, y sobre todo a su creador. Se trata de un vino tan redondo, tan afinado y sin aristas, tan cremoso, que jamás habríamos dicho que sólo tenía cuatro meses de crianza en barrica, y mucho menos, que estas barricas fueran de primer uso y de ¡roble americano! Nos quedamos impresionados de que con estos mimbres se pudiera elaborar un vino tan perfecto. De nuevo nos quitamos el sombrero ante el genio de la Puebla de Sancho Pérez, localidad ubicada en el corazón de la comarca de Matanegra. 

El Torivín 4×4 es el resultado de la unión de cuatro uvas, donde la predominante es la Cabernet Sauvignon, algo que tampoco hubiéramos adivinado ante la sedosidad de este vino, y de cuatro meses de crianza en barricas de roble americano.

Es de un intenso color granate, como de cereza picota, de muy buena capa.

La nariz se nos llena de aromas profundos, muy placenteros, que van desde las moras maduras y las granadas, al café, y a la nata. Todo un espectáculo para la pituitaria.  

En la boca tiene un paso vivaz, sedoso, profundo, jugoso, sensual, que nos trae marcados recuerdos de frutas del bosque maduras, donde la mora es la gran protagonista. Es un vino muy redondo, cremoso, goloso, muy suave, y con un matiz licoroso al final que le aporta gran elegancia. Nos deja un agradable retrogusto, suavemente especiado y dulce a la vez. Increíble. Es uno de esos vinos que uno no pararía de beber si no hubiera que moderar la ingesta de alcohol.

Desde nuestro punto de vista este vinazo se puede combinar tanto con unas buenas carnes, como con guisos, así como con platos de pasta, embutidos ibéricos y quesos. Es tan versátil que Toribio and company nos retan a probarlo con unos huevos camperos fritos acompañados de un buen chorizo extremeño. Prometemos hacerlo, uniendo al reto unas buenas patatas fritas cortadas como para hacer tortilla.

Nosotros ya nos hemos subido a este todoterreno extremeño. Por poco más de ocho euros nos ha transportado a algo parecido a lo que debe ser el Paraíso. ¿A qué estáis esperando vosotros?

Salud y buenos vinos, amigos.

 

Gratias maximas 2011. Bobalización total

100% Bobal. Crianza de 12 meses en barricas de roble francés usadas. Vino natural y biodinámico. Pisoneo manual. Comercio justo.

Hoy queremos haceros cómplices de una preciosa forma de entender la elaboración de vino, que busca por encima de todo la decencia y el sano orgullo de cuidar de nuestro entorno más cercano para que tanto el terruño como las personas que lo habitan puedan vivir de él dignamente y legar a las generaciones venideras un lugar mejor del que recibieron de sus mayores. Para ello os vamos a contar la historia de tres amigos que un día decidieron cumplir su sueño vinícola en la zona de La Manchuela socializando la creación de dos vinos para beneficio de toda la comarca y de los que hemos tenido la suerte de probarlos. Hoy nos detendremos en el gratias maximas 2011, su riquísimo tinto. Esperemos que en un futuro cercano podamos acercaros nuestra valoración del gratias rosé 2012, un excelente rosado, también monovarietal de uva Bobal.

Descubrimos a estos «subversivos» en el magnífico Salón de las Estrellas de la Guía Peñín. Allí habían premiado a su rosado con los puntos suficientes como para poder ser exhibido en el expositor de la bodega. Nos encantó este vino y lo elegimos entre nuestros favoritos para el post en el que resumimos la experiencia de Vino y se Quedó en esta feria. Pero no os habíamos contado que en el stand de TresGe Winery pudimos catar bajo cuerda el tinto que hoy os presentamos. Nos gustó mucho, y prometimos probarlo de nuevo más para confirmar nuestra primera impresión. Un mes más tarde acudimos a una charla de Iván Gómez, uno de los tres creadores de este vino, en una tienda especializada del centro de Madrid, y allí le señalamos que su vino era «susceptible de blog«, algo que le hizo bastante gracia. Y en esas estamos.

Desentrañando el gratias maximas Bobal 2011

Lo primero que nos llama la atención es su etiqueta, en la que se recogen los nombres de todas las personas que han colaborado, de una u otra manera, en la elaboración de tan agradecido vino. Como podéis ver, es mucha la gente que ha puesto su granito de arena, y dice mucho de los «tres amigos» haber realizado este homenaje y de nombrar a su vino «máximas gracias». Nos parece que algunos deberían tomar buena nota y reconocer, si su exagerado ego se lo permite, que sin la ayuda de otros no harían los vinos que hacen.Gratias 2011 Tinto

Servimos el gratias maximas 2011 y observamos que es un vino muy limpio y brillante, de un color rojo picota intenso con borde ligeramente ambarino. Aún podemos observar tonos de juventud a pesar de haber pasado un año en barrica de roble.

En la fase olfativa nos topamos con agradables aromas a frutos rojos maduros, notas cítricas (recuerdos de pomelo), regaliz rojo, matices a monte bajo que nos sugieren aceitunas aliñadas, y un toque lácteo. Nariz de mediana intensidad.

En boca sentimos los frutos rojos maduros en su máxima expresión, seguidos de notas de pimienta y agradables matices licorosos que le aportan elegancia. Es un vino de paso largo muy equilibrado, redondo, con una marcada acidez pero perfectamente integrada con los taninos y el alcohol que están muy presentes.  Su gusto se quedará con nosotros un rato largo. Se bebe solo.

Lo recomendamos para acompañar asados de cordero o cabrito así como un buen cochinillo lechal. Y también combina a la perfección con un buen pisto manchego con huevos fritos.

Consideramos que gratias maximas es un vino de amistad y exaltación. Con cada nueva copa va cambiando y cuando te tomas la última te preguntas ¿por qué no hay más? Con este vino triunfaréis seguro.

Vino ético, la filosofía vital de TresGe Winery

La bodega TresGe Winery nace en 2007 a partir de la consultoría enológica que formaban los tres amigos de nuestra historia, Ana Gómez, Iván Gómez, y José Gómez (tres Gómez = TresGe). Aprovechando que la familia de Iván poseía un viñedo viejo de uva Bobal que había plantado su abuelo ochenta años atrás, decidieron lanzarse a la elaboración de vinos en la localidad albaceteña de Alborea, en plena zona de La Manchuela.

Todo comenzó con un marcado tono festivo y retador, pero viendo que el vino que les salió era lo suficientemente bueno optaron por seguir adelante de forma más seria usando las artes más naturales y sostenibles para la creación de vinos cuidando del medio ambiente y del entorno rural. Para ello, implicaron a mucha gente que entendió que había que cuidar la Bobal para hacer con ella vinos de calidad y cambiar así la tendencia de la zona de usar esta uva a granel sin buscar un bajo rendimiento para potenciar sus cualidades. La Bobal es la tercera uva más cultivada de España tras la Tempranillo y la Garnacha. Somos de la opinión de que cualquier uva en manos de buenos vitivinicultores es óptima para hacer un gran vino.Gratias 2011Estos tres empresarios han apostado por dar un enfoque ético a su negocio para conseguir que todo el proceso de elaboración de sus vinos sea decente y justo. Qué difícil se nos hace meter en la misma frase las palabras «empresario» y «ética», parece un oxímoron. Por desgracia, en los tiempos que corren (en todos los tiempos) la idea de ganar dinero honradamente sin perjudicar a los trabajadores y al entorno natural es algo que no se estila, que decía el cuplé. En nuestro acercamiento al mundo del vino hemos escuchado a algunos empresarios quejarse de que la gente no quería vendimiar o trabajar en el viñedo porque eran unos flojos y el trabajo era duro. Habrá casos así, pero si estos empresarios pagaran lo que dicta el convenio o, mejor aún, un poco más, muchas personas querrían trabajar para ellos. Confunden trabajador con esclavo. Con esta gente no mejoraremos jamás este país.

Los amigos bobalizadores de TresGe se han decidido por la ética en los negocios y socializar la elaboración de sus vinos. En sus propias palabras «vino ético es aquel que lleva implícito un comercio justo y un precio de venta honesto, donde el precio pagado por la uva permite vivir dignamente al viticultor, donde las personas implicadas en el proyecto están orgullosas de su trabajo, donde cada uno cobra por su trabajo y en función de su esfuerzo, donde el proceso de producción se desarrolla de forma sostenible, (…) donde las personas son importantes porque son quienes hacen posible el milagro del vino, donde lo que se dice del vino es verdad… donde muchas cosas justas, dignas y honestas convergen y se unen para sinérgicamente poner un grano de arena y hacer un mundo mejor para nuestros hijos». Simplemente, chapeau.

Esperamos contaros próximamente más cosas interesantes de este grupo que dignifica las buenas prácticas. A nosotros nos han ganado para la causa. Ojalá que sus ideas se generalicen en el mundo del vino y que todos podamos estar aún más orgullosos de nuestro patrimonio blanco, rosado y tinto. Os recomendamos que le echéis un vistazo a su página web. Y no os perdáis la preciosa foto titulada «el descanso del guerrero», que visualiza perfectamente lo que os queríamos contar en este post.

Salud y buenos vinos, amigos.

Ferdinand´s Saar Dry Gin. La ginebra infusionada con Riesling

Esta semana hemos comenzado un nuevo año y nada mejor para inaugurar 2014 que probar una magnífica ginebra de la región alemana del Sarre que aúna con maestría potencia y delicadeza, una combinación perfecta para convocar a la buena suerte que vamos a necesitar para afrontar este difícil año que se nos viene encima a los españoles en particular, y a los europeos en general.

La unión de una destilería vanguardista ubicada entre las regiones del Sarre y Mosela, la Avadis Distillery, que ha apostado por una perfecta mezcla entre tradición e innovación, y una bodega con fama de elaborar grandes vinos Riesling y de contar con uno de los mejores viñedos de la VDP* Mosela-Sarre-Ruwer, Forstmeister Geltz-Zilliken, ha dado lugar a la ginebra de la que hoy os hablamos y que tanto nos ha impresionado. Los padres de este producto sublime son el maestro destilador Andreas Vallendar, y la vitivinicultora, Dorothee Zilliken, que junto a sus padres dirige la bodega. Ambos han decidido unir su experiencia en la creación de destilados y de vinos de calidad, para a partir de una ginebra creada por Vallendar infusionarle Riesling, cuyas uvas han sido cultivadas y seleccionadas por Zilliken.

Ferdinand's Saar Dry Gin

Proceso de creación de la ginebra de Ferdinand del Sarre

Primeramente se realizan varias destilaciones de los granos que van a formar parte de la base del destilado. A esta destilación en bruto se le añaden posteriormente los más de treinta botánicos empleados en su elaboración, entre hierbas aromáticas, especias y frutos, y se lleva a cabo una lenta maceración. A esta mezcla se le une una infusión por vapor de hierbas aromáticas y una posterior de Schiefer-Riesling que según la añada del vino puede ser entre un 1 y un 5 por ciento de la cantidad del destilado. La solución resultante estará cuatro semanas de reposo y tras este período de tiempo se le pondrá agua desmineralizada para rebajar su grado alcohólico y dejarlo en 44 grados.

Entre los botánicos empleados para esta ginebra encontramos enebro, obviamente, lavanda, tomillo, membrillo, jengibre, rosas, endrinas, cilantro, cáscara de almendra, y escaramujo. Casi todos ellos han sido cultivados en las parcelas propiedad de la destilería con un esmerado cuidado por el medio ambiente. Las uvas, que le aportan un toque muy especial a este destilado, provienen de la pizarrosa región vinícola de Saarburger-Rausch, y han sido recogidas a mano.

Notas tras degustar esta ginebra con infusión de Riesling

Lo que primero nos llama la atención es la delicadeza de su perfume, muy floral y refrescante. Esta sensación nos invita a beberla. En la boca es toda una señora ginebra, con las virtudes de las grandes ginebras clásicas, seca, contundente y con gran potencia alcohólica, (recordemos que cuenta con un 4% más de alcohol que la gran mayoría de ginebras premium del mercado) pero con matices que la hacen diferente, como por ejemplo, un recuerdo a orujo gallego o a aguardiente. Deliciosa.

También la probamos en gin tonic y lo hicimos de la manera más sencilla, sin adornos: sólo ginebra, tónica neutra, y hielo. El resultado fue increíble, puesto que sola, la Ferdinand’s es una ginebra contundente, pero mezclada con tónica se torna suave y ligera como una pluma y se bebe sin darse uno cuenta debido a su gran frescura. Nos encanta para la bebida nacional de España en la actualidad, el gin tonic. 

Ferdinands Los únicos peros que le vemos a esta grandiosa ginebra nada tienen que ver con su calidad. El primero es el precio, que en Alemania ronda los 35 euros. Desconocemos el precio al que se comercializará en España. Por el momento, los alemanes lo distribuyen sólo en Mallorca, su decimoséptimo land. El esfuerzo económico no sería tan alto si la preciosa botella en la que se vende no fuera de 500 mililitros, medida que consideramos pequeña para los estándares españoles. Apostamos por una botella de 750 mililitros y un ajuste del precio. Imaginamos el duro trabajo y los elevados costes que conlleva elaborar la Ferdinand’s pero conocemos una ginebra equivalente en nuestro país, y de la que ya os hemos hablado en un antiguo post, con un precio más ajustado para el mercado local.

Nos ha gustado la botella de corte antiguo en la que se presenta el producto y la idea de usar un corcho de muy buena calidad para cerrarla.

La Ferdinand’s Saar Dry Gin gustará por igual a los amantes de las ginebras clásicas como a los que buscan un destilado fresco y divertido. Sean ustedes de uno u otro club, por favor, no le añadan demasiados aditamentos porque cuanto más rica está es cuanto más simple es su mezcla.

Que el 2014 les sea propicio y que nos pille confesados.

Salud y buenas ginebras, amigos.

* VDP: Verband Deutscher Prädikatsweingüter (Asociación de Bodegas de Vinos de Calidad Superior)

Primera imágen cortesía de Ferdinand’s Saar Dry Gin

ILDVM Tinto Crianza 2011- Merlot. Un vino castellonense de autor

100% Merlot. 16 meses en barricas de roble francés. Fermentación con control de temperatura y larga maceración en frío. Elaboración ecológica. Vendimiado a mano. 12.000 botellas. Comercio justo. 

Esta semana hemos descubierto, gracias a la inestimable ayuda de Pablo, de la tienda Verema i Collita de Barcelona, un vino de autor de una zona de España que no teníamos presente en materia vinícola por puro desconocimiento y por la dificultad de encontrar vinos de esta procedencia fuera de la provincia de Castellón y regiones colindantes.

Sí, amigos, nos hablan de Castellón y, por desgracia, nos viene a la memoria un señor chulesco con gafas oscuras que se lo llevaba muerto con el aplauso de muchos ciudadanos que ahora se rasgan las vestiduras, ese mismo señor al que le tocaba la Lotería de Navidad año tras año, la hija de ese elemento insultando a los desempleados de este país, un aeropuerto sin aviones, y «cutradas» por doquier que adornaron el paisaje de la provincia y también de la Comunidad Valenciana en los últimos tiempos.

Teníamos que reconciliarnos con lo bueno que hay en Castellón y lo hemos comenzado a hacer con lo que más cerca nos queda, un vino destacado que es presagio de que esta bodega debe de tener otros tesoros escondidos a la espera de que lleguemos con el sacacorchos en ristre.

Cata de un vino de la Plana Alta que es todo menos plano

Para situarnos perfectamente en el origen de este vino tenemos que explicar que el nombre del mismo proviene de un asentamiento romano que se encontró no hace demasiados años en plena Vía Augusta a su paso por la comarca de la Plana Alta de Castellón, donde se ubica la bodega en la que se elabora este vino.

Ildum Merlot 2011El ILDVM Merlot 2011 tiene un potente color granate con ribete rosa oscuro, y es de capa media.

En la nariz no es muy intenso aunque sí muy agradable. Percibimos frutas rojas maduras, notas al aliño de aceitunas y encurtidos, plantas aromáticas de monte bajo que le dotan de un gran carácter balsámico y, finalmente, matices especiados picantes.

En la boca es fruta roja silvestre por doquier y, a medida que el vino se va abriendo y oxigenando, aparecen las notas especiadas, chocolate negro, y moca. Es un vino largo y con mucha personalidad que requiere servirse a una temperatura de unos 17º C en invierno y de unos 15º C en verano para que se exprese como realmente es, y notemos como se suaviza y se redondea en la boca.

Tiene una acidez perfecta para acompañar a todo tipo de asados y guisos de carne y de legumbres, así como a quesos curados.

Nos ha gustado la propuesta de Bodegas Castillo de la Duquesa, situada en la localidad de Benlloch, que no sólo elabora vinos desde hace cinco generaciones en esta zona de Castellón, sino que también los hace en la zona de Ribera del Duero, y en la demarcación de Vinos de Castilla y León. El enólogo responsable del vino que hoy os recomendamos es José Luís Sánchez, al que a partir de ahora seguiremos para probar sus otras criaturas.

Un último apunte antes de la despedida

Aunque pueda parecer algo menor, somos de la opinión de que las etiquetas de las botellas de vino son muy importantes para acercar este producto al consumidor. La del ILDVM Merlot 2011 nos ha gustado mucho porque aparte del diseño, colorista y muy claro, cuenta con una parte trasera que explica a la perfección las características del vino y los datos más importantes para que el comprador se haga una idea  muy ajustada a la realidad de cómo es el vino que compra.

Fuentes bien informadas nos apuntan que la bodega habría cambiado la etiqueta de este vino y podría haber eliminado la ficha explicativa que tanto defendemos, puesto que sirve para hacer cantera de seguidores de este apasionante mundo. Sería una pena si las nuevas etiquetas no contasen con esa faceta explicativa.

Demandamos al resto de bodegueros más notas aclaratorias en la parte posterior de las etiquetas de las botellas porque de esta manera también ayudan a dotar de personalidad a los vinos, aunque ésto parece una batalla perdida de antemano.

Salud y buenos vinos, amigos.

Lovamor 2012. ¡Para beberte mejoooooooor!

100% Albillo. Blanco sin crianza. Viñedos de más de cien años plantados en altura. Suelos arcilloso-calizos. Elaboración natural. Producción limitada a 2.000 botellas.

Aquí estamos de nuevo para hablaros de uno de los vinos blancos más originales que se pueden encontrar en el panorama vinícola español y, posiblemente, mundial. El artífice de esta placentera excentricidad es el vitivinicultor de Peñafiel afincado en Brunete, Alfredo Maestro Tejero, de cuya figura ya os hablamos en un post hace algunas semanas. 

Catando un cuento.

Nada más ver la botella de este original vino todo nos remite al cuento de Caperucita Roja, pero al estilo del chiste aquel, un tanto grosero, que terminaba con la frase del Lobo «¡Cómo ha cambiado el cuento!». Vemos a una Caperucita en tacones besando al Lobo Feroz que ya no parece tan feroz por gracia del amor. Sí, amigos, no veamos zoofilia en una escena que es simplemente eso, amor con mayúsculas, o Lovamor como le gusta a Alfredo Maestro, esa interesante mezcla de la misma palabra en inglés y en español. Nos gusta esta etiqueta, nos hace gracia, y nos remite al hemisferio más friki de nuestro cerebro para recordar la mítica canción de La Orquesta Mondragón, «Caperucita Feroz«, en la que Javier Gurruchaga cantaba aquello de «¡Hola mi amor! soy yo tu lobo, quiero tenerte cerca para verte mejor…». Histórica performance.Lovamor 2012

Lo primero que llama la atención del Lovamor 2012 es su color, un dorado tan viejo que más parece el de un zumo de manzana que el de un vino blanco. Ahí es donde comenzamos a notar que se trata de un vino natural. Su color es limpio y tiene una lágrima preciosa e intensa.

Para los menos versados en las lides de la cata el color podría parecerles anunciador de un vino primitivo, agreste, pero nada más lejos de la realidad. En nariz es fresco y embriagador, toda una ambrosía de olores y matices que van desde la manzana al horno y el brioche, al melón y las notas cítricas, florales y minerales. Es increíble que este vino nos haga sentir recuerdos de pastelería si tenemos en cuenta que no ha pasado por barrica. Ahí se nota el gran trabajo que Alfredo Maestro ha hecho con la Albillo centenaria, a la que ha dejado macerar seis días con sus pieles para que se exprese como realmente es.

La sublimación llega cuando ponemos este néctar en la boca y sentimos que el vino es grasiento, largo, profundo, fresco y vibrante, con una acidez para enmarcar. Aparecen notas de melón maduro, muy bien integradas con las notas cítricas, y un ligero amargor. Pero sobre todo, sabe a uva. Esa conjunción hace de él un vino muy vivo y sensual, de esos que no podemos dejar de beber. Nos sentimos como un César degustando medio recostados este vino que nos saca del concepto tradicional de los blancos.

Pensamos que la mejor mezcla para este vino es una buena compañía humana, unos quesos suaves de calidad, así como pasta con aceite de oliva con esencias y, para los más atrevidos, sushi o comida tailandesa no muy picante.

Recomendamos que se sirva a una temperatura de unos 12º C, ya que más frío hemos observado que pierde muchos de sus matices.

El único pero que le ponemos al Lovamor es la cápsula lacrada que hace difícil su apertura; si uno no es demasiado ducho abriendo botellas puede acabar encontrándose con fragmentos de cera en la copa. Como podéis ver, una minucia si lo comparáis con el inmenso placer que experimentaréis al degustar este vinazo made by Master Alfredo. Y a un precio de poco más de 10 €. ¿Qué más se puede pedir?

Salud y buenos vinos, amigos.