Viña Zorzal Garnacha 2014, un tinto navarro muy amable

100% Garnacha de viñas viejas situadas a 490 metros de altura en Fitero. Vino joven. Vendimia manual. Fermentación alcohólica en depósitos de acero inoxidable. Clarificado y filtrado suavemente sin estabilizar. Viticultura biológica.

Antes de tomarnos unos días de vacaciones queremos dejaros con un buen sabor de boca al presentaros la nueva añada de un vino que desde nuestro punto de vista hasta ahora no había sacado todo su potencial. Y que potencial. Se trata de un tinto joven navarro que tiene tantos matices en todas las fases de la cata que no parece un vino joven. Pero a fe que lo es. Es un chaval que tiene tan buenos genes que ha salido todo un hombretón muy bien formado en todos los aspectos.

En Vino y se Quedó lo catamos cuatro personas y quedamos impresionados porque no esperábamos tanta evolución en tan pocas añadas desde nuestra primera vez con él, y lo redondo que es en la actualidad. Es un vino que crea afición y que gustará a todo el mundo. Por si esto no fuera suficiente, tiene un precio espectacular que le hace un vino democrático al alcance de todos los bolsillos. Es un vino que si lo probara nuestra chavalada nacional es posible que empezará a cambiar de gustos en el ámbito del bebercio.

No esperemos más, entremos en detalles

Este Viña Zorzal Garnacha 2014 es muy bonito tanto en su diseño exterior, con una etiqueta elegante a la par que divertida, como en su color cuando es servido en la copa: muy limpio, con un tono picota de capa media con ribete juvenil.

Viña Zorzal Garnacha 2014

Al acercarlo a la nariz sentimos que se trata de una Garnacha de libro en el que predominan por doquier los aromas a frutas silvestres muy frescas y vivaces, seguidas de notas dulces y achocolatadas. A los 4 Fantásticos nos pareció muy sensual y seductor a la vez que ligero.

En la boca tiene una entrada picante y amarga muy sugestiva. Empieza el festival de sabores. En primer término aparecen los frutos rojos ácidos combinados con los toques a chocolate negro y a aceitunas negras y recuerdos de laurel. Todo esto combinado con un tanino dulce que nos alucina. Es de paso largo con un final amargo y cuenta con un postgusto persistente. ¿Y de acidez qué tal va? Pues maravillosamente. Es una acidez marcada pero integrada como si fuera la pieza final que encaja en el puzzle.

Este vino es para consumir por encima de nuestras posibilidades, aunque haya que hacerlo con moderación para que no se nos mosqueen las autoridades sanitarias, combina estupendamente con todo tipo de comidas y no cansa si uno lo bebe sin nada que echarse a la boca. Nosotros, que somos unos echaos pa’ lante lo tomamos acompañando unos gambones a la plancha y unas almejas a la Conchi, mi señora madre, que te hacían saltar las lágrimas de pura emoción. Y este tintazo no se resintió en ningún momento sino que se vino arriba cual morlaco bravo en el castigo. A los puristas les acaba de dar un infarto o dos en este momento. Gente de poca imaginación.

Aproximándonos a Viña Zorzal

Es importante el conocimiento de las personas que hacen los vinos para entender mejor a éstos. Hay veces que tomamos un vino que nos gusta mucho y su creador es imbécil, pero por lo general no suele fallar que los vinos bien hechos suelen tener buenas gentes detrás. En este caso, conocemos algo a los «zorzales» y hay que decir que son tipos normales que han decidido seguir los pasos de su padre que hace más de veinticinco años puso en marcha la bodega familiar. Con mucho compromiso los tres hermanos se han embarcado en el viaje de recuperar las variedades navarras para hacer con ellas vinos lo más naturales posibles y que dejen claro cuál es su origen. En poco tiempo los Zorzalbrothers han logrado que sus pájaros vuelen por todo el mundo.

Esta familia de viticultores navarros tienen su cuartel general en la bonita localidad de Corella y en Fitero la gran joya de la corona, el viñedo de Garnachas viejas que tantos buenos momentos nos va a hacer pasar. El que tenga la posibilidad que no dude en visitar la zona y dejarse mimar por nuestro vino de esta semana de Viña Zorzal, porque como ellos mismo dicen su pretensión al elaborar vinos es making friends!!!

Salud y buenos vinos, amigos.

 

 

 

Gran Reserva de Fondillón 1987, un vino que hay que probar antes de morir

100% Monastrell. Envejecido durante 21 años en toneles de roble por Salvador Poveda en sus bodegas de Monóvar. Botella nº 33 de las 4.000 que se embotellaron en el año 2008. 

Hoy queremos hablaros de una de esas joyas con la que contamos en España y que como pasa en demasiadas ocasiones es muy poco conocida, incluso entre las personas que se dedican a este mágico mundo del vino. Estamos hablando del fondillón, también conocido como Alicante. Es uno de los cinco únicos vinos en el mundo con nombre propio y el que primero lo consiguió, y ha sido declarado por la Unión Europea como uno de los vinos de lujo europeos. ¿A que no teníais ni idea? Reconocedlo, no pasa nada, a nosotros nos ocurrió lo mismo hasta que un día cayó en nuestras manos esta gloriosa botella y, entonces, vimos el cielo.

Se trata de un vino dulce que se elabora con uvas Monastrell sobremaduradas y que posteriormente se pasifican al sol durante quince días. Después se fermentan con el hollejo entre veinte y treinta días. Al finalizar la fermentación se procede al descube e introducción del vino en toneles de roble de entre 500 y 800 litros. Si es de gran calidad se rellenará el tonel entero, de lo contrario, servirá para ir rellenando los toneles tras las sacas. Aunque pueda parecerlo, el fondillón no sigue en su envejecimiento el sistema de criaderas y soleras propios de los vinos generosos, sino que en el mismo barril se efectúa una saca de aproximadamente un tercio de su capacidad y se rellena con el nuevo vino.

El Gran Reserva de Fondillón 1987 en todo su esplendor

El origen del fondillón está en la Huerta de Alicante, pero éstos desaparecieron en la década de los 70 del siglo pasado. Spain is different my friends. El maldito desarrollismo franquista terminó aplastando los parajes naturales de esta zona que comprendía buena parte de la provincia de Alicante acabando con cualquier atisbo de viña. Por suerte, un grupo de bodegas que se cuentan con los dedos de las dos manos decidieron que este patrimonio no se podía perder y comenzaron su recuperación en el interior de la provincia, en localidades como Monóvar, Pinoso y Sax, en las tierras del Vinalopó. Nuestro protagonista es fiel representante de este tipo de fondillón con menos color que los primigenios y menos rancio y dulce.

Fondillon

Este grandioso vino es además bien bonito: tiene un color yodado con irisaciones rojizo-cobrizas. En nariz domina el dulzor con aromas a pasas y a corteza de naranja, sensaciones muy parecidas a las de un cream. Seguimos olfateando y nos llegan notas de terrón de azúcar quemado, de almendras tostadas y de sal.

En la boca tiene una entrada punzante y dulce a la vez, con mucha presencia de naranja amarga. Es un vino más largo que un día sin pan, y posee un retrogusto increíble de puro yodo. Su final es agrio y aparecen toques de frutillos silvestres.

Y se preguntará el lector perspicaz ¿con qué demonios combino esta maravilla? Pues aparte de poder tomarlo solo como copa, si queremos unirlo a la comida va de cine en dos versiones, la de postre con chocolate puro o flan de huevo, o la de contraste con quesos intensos como La Peral asturiana.

Los entresijos del fondillón y su historia

Es un vino complicado de elaborar y que no reporta beneficios inminentes a los productores y, eso quieras que no, retrae a la hora de dedicarse a él. El clima es fundamental porque se necesita mucho calor que madure las uvas y un sol que caiga a plomo para asolearlas y dejarlas en un estado óptimo de pasificación. Y lo más importante es que esta uva sea Monastrell porque es de la única de la que se puede hacer fondillón, y éste sólo se puede elaborar en la zona de Alicante.

El fondillón es una bebida de los dioses y hace unos cuantos siglos era uno de los vinos preferidos por la nobleza y la realeza europeas, así como por los poetas. Y como hay cosas que nunca cambian, no digamos de los cardenales y obispos que daban buena cuenta del alicantino, como también hacía El Rey Sol, Luis XIV de Francia, que se ponía ciego de bizcochos mojados en fondillón bajo prescripción médica. Llegó a ser un vino con Denominación Real siendo de lo más chic durante el Renacimiento. Estuvo presente en el viaje en barco en el que los navegantes de la Armada Hispánica, el portugués Fernando de Magallanes, y el español, Juan Sebastián Elcano, dieron la vuelta al mundo en barco por primera vez en la Historia.

Y fue refugio de escritores que le hicieron grandes loas en muchas de sus obras y que suponemos que en su vida privada bien degustaban. Es el caso de Shakespeare (como amaba el bardo inglés nuestros vinos dulces y nuestros generosos) que en algunas de sus obras de teatro comenta los beneficios del fondillón, o de novelistas posteriores como Daniel Defoe, Dostoievski o Salgari.

Tras este repaso a una de las maravillas de la que los españoles podemos sentirnos muy orgullosos, dan ganas de tomarse una copita de nuestro protagonista que es el mejor de los fondillones que hemos probado hasta la fecha. El trabajo que están llevando a cabo en las Bodegas Salvador Poveda por la recuperación de este histórico vino es ejemplar, y desde aquí se lo agradecemos profundamente. Probadlo y ya nos diréis. El que lo dijo muy bien dicho fue Azorín que lo definió así:

«vino centenario, su sabor es dulce, sin empalago; por su densidad empaña el cristal; huele a vieja caoba».

Salud y buenos vinos, amigos.

 

Combate Pink 2014, el rosado que acaba con los tópicos

100% Garnacha. Fermentación en barrica de roble francés usada. Suelos de pizarra y granito. Cultivo ecológico y máximo respeto por la biodiversidad. Trabajo con la biodinámica. Producción limitada a 330 botellas.

Hoy nos hemos propuesto romper con clichés manidos y topicazos bien entroncados en el imaginario popular y que tanto daño hacen a los que amamos el vino, como que los rosados son cosa de mujeres o para tomar a punto de congelación en cualquier chiringuito playero. Y eso ha pasado porque hace años se pusieron de moda muchos rosados piruleta que encandilaban a un público femenino menos versado en lides vinícolas que el actual. Cuanto daño han hecho las europeas del norte a este segmento.

Tanto en España como en Francia, de toda la vida se han bebido vinos rosados o claretes con mucho cuerpo y, ciertamente en el caso español, con mucha sensación alcohólica, que eran perfectos para dormir una buena siesta veraniega. Ese tipo de vinos, que resucitaban a un muerto, quedaron como reducto de hombres de pelo en pecho coetáneos de Matusalén y desanimaron de su ingesta a paladares más refinados.

Pero amigos del mundo del vino normalizado, eso ha acabado afortunadamente con la irrupción en el panorama nacional de creadores que en distintos puntos de nuestra geografía han querido poner al rosado en el lugar destacado que se merece. Nuestro protagonista de este artículo es un discípulo aventajado y para Vino y se Quedó se encuentra en el top de los mejores rosados de España.

Tomemos una copa de Combate Pink 2014

Lo primero que nos seduce de este vino es su intenso color rosa guinda con reflejos magenta y lo brillante y limpio que es. Una preciosidad con la que nos gustaría ligar cada día.

Combate Pink 2014

Cuando nos lo llevamos a la nariz es pura fresa silvestre acompañada de aromas cítricos y de caramelo además de las típicas notas de heno que aparecen en la Garnacha. También se manifiestan matices de esmalte de uñas y de manzana. En la boca tiene una entrada directa con una acidez y un amargor excitantes. Se trata de un rosado con una estructura y una persistencia que nos recuerdan a un tinto. Nos toca la campanilla de lo largo que es. Dominan los cítricos, sobre todo el pomelo rojo, seguido de chicle de fresa ácida. Es un vino secante para beber por litros. Debería recetarlo el médico.

En Vino y se Quedó recomendamos tomar este vino, aparte de solo, acompañando a una ensalada de pollo al estilo thai (Laab Koi), así como a una trucha asalmonada y a cualquier pescado graso.

Dos tipos que están haciendo un gran trabajo

Clicar para agrandar el mapa *
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Hay que reconocer que los «inventores» de este refrescante y espectacular vino, Guillermo Fernández y Juan Carlos Arenas, se lo saben hacer muy bien. Con menos medios que el centro del campo del Éibar, están elaborando vinos de mucha calidad en la zona de Cebreros, con su Cuartel General instaurado en Sotillo de la Adrada. De la nueva bodega que allí han establecido, y que no ha sido diseñada por ninguno de los famosos arquitectos mundiales, funcional y acogedora, salen algunos de los mejores vinos garnacheros del panorama nacional.

Un buen ejemplo de ello es este Combate Pink 2014. Es la primera añada de este rosado que surgió de un imprevisto, como casi todos los grandes inventos humanos. Tuvimos la fortuna de asistir al nacimiento de este vino que cuenta con un diseño muy divertido con ese color rosa chicle que a nosotros nos parece perfecto.

Los dos vitivinicultores, desde el comienzo de la aventura de Maldivinas allá por 2006, han apostado por llevar a cabo un trabajo lo más natural posible en el campo, así como un extremo cuidado en la limpieza de todo el proceso de elaboración del vino, ya que se pueden hacer vinos naturales sin ser guarros. Hay quirófanos donde se presta menos cuidado a este aspecto. El obtener el mejor fruto en el mejor suelo, con la mejor orientación posible y el máximo respeto y cariño a la hora de elaborar, hacen que el resultado final sean vinos prodigiosos, llenos de frescura y de vida que se beben sin parar a cualquier hora del día o de la noche.Combate Pink playa

En estos días de intenso calor en toda España os aconsejamos que os hagáis con alguna botella de este rosado de nano producción y lo disfrutéis con buena gente. Como dirían los lugareños de la zona y tanto hemos escuchado a nuestros dos protagonistas, ¡ponedme otro chato!

Salud y buenos vinos, amigos.

*Mapa: Cortesía de Garnachas de Gredos.

 

 

 

Dominio del Urogallo Cadario 2012, un vino por el que valdría la pena matar

Coupage 50% Mencía y 50% Verdejo Tinto. 100% despalillado. Fermentación alcohólica en fudres de castaño. Crianza de 13 a 15 meses en barricas usadas de roble francés de 225 litros. Vino natural. Viticultura biodinámica.

Los miembros de Vino y se Quedó somos como «la burra al trigo» o el cartero que, según la película, siempre llama dos veces. Cuando algún vino nos gusta en demasía nos gusta revisitar «el lugar del crimen» con el afán de descubrir nuevos tesoros escondidos. Eso nos ha pasado con personas como Nicolás Marcos y Fran Asencio de la bodega Dominio del Urogallo, de los que ya os hablamos aquí en abril de 2013.

Los vinos de esta singular bodega de Cangas del Narcea son una prolongación de la personalidad de Nico, un tipo en apariencia duro pero blandito por dentro, cuyo origen se encuentra en Toro y que aparte de formar parte de la cuarta generación familiar de viticultores y bodegueros aprendió el oficio criado a los pechos del legendario maestro del Ródano, Alain Graillot. El zamorano decidió un buen día liarse la manta, suponemos que zamorana, a la cabeza, y apostarlo todo a la difícil tarea de elaborar vinos de calidad en Asturias. Por sus santas narices se empeñó en crear algo distinto en nuestra querida piel de toro. Y a fe que lo consiguió.

Su Dominio del Urogallo Cadario 2012 proviene de una parcela de terreno pizarroso y de antracita con orientación noreste donde la humedad y las nieblas continuas complican la viticultura. Como todos los viñedos de nuestros protagonistas, esta viña se cuida con mucho trabajo biodinámico. Para que os hagáis una idea, estas plantas toman más infusiones naturales que un concejal de Podemos. No se le añade nada al vino, no está filtrado ni clarificado.
Cadario_2012

Este sensacional tinto posee un color rojo granate con ribete púrpura que lo hace muy atractivo para ser bebido. Es de capa media y cuenta con una lágrima más gorda que las de Bustamante. En la nariz es sota, caballo y rey, pero no por ello menos embriagador. El bosque septentrional, pleno de aromas balsámicos de monte bajo, se encuentra encerrado en la botella como un geniecillo guasón que nos presenta esa simpleza para sorprendernos hasta el éxtasis cuando nos llevamos esta maravilla líquida a la boca. Aquí nos gana de manera irremediable para la causa. No nos queda otra que postrarnos ante él y rendirnos a su magneficencia.

Es en esta fase gustativa donde el Dominio del Urogallo Cadario 2012 se convierte en un vino top, como diría ese portugués de cuyo nombre no queremos acordarnos. Es un vino muy complejo en boca por la gran cantidad de matices que atesora. Tiene una entrada directa y amarga con recuerdos de arándanos negros (cassis), plátanos e higos verdes y final de chocolate muy negro. Además percibimos una cierta aspereza placentera como al degustar un zumo de aronias.

Es un vino muy redondo, sin aristas, con la madera justa y sin sensaciones de establo como muchos de esos vinos que nos venden como naturales y no son más que vinos sucios. En resumen, podríamos decir que las notas que no aparecen en nariz se despliegan en la boca. Es un vino ancho y muy fresco.

Dos recomendaciones muy importantes. La primera es que si podéis os toméis este vinazo en día fruto para percibir todas sus peculiaridades. La segunda es que lo acompañéis de solomillo de ternera asturiana, la mejor carne de ternera del mundo. También le va muy bien a un platito de cecina auténtica leonesa. Y si los bolsillos están más tiesos que la mojama, con un solomillo de cerdo a la mostaza antigua.

Ardemos en deseos de perdernos un día por los dominios del urogallo poniendo en peligro nuestras osamentas «escalando» en viñedos que necesitarían sherpas, con la voz de Nico de fondo profiendo sus célebres frases: «¡Te voy a engrasar!» o «¡Farsantes!». No vemos el momento.  

Salud y buenos vinos, amigos.

 

Las Gravas 2010, un vino para arreglar el mundo

Coupage de 70% Monastrell, 20% Syrah y 10% Garnacha. Envejecido durante 18 meses en fudres. Ensamblaje de las variedades tras la crianza. Viñedos plantados a 760 metros de altura sobre suelos pedregosos. 

Hace unos días tuvimos la fortuna de probar el magnífico Las Gravas 2010 y en seguida vimos claro que sería el candidato perfecto para nuestro siguiente post. Y también que Propiedad Vitícola Casa Castillo, lugar en el que se elabora, sería la bodega del mes de diciembre en Vino y se Quedó puesto que nos había impresionado el trabajo que allí desarrollan y que para nuestra humilde opinión coloca a esta bodega en el top de los vinos de la D.O. Jumilla.

Nuestro protagonista está muy bien valorado en puntos por la crítica más influyente del universo vino, razón por la que teníamos cierto resquemor ante lo que nos íbamos a encontrar ya que en numerosas ocasiones hemos disentido de manera radical con los compañeros parkerianos y sus gustos vinícolas. Pero en esta ocasión estamos de acuerdo: Las Gravas 2010 es un vinazo de cojones.

Adentrándonos en un Jumilla muy destacado

Sí, amigos, este es un vino que nos ha atrapado desde el primer momento porque cuenta con una elegancia y una finura que es difícil de encontrar en la zona en la que se produce debido a que el clima murciano determina una maduración de las uvas que conducen a vinos con mucha potencia de fruta madura. En este caso también encontramos esos toques maduros de la Monastrell pero muy bien compensados con la frescura que le aporta la Garnacha. Esto nos lleva a un vino que es toda una delicia nada cargante ni empalagosa.

Las Gravas 2010 viste un color picota con ribetes granates de capa media-alta. En la nariz es pura fruta, como coger un racimo de uva en su punto de vendimia. Es balsámico, elegante, fino. En él se expresa a la perfección el terruño: huele a campo, a tierra. Además percibimos notas de hoja de tabaco. Es un vino logradísimo, con la madera justa para no enmascarar a la fruta. Es muy equilibrado, con su acidez, su alcohol y todo lo demás en su sitio. Nos dio pereza destriparlo para tomar nota de la cata porque beberlo era un disfrute total.

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En la boca tiene una entrada ácida y algo amarga pero muy agradable. Sentimos pura fruta donde destacan la grosella y los arándanos. Es carnoso y tiene largura y persistencia. El final es algo secante, y unido a todas las características descritas nos lleva a desear que la botella no se acabe jamás. Es un vino de los que sueltan la lengua y nos hacen mejores personas durante un rato. Es un vino de amor y amistad que nos hará sentir que podemos cambiar el mundo de manera dialéctica por unos 22 €. Nosotros nos hicimos con una botella en la tienda online de vinos Bodeboca.

Recomendamos que combinéis este gran vino con carnes rojas a la brasa así como con cordero asado y arroces, aunque está tan bueno que en solitario como copa tras la cena sigue siendo una maravilla.

La historia de Casa Castillo comienza allá por 1941 cuando José Sánchez-Cerezo adquirió la finca situada muy cerca de la localidad de Jumilla para desarrollar una explotación de romero del monte. En los terrenos comprados se hallaba una bodega construida por los franceses a finales del siglo XIX. En 1985, Nemesio Vicente y su hijo José María, componentes de la siguiente generación de la familia, se hacen cargo de las tierras y comienzan a plantar viña y a recuperar viejos viñedos. En 1991, José María Vicente se convierte en el propietario y lanza su primer vino en 1993.

El lugar en el que se localiza la bodega y sus viñedos es una maravilla natural situada en el altiplano de Jumilla, en plena Sierra del Molar. Ésta le aporta el frío necesario para evitar la sobremaduración de las uvas y hace que Las Gravas 2010 sea más fresco aunque sin renunciar a notas golosas.

Nos ha gustado el proyecto de José María Vicente y la originalidad de su vino que le hacen destacar en su zona y convertirse para Vino y se Quedó en el Jumilla más original que hemos probado hasta la fecha. Es distinto a los demás vinos de la zona, y eso es muy bueno porque de esta manera podremos disfrutar de varias tipologías vinícolas en esta pequeña zona del sureste de España que tanto nos gusta.

Salud y buenos vinos, amigos.

Brunus 2010, un Montsant moderno

Coupage de 45% Cariñena, 35% Garnacha Tinta, y 20% Syrah. Crianza de 10 meses en barricas de roble francés y americano de distintas capacidades. Viticultura orgánica. Vendimia manual.

De nuevo con todos vosotros, en esta ocasión para presentaros un vino catalán adaptado a las nuevas corrientes vinícolas que se están comenzando a imponer en nuestro país y, por ende, en otros muchos lugares del mundo. Nuestro protagonista de hoy es un magnífico vino elaborado a partir de viñedos de una antigüedad de entre veinte y cincuenta años plantados en laderas a una altura de entre trescientos y setecientos metros en una combinación de suelos arcillosos, calcáreos y arenosos.

El Brunus 2010 tiene un color cardenalicio brillante de capa alta. En nariz aparece toda la esencia de un bosque húmedo y de piedras mojadas. Junto a estos toques de rocío percibimos profundas notas de mora compotada y de hierbas silvestres.

En boca es balsámico, aterciopelado, potente y cálido. Cuenta con unos taninos presentes pero bien pulidos así como con una buena acidez. Tiene un paso medio y un retrogusto persistente. Sentimos una fruta más ácida que en la fase olfativa y hacia el final recuerdos de moca.

Recomendamos su degustación acompañando unas mollejas, un asado de carne o una butifarra, puesto que se trata de un vino muy versátil que no le hace ascos a casi ningún plato.

Nuestro vino de hoy se elabora en la bodega Portal del Montsant que desde 2003 viene creando sus vinos en la antigua nave de la Cooperativa de Marçà, un bonito y funcional edificio de principios del siglo XX recuperado en su estilo arquitectónico original. La bodega fue fundada por Alfredo Arribas y Ricard Rofes, que en 2010 dejaron el proyecto en manos del grupo Parxet. En los viñedos aledaños conformados en crus o pequeños pagos se cultivan las tres variedades que conforman este vino, donde destacan las viñas viejas de Cariñena de bajísima producción que van a parar a su vino estrella, el Santbru. Ambos se pueden conseguir en la tienda online de vinos Bodeboca.Brunus 2010 Portal del Montsant

Una sincera reflexión ciudadana para la comprensión mutua

Al acercarnos a este estupendo vino del Montsant nos ha venido a la cabeza una reflexión que nos gustaría compartir con todos vosotros. Los que nos seguís habitualmente sabéis que Vino y se Quedó se confecciona entre Barcelona y Madrid, algo que enriquece mucho a este equipo. Esta dualidad nos hace vivir de manera intensa lo que está aconteciendo en Cataluña, y como no nos está gustando nada la tensión que comienza a sentirse en el ambiente queremos dar nuestra opinión al respecto.

Consideramos que ninguna bandera debe prevalecer por encima de ningún ser humano. De ahí que nos irriten sobremanera los hipócritas que se envuelven en cualquier enseña para desviar la atención sobre sus presuntos robos con destino a Andorra, Suiza o Luxemburgo mientras asfixian al pueblo con recortes que conducen a la miseria a muchas personas. Y también nos irritan mucho los cerrados de mente que no tienden puentes de diálogo y que coinciden con los primeros en poner a buen recaudo «sus riquezas» en esos paraísos fiscales que tanto les unen. Tiempos impresentables los que nos están tocando vivir, aunque cuidado, que los «sabios» que nos gobiernan a uno y otro lado del Ebro siempre pueden conducirnos a cotas más lamentables si se lo permitimos.

Muchos os preguntaréis a qué viene esta diatriba desde un blog dedicado al mundo del vino. Muy sencillo, antes que amantes del vino somos ciudadanos preocupados con el cariz que están tomando los acontecimientos y nos gustaría aportar nuestro modesto granito de arena a la resolución de este problema que puede romper tantas familias, amistades y negocios relacionados con el vino. Acabemos para siempre con los estúpidos boicots al vino desde uno y otro lado. El vino debe ser un vehículo de unión.

¿Por qué no pactar un nuevo modelo de estado en el que quepamos todos? Al fin y al cabo por nuestras venas corre la misma sangre conformada por iberos, griegos, romanos, pueblos del centro y del norte de Europa, celtas, árabes y beréberes. Eso somos los pueblos ibéricos, una grandiosa mezcolanza de sangres donde la «pureza» afortunadamente no existe.

En Vino y se Quedó nos sentimos orgullosos del país en el que vivimos y de todos los pueblos que lo conforman. Nos encanta la diversidad que siempre genera un enriquecimiento del espíritu humano. Respetemos nuestras respectivas idiosincrasias, viajemos más por las distintas comunidades autónomas para desechar de una vez por todas los tópicos absurdos y, sobre todo, querámonos mucho para que los profesionales del odio y de la manipulación no puedan conseguir su objetivo de dividirmos como seres humanos. Esta reflexión puede parecer pueril pero quién ha dicho que los niños sean menos inteligentes que los adultos.

Salud y buenos vinos, amigos.

 

Ibizkus Tinto 2011, esencia mediterránea

100% Monastrell de pie franco. Crianza de 7 meses, 25% en depósitos de acero y 75% en fudres de madera francesa de 500 litros de uno o dos usos. Ligeramente filtrado y sin clarificación. 

Aquí estamos de nuevo para presentaros un vino que armoniza a la perfección con el maravilloso clima que estamos viviendo durante esta semana en la mayoría de rincones de España. Podríamos decir que se trata de un tinto para el buen tiempo, aunque sin duda que se adaptará muy bien a las cuatro estaciones del año. Es un vino caluroso al que descubrimos pegándose un chapuzón en la playa como ilustra la foto de este post. 

Ya teníamos ganas de que por Vino y se Quedó se dejara caer un vino ibicenco y qué mejor representante que este Ibizkus 2011, equilibrado, fácil de beber y ligero, aunque con matices, como os mostraremos a lo largo de esta entrada. El vino, junto con el aceite, fueron de los primeros cultivos que trajeron los fenicios a la isla de Ibiza. Y aunque algunos productores de la zona estén empeñados en cargarse tan acendrada tradición aún quedan algunas excepciones que merecen la pena ser comentadas, como nuestro protagonista de hoy.

Buceando en el Ibizkus tinto 2011

Antes de ir a la cata propiamente dicha consideramos importante comentaros que la uva de la que procede este suculento vino procede de un viñedo de Monastrell asentado sobre pie franco. Esto quiere decir que felizmente escapó a la terrible filoxera que acabó con tantos viñedos en Europa a finales del siglo XIX. Se trata de un proyecto único basado en la idea de crear un vino tradicional insular de viñas viejas sin injertar.

Tras una vendimia manual y una selección escrupulosa almacenan las uvas durante veinticuatro horas en un contenedor refrigerado donde la temperatura se mantiene a 5° C. La fermentación se realiza a temperatura controlada por debajo de 25° C. Después llevan a cabo una extracción suave con dos o tres remontados diarios.Ibizkus Tinto 11

Nuestro amigo es intenso, aromático, refrescante, sabroso y con tan sólo un 13% de volumen alcohólico. Cuenta con un bonito color granate y es de capa media. 

En la nariz se torna balsámico, pleno de aromas del bosque mediterráneo, y con mucha presencia de frutas del bosque así como de especias dulces. Además percibimos una agradable sensación de estar oliendo un café con leche. Increíble.

Ya en la boca sentimos una entrada cálida, algo picante, y un final amargo muy agradable que nos hace salivar y pedir más. Su paso es medio, y durante este viaje nos salen al encuentro notas de hierbas aromáticas, cierta salinidad y todo un universo de frutillos silvestres que se unen a un final con un toque como de licor de nueces que nos parece sublime. En resumidas cuentas se trata de un vino con un intenso sabor, poseedor de una buena estructura, pero que paradojicamente es tan fino que aparece casi sin peso.

El padre de la criatura es el enólogo francés Laurent Frésard, procedente de Borgoña. Ha estado involucrado en el mundo del vino desde los diecisiete años vendimiando en Francia y en España durante sus vacaciones. Después ha pasado varios años trabajando en grandes distribuidoras de vino donde ha podido degustar vinos de casi todo el mundo. Esas inquietudes le llevaron a buscar un lugar especial y único para hacer su propio vino. Eligió Ibiza porque la isla ofrece un clima fabuloso para el cultivo de las vides así como unos viñedos viejos de Monastrell.

Desde 2008 dirige junto a su compatriota Patrice Pierron la bodega Totem Wines ubicada cerca de la localidad de Sant Rafel en pleno centro de la isla. Allí se les conoce más por su vino rosado que representa su caballo de batalla y goza de una gran popularidad, sobre todo, entre el «universo guiri». Hoy en día, Totem también elabora en el Rosellón, cerca de Perpiñán, y llega a una producción de sesenta mil botellas anuales.

Jugando con las palabras hibisco e Ibiza llegaron a la creación del nombre Ibizkus, que bautiza a este vino que tanto nos ha gustado y que hemos disfrutado en manga corta temiendo que la botella se acabara, cosa que sucedió irremediablemente. Habrá que hacerse con otra.

Salud y buenos vinos, amigos.

Toreando los mejores vinos de España en el XV Salón de la Guía Peñín

Con algunos días de retraso compartimos nuestras impresiones del XV Salón Guía Peñín de los Mejores Vinos de España que se celebró el pasado 16 de octubre en el incomparable marco de la Plaza de Toros Monumental de Las Ventas de Madrid. Hemos creído conveniente reposar unos días nuestra opinión para que ésta fuera más ecuánime y alejada del calor del momento.

Para Vino y se Quedó los triunfadores de la tarde fueron los representantes andaluces. La gran revelación fue el Samsara 2011, un Petit Verdot redondo elaborado en la bodega Samsara Wines de Ronda por un grupo de jóvenes viticultores que darán mucho que hablar en los próximos años si siguen por este camino. Otra joya fue el excelente Amontillado VORS de Bodegas Barbadillo, una auténtica delicatessen para disfrutar relajado. Una sorpresa muy agradable fue el 7 Vin Blaufränkisch 2012 de Bodega Martin Kieninger, un tinto rondeño creado por el simpático viticultor austriaco afincado en tierras malagueñas que ya nos convenció con su 7 Vin Zweigelt 2011 en el II Salón de las Estrellas de la Guía Peñín. Impecable nos pareció El Embajador Gálvez 2012 de La Melonera, un vinazo elaborado por la joven enóloga Ana de Castro, adivinen dónde, acertaron, en Ronda. Seductor nos pareció el moscatel dulce nº2 Victoria 2013 de Jorge Ordoñez.Plaza de las Ventas

Otros triunfadores de la tarde en nuestras corazones fueron los vinos tinerfeños La Solana, Los Pasitos y El Esquilón 2012 de Suertes del Marqués Soagranorte, el redondísimo El Titán del Bendito 2011, un grandioso Toro hecho por un francés en la Bodega Dominio del Bendito, la ensoñadora ambrosía Casta Diva Reserva Real 2002 de Bodegas Gutiérrez de la Vega Casta Diva de Alicante, y las delicadas garnachas de Maldivinas born in Cebreros.

En general, la corrida fue sosa y algo fría ya que la mayoría de los vinos expuestos estaban recién embotellados y sin terminar. De esta manera hay que hacer de futurólogos a la hora de catar e intentar adivinar cómo serán estos vinos en los próximos meses o años, y eso nos parece poco serio. Hay que mejorar este aspecto en el futuro de una manera decidida.

Hemos visto menos cola en la plaza para ver a José Tomás que para acreditarse para esta feria. No es de recibo tener que esperar tres cuartos de hora en la calle para poder acceder al recinto cuando uno ya viene con la acreditación impresa. La organización de la feria es modélica y estos «accidentes» la pueden menoscabar.

Y por último, ¿sería posible de una vez poner a disposición de los asistentes un cuaderno de cata en el que se pueda escribir sin lesionarse en el intento?

Lo mejor de todo es que se mantiene la esencia de este gran Salón, un día de encuentro con amigos, profesionales y amantes del vino que siempre merece mucho la pena vivir. Que dure muchos años.

Salud y buenos vinos, amigos.

Baboso Negro 2012 y Marmajuelo 2013, una vuelta a los Orígenes

100% Marmajuelo. Crianza de 7 meses con sus propias lías en barricas de roble francés de 228 litros. Producción de 800 botellas.

100% Baboso Negro. Elaborado con un 30% de raspón. Crianza de 12 meses en barricas de roble francés de 228 litros y guarda de 6 meses en botella. Producción de 1.513 botellas.

Nuestros lectores más fieles recordarán que hace unas semanas ya viajamos virtualmente a las Islas Canarias. Hoy volvemos a dirigir la mirada hacía Tenerife, isla que cuenta en su haber con nada menos que cinco denominaciones de origen. Mientras la mayoría del vino tinerfeño, como el que ya os presentamos aquí, está elaborado con las variedades Listán Blanco y Listán Negro, el resto está compuesto de toda una amalgama de uvas con nombres difíciles de pronunciar que daría para confeccionar una tesis doctoral. Con un poco de investigación seguramente descubriríamos muchas equivalencias en variedades más conocidas.

Al contrario que en la Península, en el Archipiélago Canario nunca arrasó la filoxera, por lo que aún en nuestros días nos encontramos muchas cepas con pie franco, una situación inimitable. Los diferentes microclimas, la influencia del Atlántico, y los suelos compuestos de cenizas y rocas volcánicas nos proporcionan vinos destacables que hasta ahora han sido los grandes desconocidos del mapa de la viniviticultura española. Os invitamos a descubrirlos con nosotros.

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Con la de D.O. Ycoden-Daute-Isora no solo debuta una nueva denominación en Vino y se Quedó. También os queremos hablar de dos variedades un tanto desconocidas y delicadas, la Baboso Negro y la Marmajuelo. La primera, también conocida como Albarín Negro o Bruñal, parece tener su origen en Portugal. La Marmajuelo o Bermejuela, cuyo origen se explica en una mutación de la Bermejuela Rosada, es autóctona de Canarias. Situada en el noreste de Tenerife, la denominación recibe su nombre de los dos reinos de la época guanche, Ycoden y Daute, así como de los dominios de la princesa Isora, que según la leyenda habría dado nombre a la comarca. Ignios Marmajuelo BabosoBajo la dirección de Borja Pérez González nació, hace tan solo tres años, el proyecto Ignios Orígenes, cuando el joven aprovechó la oportunidad de comprar unas viñas de Marmajuelo y Baboso Negro. Siguiendo durante años la tradición familiar hoy en día apuesta por la producción integrada, trabajando con un mínimo de sulfuroso. Los vinos de producción minúscula provienen de su finca La Vizcondesa, unas viñas de aproximadamente quince años de edad asentadas sobre suelos franco arcillosos a unos 450 metros sobre el nivel del mar. Ignios rinde homenaje al paisaje único de Canarias; igneous rocks en inglés significa roca volcánica, y ésta misma ilustra las atractivas etiquetas diseñadas por el hermano de Borja.

El Marmajuelo ilumina la copa con un dorado precioso, es limpio y brillante. En nariz es más bien tímido; al rato percibimos notas frescas, algo de pera y miel de naranja. Gracias al trabajo sobre lías, en boca encontramos un vino muy complejo, mantecoso y muy sabroso, pero sin llegar a cansar el paladar. Destacan notas de níspero, y su final salino deja un amargor amable que contrarresta la carga frutal. Sin duda, es un blanco para tomárselo con calma. Este vino acompañará a la perfección un pescado al horno.

Ignios OrigenesMientras el Marmajuelo nos llamó la atención el Baboso Negro realmente nos llegó a sorprender. Cuando lo servimos apreciamos un color rubí con reflejos de color teja que hace parecer a este vino traslúcido más viejo de lo que es. En nariz es muy expresivo, predominando los balsámicos. Además, notamos recuerdos de clavo y de flores marchitas así como un punto licoroso.

Pero la verdadera sorpresa llega en la boca con una entrada muy viva que nos deja una primera sensación de sal y limón que nos recuerda a un margarita. Esa acidez cítrica nos anestesia la lengua y con cada sorbo nos pide más brebaje. Es un tinto fresco y complejo que revela sensaciones diferentes con cada copa que gozamos. Este maravilloso vino formará una pareja perfecta con platos de todo tipo. Nosotros lo tomamos con un jugoso solomillo de cerdo con miel, mostaza y romero al horno, que le iba como anillo al dedo.

Aunque apetezca mucho una escapada a las Islas Afortunadas no hace falta desplazarnos hasta allí para probar estos dos vinazos. Se pueden pedir en la tienda online de vinos Bodeboca. Costará lo suyo guardar alguna botella, pero seguro que valdrá la pena.

Salud y buenos vinos, amigos. 

Vino y se Quedó en el nacimiento de un vino

Para entender lo que realmente significa elaborar vino había que ensuciarse, sudar y compartir momentos únicos con las personas que lo dan todo para que podamos disfrutar de una buena copa como aquella que nos enamoró hace algún tiempo. Tenía que ser en el territorio abulense de Cebreros, últimamente en boca de mucha gente y bajo la lupa de la crítica especializada, donde los «garnacheros» de Gredos están recuperando la zona y convirtiéndola en sinónimo de calidad y de prestigio.

No podía haber mejor momento para acompañar a Guillermo Fernández y Juan Carlos Arenas que en su primera vendimia en bodega propia. Justo antes de la campaña se trasladaron del espacio cooperativo de El Barraco al suyo en Sotillo de la Adrada. Éste ha sido un paso muy importante para poder mejorar las condiciones de elaboración y la calidad de sus vinos. Cuando les consultamos en mayo sobre la oportunidad de poder trabajar codo con codo con ellos se miraron arqueando las cejas. Probablemente se preguntaron que demonios íbamos a hacer aparte de catar y atosigarlos a preguntas. Al fin llegó septiembre y durante nueve días Vino y se Quedó pudo participar en la elaboración de esas garnachas únicas en un clima de absoluta transparencia y camaradería. Carlos y Guillermo nos abrieron sus cubas, sus casas y sus corazones. La Movida Laderas El segundo día de la vendimia 2014 llegamos directamente con la maleta a la bodega y ¡a pisar! Sí, sí, aquí se pisa con los pies, mucho más suave que usar maquinaria. A fin de cuestas estamos hablando de vinos artesanales, de pequeñas parcelas vinificadas por separado para llenar apenas una barrica cada una. La cosecha estaba en perfectas condiciones. Cada racimo se recogió a mano. La uva se vendimió en su punto de madurez óptima. Esta es la clave para obtener un vino fresco pero sin verdores. Como este año hasta el raspón había madurado bien, tanto La Movida Laderas como el Doble Punta se elaboraron con él.

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Los «Maldivinos» no son talibanes de la biodinámica ni de los vinos naturales pero si de la mínima intervención y de la máxima calidad. «La intuición está por encima de la razón.» ¿Sulforoso? «¡Sí, lo justo! Los vinos tienen que viajar y el elaborador no puede controlar la cadena hasta el consumidor final si no se dedica a vender exclusivamente en bodega.» Hay mucha polémica sobre el tema. Nos pueden contar misa pero algunos mienten seguro. Respecto a la influencia lunar no nos hemos adentrado en los escritos de Rudolf Steiner ni en el calendario de Maria Thun, pero después de volver a pisar la uva en la noche de luna llena y comprobar el arranque de la fermentación a la mañana siguiente, incluso ver el comienzo de la fermentación en otra cuba a 15 grados, no cabe ninguna duda de su efecto. Continuar leyendo «Vino y se Quedó en el nacimiento de un vino»