575 uvas de Cámbrico 2007, el vino ahumado

Coupage de 90% de Rufete, 6% de Calabrés y 4% de Tempranillo. Crianza de 17 meses en barricas de roble francés. Viñedo de agricultura ecológica. Producción limitada a 2.533 botellas.

Amigos lectores, en la entrada de esta semana hemos rizado el rizo de la «stravaganza» y nos hemos sumergido en un vino espectacular que está elaborado en un gran porcentaje por una uva que hasta el momento no había aparecido por Vino y se Quedó y que nos ha sorprendido muy gratamente. Se trata de la variedad Rufete, que aunque parezca el nombre de un ex futbolista nos parece mucho mejor que el actual Director Deportivo del Valencia Club de Fútbol. Es una uva que suele darse en terrenos escarpados de difícil acceso con lo que su recolección es complicada. Para recompensar a quien se decide a elaborar vinos con ella otorga a éstos aromas espectaculares y un sabor muy elegante y refinado.

Siguiendo con las «rarezas» de nuestro vino de hoy sus creadores han unido a la Rufete la variedad Calabrés, una uva de la familia de la Garnacha proveniente de Italia donde también es conocida como Sangiovese. Al igual que la primera, se encuentra con un número muy pequeño de plantas en la zona de la Sierra de Salamanca donde la sabia tradición popular de la zona nos ha legado el siguiente pensamiento:

Uvas Calabrés, 

ni las comas ni las des, 

ni se las enseñes al vecino, 

que son muy buenas para vino. 

Y por si todo esto no fuera suficiente, para hacer de este vino algo único el 575 uvas de Cámbrico ha pasado de la clasificación de Vinos de la Tierra de Castilla y León a la de D.O.P. Sierra de Salamanca, denominación a la que damos la bienvenida a estas páginas. Esta reciente denominación de origen la forman seis bodegas de la zona que están apostando claramente por crear unos vinos de calidad recuperando las uvas que han arraigado en el terruño y que le dan marca distintiva en el mercado vinícola español.

Catando el embriagador 575 uvas de Cámbrico 2007

Todo en este vino nos ha entusiasmado desde su color hasta la última gota de la botella que continuaba mostrando matices diversos a como era el vino al principio. Su color es un precioso rojo granate con tonalidades ambarinas y rosáceas. Cuenta con una lágrima muy original que resbala por la copa como las gotas de lluvia en varios chorritos y no como es habitual en forma de una especie de olita.575 uvas de Cambrico 2007

Al introducir la nariz alucinamos ante la sinfonía de aromas que salían de la copa. Primero esos lácteos seguidos por la fruta en compota y finalizando con intensos recuerdos de humo de cigarro de categoría. Se percibe una suavidad que hace la boca agua. Su nariz fragante crea adicción.

La expectación es alta y tememos que la sensación en boca nos baje de la nube y pueda desacreditar todo lo anteriormente expuesto pero ocurre todo lo contrario, se cumplen los augurios y el vino remata un golazo por toda la escuadra con unas notas a tabaco habano que nos traen intensas y cálidas reminiscencias de viejos whiskies escoceses ahumados. Su entrada en boca es ácida, con un punto picante, cálida, larga y con taninos muy presentes pero perfectamente integrados. Aparecen grosellas por doquier y hacia el final el vino se vuelve seco. Tiene un retrogusto persistente. Al final de la botella aparecen recuerdos de yogur. Amazing.

El 575 uvas de Cámbrico 2007 es un vinazo que armoniza a la perfección con chocolate negro y es uno de esos grandes vinos que se puede beber acompañando a un buen cigarro cubano como si fuera un destilado añejo.

La gente de Viñas del Cámbrico puede estar bien orgullosa del trabajo desarrollado para elaborar esta maravilla. Y también por haber sido una de las bodegas impulsoras de la recuperación de la fabulosa variedad Rufete al hacerse con viñedos que estaban abandonados y ponerlos a trabajar de nuevo para crear vinos de calidad y un entorno mejor. Nuestro agradecimiento a estos amigos enclavados en la localidad de Villanueva del Conde en los aledaños de la preciosa Sierra de Francia que tan relacionada con el vino ha estado históricamente.

Ya sabéis queridos locos del vino, disfrutad con este néctar extraordinario que requiere tener una mente abierta y un buen rato de sosiego y buena compañía para poder apreciar todos los secretos de este vino que es más que un vino.

Salud y buenos vinos, amigos.

PD: Gracias a Ignacio de Barcelona Vinos por descubrirnos este excelso vino.

Garnacha Salvaje del Moncayo 2011, un vino para tomar en pantalón corto

100% Garnacha vieja del Moncayo. Fermentación en depósitos de acero inoxidable. Crianza de cinco meses en barrica de roble francés. Vendimia manual a finales de octubre.

Teníamos ganas de que los vinos de Aragón volvieran a Vino y se Quedó y de que hiciera su debut en él otra de las zonas geográficas protegidas de esta magnífica tierra vinícola. El vino que hoy os presentamos tiene su origen en la V.T. Ribera del Queiles, zona de viñedos bañados por el río Queiles que comparten las CC.AA. de Aragón y de Navarra. Es la única calificación de Vinos de la Tierra en España que se extiende por más de una Comunidad Autónoma.

El Garnacha Salvaje del Moncayo es un vino que proviene de viñedos de unos cincuenta y cinco años de antigüedad de la bellísima comarca aragonesa que lleva el nombre del mítico monte Moncayo que fue hito fronterizo de tres de los más importantes reinos europeos medievales, Aragón, Castilla y Navarra, que hoy tenemos la suerte de compartir en este mosaico de culturas que se ha venido en llamar España.

Esta comarca es una preciosidad y muy recomendable su visita para los amantes de la cultura y de la naturaleza. Al menos una vez en la vida hay que perderse por estos pueblecitos con sabor mudéjar y dejarse acariciar por ellos. En invierno la caricia suele ser más bien un bofetón en toda la cara. Para los frioleros mejor una visita a partir de la primavera. Después de visitar cada pueblo no puede faltar detenerse con un poco más de tiempo en Tarazona y sentir su alma romana y mudéjar con una copita de nuestro protagonista de hoy.

Una Garnacha potente pero nada «asalvajada»

Soñemos un momento. Vamos a hacernos a la idea de que nos encontramos en la cima del Moncayo. Para brindar ante tamaña gesta alpina descorchamos un Garnacha Salvaje del Moncayo 2011 mientras contemplamos desde las alturas su comarca homónima así como parte de las tierras de Soria y de Navarra. ¿Lo habéis imaginado? Pues entonces pasemos a la cata de este buen vino.Garnacha Salvaje del Moncayo

Posee un color rojo que va del rubí al granate. Es traslúcido, glicerinoso, limpio y brillante.

En nariz es sutil y muy agradable después de haberlo aireado un buen rato en la copa. A nosotros nos recordó el caramelo que envolvía a las manzanas asadas de las ferias de nuestra niñez. Hacía tiempo que no sentíamos ese primoroso aroma. A continuación nos envuelve la fruta roja cálida y ligera. Es un vino para descubrir con paciencia. Con tiempo este vino va perdiendo la timidez y expresándose tal y como es.   

En la boca sentimos la fruta roja ácida (fresa silvestre) pero sin aristas. Tiene un paso medio y una sensación alcohólica presente pero muy agradable. Es un vino con matices balsámicos y minerales que nos deja la boca fresca e invita a seguir bebiendo como si  no existiera el mañana.

Los integrantes del blog creemos que el Garnacha Salvaje del Moncayo armoniza a la perfección con cualquier comida que se realice al aire libre con chancletas. Aseguramos que está de muerte con unas chuletitas de cerdo a la pimienta, con carnes rojas a la brasa, con unas espléndidas Thüringer Bratwurst, que sin exagerar son las mejores salchichas que se pueden comer en el mundo y en buena parte del Universo, con una morcilla ibérica extremeña, o con un risotto.

Proyecto Garnachas de España

El enólogo riojano Raúl Acha es el responsable de nuestro vino de hoy y también del proyecto Garnachas de España por el que pretende recuperar la Garnacha de sitios que cuentan con viñedos viejos de esta variedad para hacer vinos de calidad y a precios bastante razonables. Para este fin ha creado alianzas con otros enólogos para elaborar vinos garnacheros en las zonas de Calatayud, Ribera del Queiles y Priorat. Prometemos probar todos estos vinos y contároslo aquí.

Estos proyectos son los que nos gustan; se recuperan zonas para los vinos de calidad y a la vez se potencia el crecimiento rural y el cuidado del entorno. Calidad por encima de cantidad aunque tampoco está mal enterarse de que España se ha convertido en 2013 en el líder mundial en cantidad de millones de hectolitros de vino al año superando a Italia y a Francia con un nuevo récord de 50,6 millones de hectolitros.

Descendemos del Moncayo sin dificultad gracias al aporte de estas garnachas viejas en estado líquido. Un dopaje mucho más sano que el que se usa para el Tour. Ha sido una experiencia muy placentera. Y muy barata: soñar es gratis y nuestro vino de hoy no nos ha agredido el bolsillo. En la Colección Permanente de Bodeboca lo podéis conseguir a un precio muy interesante.

Salud y buenos vinos, amigos.

Flor de Brezo 2011, recuerdos del bosque berciano

Coupage de Mencía y Garnacha Tintorera. Vinificación integral: fermentación y crianza de unos seis meses en barricas de roble francés. Vendimia manual. Vino natural. 

En esta nueva entrada de Vino y se Quedó os vamos a acercar uno de los vinos que forman parte del interesante catálogo de la que hemos elegido como bodega del mes de febrero en el blog que, por cierto, sigue creciendo día a día gracias a vuestra generosidad y fiel seguimiento. En este post regresamos a El Bierzo para encontrarnos con uno de esos vitivinicultores que tanto apreciamos en estas páginas; uno de esos artesanos que busca crear vinos singulares que reflejen la idiosincrasia del viñedo y del lugar en el que se crean.

De nuevo nos encontramos con un enólogo francés que ha decidido partir de Francia para establecerse en España y poner en marcha sus ideales vinícolas a este lado de los Pirineos. Los más habituales se acordarán de su compatriota Olivier Rivière. Hoy le toca el turno a Gregory Pérez, uno de tantos franceses con apellido español que ha hecho el camino inverso al que realizó hace muchos años su bisabuelo paterno desde la encantadora localidad abulense de Arenas de San Pedro, en las inmediaciones de la Sierra de Gredos, en ese triángulo mágico que forman las provincias de Ávila, Cáceres y Toledo.

El creador del Mèdoc, viendo que su futuro en el mundo del vino francés tenía toda la pinta de acabar en un trabajo de bodeguero, algo que no parecía emocionarle mucho, tomó la decisión de aceptar un trabajo como enólogo en una bodega de El Bierzo. Allí aprendió español y estuvo un lustro trabajando.  Al cabo de ese tiempo decidió emanciparse y crear su propia bodega y comenzar a poner en práctica su sueño. Para ello se estableció en Sorribas y levantó Bodega y Viñedos Mengoba.Flor de Brezo 2011Pérez procura elaborar sus vinos de la manera más artesanal posible y sólo poniendo productos si hay riesgo de enfermedades en las vides. En sus viñedos se trabaja a la antigua usanza, con arados tirados por bueyes e intentando la máxima conexión con el entorno natural. Da toda la sensación de que el bordelés se ha abierto al mundo en El Bierzo y se ha sentido plenamente arraigado en esta tierra, apostando por su potencial.

Adentrándonos en los bosques bercianos a través del vino de Gregory Pérez

Al degustar el Flor de Brezo 2011 hemos sentido la gratificante sensación de estar en medio de un bosque berciano en pleno otoño, llenándonos de humedad y frescor así como de fragancias florales y frutales. Ahí estábamos nosotros, en medio de brezos y castaños, inmersos en los colores ocres y rodeados del verdín que las umbrías sombras habían pintado durante mucho tiempo. Todo eso y más puede sugerir un vino. Si no lo creen, hagan la prueba.

Se trata de un vino de un color rojo granate, de capa alta, con ribete rosáceo-teja.

En nariz, una vez que se ha abierto convenientemente, es espectacular. Es un vino muy intenso y complejo. Apreciamos toda una amalgama de notas y matices en los que predominan las frutas rojas maduras, las flores de sotobosque, así como recuerdos de hierbas de monte bajo. Al final aparecen unas agradables notas lácticas como de nata. Este popurrí nos transporta a un día recogiendo frutos del bosque en el que nos impregnamos del olor a violetas y a tierra húmeda.

Al llevarlo a la boca sentimos que ésta se nos llena de fruta roja ácida y, posteriormente, de matices florales y licorosos leves. Éstos últimos le aportan un ligero toque dulzón. Notamos una carga alcohólica que nos duerme la punta de la lengua, así como un punto picante. Es largo y persistente. Contundente y equilibrado. Algo astringente y salino.

El Flor de Brezo 2011 es un vino extraño, un vino con varias caras. Hay que saber interpretarlo. A nosotros nos ha impresionado en nariz y algo menos en boca, aunque su combinación de reciedumbre y acidez equilibrada, que al final de la botella se tornaba aterciopelada, nos gustó mucho. La madera, bien integrada, le da elegancia y finura.

Nuestro maridaje ideal sería con carnes a la brasa, quesos ahumados y una auténtica cecina de León, no ese cartón piedra que por desgracia se está vendiendo en muchos establecimientos.

Abrid una botella de este berciano y dejaos transportar al campo otoñal. Es una placentera sensación antiestrés. Respirad profundamente y disfrutad la experiencia.

Salud y buenos vinos, amigos.

Torivín 4×4 Tinto Roble 2011, el vino más versátil de la comarca de Matanegra

Coupage de Cabernet Sauvignon, Tempranillo, Syrah y Garnacha. Fermentado en barricas nuevas de roble americano y posterior crianza de 4 meses en las mismas.  

Este nuevo post no trata sobre ningún automóvil todoterreno, ni sobre ninguna regla matemática, sino de la historia de un gran vino que nos ha cautivado desde su descorche y que nos ha camelado haciéndonos pensar una cosa cuando era otra. Sabemos que este comienzo puede llevar a confusión, pero tranquilos, que lo vamos a explicar convenientemente a lo largo del artículo.

Torivín 4×4 es un vino creado por nuestro viejo conocido Fernando Toribio, del que ya os hemos hablado largamente en anteriores posts. Toribio es enólogo, bodeguero, y viticultor, y es el responsable de vinos como Viña Puebla Selección y Madre del Agua, así como de otros creados para Pago de los Balancines como Salitre y Vaso de luz.

El amigo Fernando ha puesto en marcha un nuevo proyecto personal con el que pretende acercar el vino a los que están alejados de él, y primordialmente a los más jóvenes. Muchos de ellos piensan que éste es un mundo viejuno y elitista que no va con ellos, y prefieren tomarse unas cervezas o unas copas (¡ay!, si descubrieran que se liga más y se cumple mejor con unos vinos en el cuerpo, otro gallo cantaría) antes que dejarse llevar por el elixir de los dioses. Se le ha ocurrido que en este mundo donde manda la imagen lo mejor es acercar el vino a través de la misma. Para ello ha creado la gama Torivín, acompañada de un divertido cómic del dibujante Antonio José García en el que se cuenta la vida y obra del «torito bodeguero» y de su peculiar equipo de animales ayudantes, donde hasta los tractores hablan.

Además de este cómic, han creado una página web muy visual y sencilla de manejar en la que uno se puede adentrar en este particular universo vinícola en el que se busca la unión del placer de beber vino con la fiesta y alegría que debe llevar aparejado este acto social.Torivin 4x4 2011

Hemos probado la mayoría de los vinos que conforman este nuevo proyecto y son estupendos; harán las delicias de todos. Que los clásicos no se echen para atrás al ver etiquetas tan alejadas de lo que se entiende por vinos serios y les den una oportunidad. Son vinos muy bien elaborados, de estructura moderna y, sobre todo, muy ricos. Hemos destacado el que más nos ha gustado de los ocho del equipo Torivín, el 4×4 Tinto Roble, tan bueno que ciertamente parece un 16, aunque el ADN Torivín y el Blanco Joven tampoco están nada mal.

Flipando con el Torivín 4×4 Tinto Roble

Si recordáis, más arriba os dijimos que este vino nos engañó desde el principio. Queremos aclararos esto porque deja en muy buen lugar al vino, y sobre todo a su creador. Se trata de un vino tan redondo, tan afinado y sin aristas, tan cremoso, que jamás habríamos dicho que sólo tenía cuatro meses de crianza en barrica, y mucho menos, que estas barricas fueran de primer uso y de ¡roble americano! Nos quedamos impresionados de que con estos mimbres se pudiera elaborar un vino tan perfecto. De nuevo nos quitamos el sombrero ante el genio de la Puebla de Sancho Pérez, localidad ubicada en el corazón de la comarca de Matanegra. 

El Torivín 4×4 es el resultado de la unión de cuatro uvas, donde la predominante es la Cabernet Sauvignon, algo que tampoco hubiéramos adivinado ante la sedosidad de este vino, y de cuatro meses de crianza en barricas de roble americano.

Es de un intenso color granate, como de cereza picota, de muy buena capa.

La nariz se nos llena de aromas profundos, muy placenteros, que van desde las moras maduras y las granadas, al café, y a la nata. Todo un espectáculo para la pituitaria.  

En la boca tiene un paso vivaz, sedoso, profundo, jugoso, sensual, que nos trae marcados recuerdos de frutas del bosque maduras, donde la mora es la gran protagonista. Es un vino muy redondo, cremoso, goloso, muy suave, y con un matiz licoroso al final que le aporta gran elegancia. Nos deja un agradable retrogusto, suavemente especiado y dulce a la vez. Increíble. Es uno de esos vinos que uno no pararía de beber si no hubiera que moderar la ingesta de alcohol.

Desde nuestro punto de vista este vinazo se puede combinar tanto con unas buenas carnes, como con guisos, así como con platos de pasta, embutidos ibéricos y quesos. Es tan versátil que Toribio and company nos retan a probarlo con unos huevos camperos fritos acompañados de un buen chorizo extremeño. Prometemos hacerlo, uniendo al reto unas buenas patatas fritas cortadas como para hacer tortilla.

Nosotros ya nos hemos subido a este todoterreno extremeño. Por poco más de ocho euros nos ha transportado a algo parecido a lo que debe ser el Paraíso. ¿A qué estáis esperando vosotros?

Salud y buenos vinos, amigos.

 

Gratias maximas 2011. Bobalización total

100% Bobal. Crianza de 12 meses en barricas de roble francés usadas. Vino natural y biodinámico. Pisoneo manual. Comercio justo.

Hoy queremos haceros cómplices de una preciosa forma de entender la elaboración de vino, que busca por encima de todo la decencia y el sano orgullo de cuidar de nuestro entorno más cercano para que tanto el terruño como las personas que lo habitan puedan vivir de él dignamente y legar a las generaciones venideras un lugar mejor del que recibieron de sus mayores. Para ello os vamos a contar la historia de tres amigos que un día decidieron cumplir su sueño vinícola en la zona de La Manchuela socializando la creación de dos vinos para beneficio de toda la comarca y de los que hemos tenido la suerte de probarlos. Hoy nos detendremos en el gratias maximas 2011, su riquísimo tinto. Esperemos que en un futuro cercano podamos acercaros nuestra valoración del gratias rosé 2012, un excelente rosado, también monovarietal de uva Bobal.

Descubrimos a estos «subversivos» en el magnífico Salón de las Estrellas de la Guía Peñín. Allí habían premiado a su rosado con los puntos suficientes como para poder ser exhibido en el expositor de la bodega. Nos encantó este vino y lo elegimos entre nuestros favoritos para el post en el que resumimos la experiencia de Vino y se Quedó en esta feria. Pero no os habíamos contado que en el stand de TresGe Winery pudimos catar bajo cuerda el tinto que hoy os presentamos. Nos gustó mucho, y prometimos probarlo de nuevo más para confirmar nuestra primera impresión. Un mes más tarde acudimos a una charla de Iván Gómez, uno de los tres creadores de este vino, en una tienda especializada del centro de Madrid, y allí le señalamos que su vino era «susceptible de blog«, algo que le hizo bastante gracia. Y en esas estamos.

Desentrañando el gratias maximas Bobal 2011

Lo primero que nos llama la atención es su etiqueta, en la que se recogen los nombres de todas las personas que han colaborado, de una u otra manera, en la elaboración de tan agradecido vino. Como podéis ver, es mucha la gente que ha puesto su granito de arena, y dice mucho de los «tres amigos» haber realizado este homenaje y de nombrar a su vino «máximas gracias». Nos parece que algunos deberían tomar buena nota y reconocer, si su exagerado ego se lo permite, que sin la ayuda de otros no harían los vinos que hacen.Gratias 2011 Tinto

Servimos el gratias maximas 2011 y observamos que es un vino muy limpio y brillante, de un color rojo picota intenso con borde ligeramente ambarino. Aún podemos observar tonos de juventud a pesar de haber pasado un año en barrica de roble.

En la fase olfativa nos topamos con agradables aromas a frutos rojos maduros, notas cítricas (recuerdos de pomelo), regaliz rojo, matices a monte bajo que nos sugieren aceitunas aliñadas, y un toque lácteo. Nariz de mediana intensidad.

En boca sentimos los frutos rojos maduros en su máxima expresión, seguidos de notas de pimienta y agradables matices licorosos que le aportan elegancia. Es un vino de paso largo muy equilibrado, redondo, con una marcada acidez pero perfectamente integrada con los taninos y el alcohol que están muy presentes.  Su gusto se quedará con nosotros un rato largo. Se bebe solo.

Lo recomendamos para acompañar asados de cordero o cabrito así como un buen cochinillo lechal. Y también combina a la perfección con un buen pisto manchego con huevos fritos.

Consideramos que gratias maximas es un vino de amistad y exaltación. Con cada nueva copa va cambiando y cuando te tomas la última te preguntas ¿por qué no hay más? Con este vino triunfaréis seguro.

Vino ético, la filosofía vital de TresGe Winery

La bodega TresGe Winery nace en 2007 a partir de la consultoría enológica que formaban los tres amigos de nuestra historia, Ana Gómez, Iván Gómez, y José Gómez (tres Gómez = TresGe). Aprovechando que la familia de Iván poseía un viñedo viejo de uva Bobal que había plantado su abuelo ochenta años atrás, decidieron lanzarse a la elaboración de vinos en la localidad albaceteña de Alborea, en plena zona de La Manchuela.

Todo comenzó con un marcado tono festivo y retador, pero viendo que el vino que les salió era lo suficientemente bueno optaron por seguir adelante de forma más seria usando las artes más naturales y sostenibles para la creación de vinos cuidando del medio ambiente y del entorno rural. Para ello, implicaron a mucha gente que entendió que había que cuidar la Bobal para hacer con ella vinos de calidad y cambiar así la tendencia de la zona de usar esta uva a granel sin buscar un bajo rendimiento para potenciar sus cualidades. La Bobal es la tercera uva más cultivada de España tras la Tempranillo y la Garnacha. Somos de la opinión de que cualquier uva en manos de buenos vitivinicultores es óptima para hacer un gran vino.Gratias 2011Estos tres empresarios han apostado por dar un enfoque ético a su negocio para conseguir que todo el proceso de elaboración de sus vinos sea decente y justo. Qué difícil se nos hace meter en la misma frase las palabras «empresario» y «ética», parece un oxímoron. Por desgracia, en los tiempos que corren (en todos los tiempos) la idea de ganar dinero honradamente sin perjudicar a los trabajadores y al entorno natural es algo que no se estila, que decía el cuplé. En nuestro acercamiento al mundo del vino hemos escuchado a algunos empresarios quejarse de que la gente no quería vendimiar o trabajar en el viñedo porque eran unos flojos y el trabajo era duro. Habrá casos así, pero si estos empresarios pagaran lo que dicta el convenio o, mejor aún, un poco más, muchas personas querrían trabajar para ellos. Confunden trabajador con esclavo. Con esta gente no mejoraremos jamás este país.

Los amigos bobalizadores de TresGe se han decidido por la ética en los negocios y socializar la elaboración de sus vinos. En sus propias palabras «vino ético es aquel que lleva implícito un comercio justo y un precio de venta honesto, donde el precio pagado por la uva permite vivir dignamente al viticultor, donde las personas implicadas en el proyecto están orgullosas de su trabajo, donde cada uno cobra por su trabajo y en función de su esfuerzo, donde el proceso de producción se desarrolla de forma sostenible, (…) donde las personas son importantes porque son quienes hacen posible el milagro del vino, donde lo que se dice del vino es verdad… donde muchas cosas justas, dignas y honestas convergen y se unen para sinérgicamente poner un grano de arena y hacer un mundo mejor para nuestros hijos». Simplemente, chapeau.

Esperamos contaros próximamente más cosas interesantes de este grupo que dignifica las buenas prácticas. A nosotros nos han ganado para la causa. Ojalá que sus ideas se generalicen en el mundo del vino y que todos podamos estar aún más orgullosos de nuestro patrimonio blanco, rosado y tinto. Os recomendamos que le echéis un vistazo a su página web. Y no os perdáis la preciosa foto titulada «el descanso del guerrero», que visualiza perfectamente lo que os queríamos contar en este post.

Salud y buenos vinos, amigos.

ILDVM Tinto Crianza 2011- Merlot. Un vino castellonense de autor

100% Merlot. 16 meses en barricas de roble francés. Fermentación con control de temperatura y larga maceración en frío. Elaboración ecológica. Vendimiado a mano. 12.000 botellas. Comercio justo. 

Esta semana hemos descubierto, gracias a la inestimable ayuda de Pablo, de la tienda Verema i Collita de Barcelona, un vino de autor de una zona de España que no teníamos presente en materia vinícola por puro desconocimiento y por la dificultad de encontrar vinos de esta procedencia fuera de la provincia de Castellón y regiones colindantes.

Sí, amigos, nos hablan de Castellón y, por desgracia, nos viene a la memoria un señor chulesco con gafas oscuras que se lo llevaba muerto con el aplauso de muchos ciudadanos que ahora se rasgan las vestiduras, ese mismo señor al que le tocaba la Lotería de Navidad año tras año, la hija de ese elemento insultando a los desempleados de este país, un aeropuerto sin aviones, y «cutradas» por doquier que adornaron el paisaje de la provincia y también de la Comunidad Valenciana en los últimos tiempos.

Teníamos que reconciliarnos con lo bueno que hay en Castellón y lo hemos comenzado a hacer con lo que más cerca nos queda, un vino destacado que es presagio de que esta bodega debe de tener otros tesoros escondidos a la espera de que lleguemos con el sacacorchos en ristre.

Cata de un vino de la Plana Alta que es todo menos plano

Para situarnos perfectamente en el origen de este vino tenemos que explicar que el nombre del mismo proviene de un asentamiento romano que se encontró no hace demasiados años en plena Vía Augusta a su paso por la comarca de la Plana Alta de Castellón, donde se ubica la bodega en la que se elabora este vino.

Ildum Merlot 2011El ILDVM Merlot 2011 tiene un potente color granate con ribete rosa oscuro, y es de capa media.

En la nariz no es muy intenso aunque sí muy agradable. Percibimos frutas rojas maduras, notas al aliño de aceitunas y encurtidos, plantas aromáticas de monte bajo que le dotan de un gran carácter balsámico y, finalmente, matices especiados picantes.

En la boca es fruta roja silvestre por doquier y, a medida que el vino se va abriendo y oxigenando, aparecen las notas especiadas, chocolate negro, y moca. Es un vino largo y con mucha personalidad que requiere servirse a una temperatura de unos 17º C en invierno y de unos 15º C en verano para que se exprese como realmente es, y notemos como se suaviza y se redondea en la boca.

Tiene una acidez perfecta para acompañar a todo tipo de asados y guisos de carne y de legumbres, así como a quesos curados.

Nos ha gustado la propuesta de Bodegas Castillo de la Duquesa, situada en la localidad de Benlloch, que no sólo elabora vinos desde hace cinco generaciones en esta zona de Castellón, sino que también los hace en la zona de Ribera del Duero, y en la demarcación de Vinos de Castilla y León. El enólogo responsable del vino que hoy os recomendamos es José Luís Sánchez, al que a partir de ahora seguiremos para probar sus otras criaturas.

Un último apunte antes de la despedida

Aunque pueda parecer algo menor, somos de la opinión de que las etiquetas de las botellas de vino son muy importantes para acercar este producto al consumidor. La del ILDVM Merlot 2011 nos ha gustado mucho porque aparte del diseño, colorista y muy claro, cuenta con una parte trasera que explica a la perfección las características del vino y los datos más importantes para que el comprador se haga una idea  muy ajustada a la realidad de cómo es el vino que compra.

Fuentes bien informadas nos apuntan que la bodega habría cambiado la etiqueta de este vino y podría haber eliminado la ficha explicativa que tanto defendemos, puesto que sirve para hacer cantera de seguidores de este apasionante mundo. Sería una pena si las nuevas etiquetas no contasen con esa faceta explicativa.

Demandamos al resto de bodegueros más notas aclaratorias en la parte posterior de las etiquetas de las botellas porque de esta manera también ayudan a dotar de personalidad a los vinos, aunque ésto parece una batalla perdida de antemano.

Salud y buenos vinos, amigos.

Lovamor 2012. ¡Para beberte mejoooooooor!

100% Albillo. Blanco sin crianza. Viñedos de más de cien años plantados en altura. Suelos arcilloso-calizos. Elaboración natural. Producción limitada a 2.000 botellas.

Aquí estamos de nuevo para hablaros de uno de los vinos blancos más originales que se pueden encontrar en el panorama vinícola español y, posiblemente, mundial. El artífice de esta placentera excentricidad es el vitivinicultor de Peñafiel afincado en Brunete, Alfredo Maestro Tejero, de cuya figura ya os hablamos en un post hace algunas semanas. 

Catando un cuento.

Nada más ver la botella de este original vino todo nos remite al cuento de Caperucita Roja, pero al estilo del chiste aquel, un tanto grosero, que terminaba con la frase del Lobo «¡Cómo ha cambiado el cuento!». Vemos a una Caperucita en tacones besando al Lobo Feroz que ya no parece tan feroz por gracia del amor. Sí, amigos, no veamos zoofilia en una escena que es simplemente eso, amor con mayúsculas, o Lovamor como le gusta a Alfredo Maestro, esa interesante mezcla de la misma palabra en inglés y en español. Nos gusta esta etiqueta, nos hace gracia, y nos remite al hemisferio más friki de nuestro cerebro para recordar la mítica canción de La Orquesta Mondragón, «Caperucita Feroz«, en la que Javier Gurruchaga cantaba aquello de «¡Hola mi amor! soy yo tu lobo, quiero tenerte cerca para verte mejor…». Histórica performance.Lovamor 2012

Lo primero que llama la atención del Lovamor 2012 es su color, un dorado tan viejo que más parece el de un zumo de manzana que el de un vino blanco. Ahí es donde comenzamos a notar que se trata de un vino natural. Su color es limpio y tiene una lágrima preciosa e intensa.

Para los menos versados en las lides de la cata el color podría parecerles anunciador de un vino primitivo, agreste, pero nada más lejos de la realidad. En nariz es fresco y embriagador, toda una ambrosía de olores y matices que van desde la manzana al horno y el brioche, al melón y las notas cítricas, florales y minerales. Es increíble que este vino nos haga sentir recuerdos de pastelería si tenemos en cuenta que no ha pasado por barrica. Ahí se nota el gran trabajo que Alfredo Maestro ha hecho con la Albillo centenaria, a la que ha dejado macerar seis días con sus pieles para que se exprese como realmente es.

La sublimación llega cuando ponemos este néctar en la boca y sentimos que el vino es grasiento, largo, profundo, fresco y vibrante, con una acidez para enmarcar. Aparecen notas de melón maduro, muy bien integradas con las notas cítricas, y un ligero amargor. Pero sobre todo, sabe a uva. Esa conjunción hace de él un vino muy vivo y sensual, de esos que no podemos dejar de beber. Nos sentimos como un César degustando medio recostados este vino que nos saca del concepto tradicional de los blancos.

Pensamos que la mejor mezcla para este vino es una buena compañía humana, unos quesos suaves de calidad, así como pasta con aceite de oliva con esencias y, para los más atrevidos, sushi o comida tailandesa no muy picante.

Recomendamos que se sirva a una temperatura de unos 12º C, ya que más frío hemos observado que pierde muchos de sus matices.

El único pero que le ponemos al Lovamor es la cápsula lacrada que hace difícil su apertura; si uno no es demasiado ducho abriendo botellas puede acabar encontrándose con fragmentos de cera en la copa. Como podéis ver, una minucia si lo comparáis con el inmenso placer que experimentaréis al degustar este vinazo made by Master Alfredo. Y a un precio de poco más de 10 €. ¿Qué más se puede pedir?

Salud y buenos vinos, amigos.

Revolución francesa en La Rioja

Rayos Uva 2012: Tinto joven con crianza. Coupage de Graciano y Tempranillo al 50%. Crianza en depósitos de acero sobre sus lías y posteriormente en fudres* de madera usados. Precio aprox. 9 €.

Gabacho 2011: coupage de Graciano 60% y Tempranillo 40%. Crianza de 9 meses en roble francés, el 10% nuevos, y 3 meses de crianza posterior en fudres de madera usados. Precio aprox. 13 €.Rayos del GabachoEsta semana nos hemos propuesto acercaros la figura del viticultor y enólogo francés Olivier Rivière a través de dos de sus vinos riojanos, Gabacho 2011 y Rayos uva 2012. Nuestros lectores más fieles recordarán que hace algunos meses habíamos recomendado en estas mismas páginas uno de sus excepcionales vinos navarros, el Emilio Valerio 2011. Allí esbozamos algunos apuntes sobre Rivière. En esta nueva entrada del blog pretendemos ahondar en la personalidad y visión del mundo del vino que tiene el creador nacido en Cognac.

Olivier no proviene de una familia relacionada con el vino pero suponemos que la cercanía de su casa a Burdeos pudo influir en la decisión del viticultor de dedicarse a este mundo. Para comenzar su aprendizaje se trasladó a Borgoña y allí se enamoró definitivamente del terruño, de la importancia extrema que los borgoñones le dan al terroir a la hora de «fabricar» sus vinos. Para él Borgoña es mágica, «la cuna del terruño». Suponemos que de esta relación surgió su convencimiento de que sin una buena uva no es posible hacer un buen vino.

Con la maleta llena de lecciones aprendidas dio un paso más y apostó por terminar su formación «vinícola» en España de la mano de la Compañía de Vinos de Telmo Rodríguez. Como escuchamos decir al propio Rivière en el programa de Radio 3 «Placeres mundanos», «España es el nuevo mundo del viejo mundo», es decir, que nuestro país es el que mayor evolución ha dado al vino en las últimas décadas. De ahí que Olivier apostara decididamente por España para realizar sus vinos.

Los mandamientos del vino de nuestro protagonista.

Un día decidió que iba a hacer vinos en solitario y para ello comenzó con cuatro barricas y mucha ilusión. Apostó desde el principio por la viticultura biodinámica y la honestidad más absoluta. Se hizo con viñedos en altura en Navarra y Arlanza y hace poco tiempo en La Rioja Alavesa. Siempre ha buscado zonas frías para aportar finura y elegancia a sus vinos y ha hecho una clara apuesta por la acidez para que el vino tenga vida. Ha apostado por la recuperación de viñas viejas en España para que el país no pierda sus señas de identidad vinícolas, y cree estar viviendo un sueño y no desea irse de nuestro país. Así somos los españoles, tienen que venir de fuera para decirnos las cosas buenas que tenemos y a cuidar lo que nosotros no hemos sabido, o querido, cuidar.

Aunque en sus inicios decidió ser catador, llegó un momento en que a Olivier le aburrió esta actividad. Lo que le gusta de verdad, su pasión, es trabajar la viña, relacionarse con ella; le imaginamos en cuclillas susurrando a los racimos. Le apasionan las garnachas, la tempranillo y la mazuelo. Apuesta por el cupaje para mejorar los vinos, para aportarles más complejidad. Busca vinos ágiles y frescos, plenos de matices, que no aburran y, sobre todo, que sean vinos para comer. No podemos estar más de acuerdo con estos principios del amigo Rivière.

Cata de los riojanos de Olivier Rivière.

Rayos uva 2012. 

Este vino rojo cereza tiene una nariz floral y muy fresca en la que aparecen aromas a frutos rojos silvestres y a paja cortada. Al llenarnos la boca con él percibimos fresas y cerezas ácidas, así como notas florales. Tiene contundencia alcohólica aunque predomina la frescura. Es de paso medio y moderadamente astringente, con una acidez controlada perfectamente por el autor. Es un vino con espíritu joven, muy diferente a los riojanos que conocimos hasta ahora. Rayos Uva 2012Gabacho 2011. 

Éste es un vino de poca producción de color granate con borde purpúreo. La nariz se nos llena de aromas a higos, a moras, a ciruelas, y a guindas en licor. La madera no se nota en absoluto gracias a la frescura del vino.

Nada más ponerlo en la boca nos llegan notas de fresa ácida a las que le siguen toques de pimienta, de cacao y moka, de cereza y al final una sutil presencia de las guindas en licor cuyo aroma habíamos sentido en la fase olfativa. La madera vuelve a ser ligera. El final es ácido, cítrico, aunque se matiza con la comida, como debe ser.

Podríamos decir que el Gabacho es una evolución del Rayos uva. Ambos vinos son muy recomendables para degustarlos acompañando carnes rojas, guisos de carne o de ave, así como con embutidos ibéricos.Gabacho 2011El viticultor francés demostró un gran sentido del humor al poner este nombre a uno de sus vinos. Hizo escarnio con el apelativo injurioso que les dedicamos a los franceses desde finales del siglo XVII después de la partición de la Cerdaña y de la pérdida del Rosellón tras la derrota española ante Francia en las postrimerías de la Guerra de los Treinta Años. Parece ser que este apelativo se gestó en Cataluña cuando los franceses se hicieron con estas tierras españolas prohibiendo los usos catalanes que sí se permitían en el lado español. El uso despectivo de esta palabra se intensificó de manera exponencial cuando las fuerzas napoleónicas invadieron España en 1808. Rivière decidió bautizar así a su vino porque de esta forma es como le llamaban simpáticamente sus amigos riojanos. Se rumorea que estuvo tentado de llamarle «Puto gabacho», pero al final no se atrevió. Desconocemos si ésto no será una simple leyenda urbana. 

Aunque Olivier Rivière, hombre de carácter terco y perfeccionista, considera que aún no ha hecho el vino de sus sueños, en Vino y se Quedó pensamos que debe de estar muy cerca de conseguirlo.

Salud y buenos vinos, amigos.

*Según eldiccionariodelvino.com, «recipiente de madera con fondo redondo y paredes laterales curvas y gran capacidad (200-300 hl.) utilizado para almacenar y madurar vinos».

Mirabel 2010, sinfonía extremeña de sabores

Coupage de 65% de Tempranillo y 35% de Cabernet Sauvignon. Crianza de 8 meses en barricas de roble francés de segundo uso. Producción limitada de 5.733 botellas. 

Permitidnos que en el post de esta semana comencemos por contar un pequeño cuento muy internacional. Érase una vez un enólogo, viticultor, y bodeguero sudafricano, Anders Vinding-Diers, hijo del afamado enólogo danés Peter Vinding-Diers y primo del no menos famoso Peter Sisseck, autor de uno de los vinos más caros de España, Pingus, que tras aprender todo acerca del vino y de su elaboración de manos de sus familiares decidió un buen día establecerse en Extremadura junto a su mujer Andrea, hija de padre inglés y madre española, para crear vinos de calidad. Anders creció al vino en Burdeos, a donde su padre se había trasladado para emprender nuevos proyectos vinícolas. En un momento determinado, el pequeño de la saga familiar decidió adquirir experiencia en solitario y para ello se trasladó unos años a Chile y a la Patagonia argentina donde dio sus primeros pasos en la elaboración de vinos. Una vez conseguida esta experiencia, el matrimonio Anders-Andrea, fraguado en Madrid, se establece durante un tiempo en la Toscana, y en 2006 decide echar raíces en el corazón de la preciosa comarca cacereña de Las Villuercas. Allí continúan, y allí es donde Anders Vinding-Diers ha creado el maravilloso vino que hoy es protagonista de este post.Mirabel 2010

Este espectacular tinto se nutre de las uvas de dos viñedos distintos, cada uno situado en una de las dos provincias extremeñas. La viña de Tempranillo tiene más de treinta años y está plantada en la zona de Almendralejo (Badajoz) a unos 240 metros de altura sobre un terreno arcilloso y pedregoso; la de Cabernet Sauvignon tiene más de diez años y se encuentra en una zona de piedras en las inmediaciones de Plasencia (Cáceres) a una altura de unos 450 metros.

Mirabel 2010, un frenesí de frutas y matices licorosos. 

Para empezar con la cata de este sensual tinto hay que decir que posee un color profundamente granate y opaco, de capa alta.

Notamos que al servirlo la nariz se llena de una carga alcohólica que se va pasando a medida que transcurre el tiempo para no regresar jamás. Al ir abriéndose en la copa comienza a percibirse un arrebatador perfume a licor café, al estilo gallego, que se mezcla con profundas notas de frutas rojas maduras y, de manera más tenue, aparecen matices a hoja de tabaco, laurel y regaliz. Todos los aromas están muy bien integrados y plenos de frescor y «jugosidad».

Al beberlo es contundente, potente, con taninos muy presentes y una buena acidez. Es un paso punzante por boca, larguísimo, que se va transformando en toda una sinfonía de sabores que van desde las frutas rojas maduras, compotadas, a un nuevo encuentro con los recuerdos del licor café. Este vino es toda una coctelera de sabores: a cada momento va variando de la fruta al licor y del licor a la fruta debido a un magistral uso de la madera en su elaboración.

Su final es todo un éxtasis. Sentimos un escalofrío al tragar debido a su astringencia casi eléctrica combinado con una suntuosidad golosa que provocan más de un gemido de placer. Que nadie crea que estamos hablando de un vino brusco o desequilibrado; todo lo contrario, hablamos de un vino redondo que va ganando matices a medida que se va degustando y que nos incita a abrir una nueva botella de inmediato. Como diría el clásico, es un vinazo.

Proponemos maridarlo con guisos de caza de pluma con chocolate, así como con potajes contundentes, callos a la madrileña, o suculentas carnes rojas.

Si tenéis ocasión, probadlo. Es un vino para compartir durante una comida o una cena especial. Aunque algunas personas puedan pensar que se trata de un vino caro nosotros no lo creemos porque siendo tan largo y sabroso hace que la experiencia de su degustación sea tan intensa que al final el precio se abarata. No dudéis en contarnos cómo os ha ido con este tesoro extremeño de Bodega de Mirabel, que tuvimos el privilegio de catar junto a los amigos de Barcelonavinos.

Salud y buenos vinos, amigos.

Los Ribeira Sacra de Xurxo Alba

Nuestros más fieles lectores recordarán que hace un par de semanas terminábamos el post anunciando una próxima entrega en referencia a los vinos tintos que el vitivinicultor pontevedrés elabora en la Ribeira Sacra, y más concretamente en la vertiente lucense de esta bonita zona de Galicia que delimita las provincias de Lugo y Orense. Como nos gusta cumplir lo que prometemos, llamadnos excéntricos, aquí van nuestras impresiones tanto del lugar como de los dos vinos tintos que el maestro crea en este bello remanso de paz que es la Ribeira Sacra.

Durante nuestro periplo gallego del pasado mes de septiembre habíamos visitado esta zona antes de conocer a Xurxo, y posteriormente nos resultó imposible, por falta de tiempo, regresar y recorrer las tierras de las que éste se nutre para realizar sus tintos. Fue una de las espinitas que se nos quedaron clavadas en nuestro viaje. Como somos de natural positivos, pensamos que estas «espinitas» se producen cuando un lugar te atrapa tanto que te hace sentir su pérdida para que estés obligado a regresar muy pronto. Perdón por la cursilada, debe ser el otoño.

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