Negre de Negres 2008. Mami qué será lo que tiene «el negro»

Coupage de Garnacha, Cariñena, Cabernet sauvignon, Syrah y otras uvas no especificadas. 14 meses de crianza en barricas de roble francés.

En esta nueva entrada del blog os presentamos un Priorato de categoría. Es la primera vez que nos acercamos a esta D.O. en lo que llevamos desde el inicio de nuestra aventura en internet, hace algo menos de un año. Esto no quiere decir que no hayamos probado «prioratos» desde esa fecha, sino que no habíamos encontrado ninguno que nos gustara lo suficiente como para recomendarlo aquí. Bueno, sí lo encontramos, pero digamos que al hacer la cata definitiva el vino se «había caído» lamentablemente. No diremos el nombre por si en un futuro próximo vuelven a hacer un vino que podamos comentar en esta página.

El vino que os acercamos hoy lo descubrimos una tarde de primavera en Barcelona, en una tienda-barNegre De Negres2008 frente a la preciosa iglesia de Santa María del Mar. Nos llamó la atención, pero preferimos probarlo de nuevo un tiempo después para cerciorarnos de que el vino era tan bueno como nos había parecido en esa ocasión. Y no sólo nos pareció bueno, sino mejor, porque el paso del tiempo había hecho que mejorara en botella haciéndolo más suave y equilibrado.

Como sabéis los que nos seguís, y si no lo sabéis os lo contamos ahora, este blog siempre ha apostado por vinos que a los integrantes del mismo nos han gustado de una manera especial. Nos da exactamente igual la zona de la que provenga el vino en cuestión. Si nos gusta, nos gusta. Sin más. Decimos esto porque hemos comprobado en nuestras propias carnes como no siempre ocurre esto. Hace poco hicimos una cata a ciegas en Barcelona (este blog se realiza entre Madrid y Barcelona) y descubrimos con estupor como un vino había gustado mucho al personal hasta que se descubrió que era de Madrid. Entonces comenzaron a criticarlo duramente. Nos pareció tan triste ese comportamiento que nos prometimos a nosotros mismos que jamás haríamos algo así; en Vino y se quedó nunca criticaremos un vino por su procedencia, sólo por su calidad. Si algunos quieren politizar hasta estas pequeñas cosas que no cuenten con nosotros. Nos declaramos enemigos absolutos del aldeanismo provenga de donde provenga.

«Tinto de tintos». El vino del que hoy hablamos tiene mucha calidad. Su color es rojo picota. Muy intenso y limpio. En nariz es de intensidad media-alta. Predominan los toques a frutas negras maduras, a regaliz, a plantas silvestres y a Licorelaminerales típicos de la zona donde están ubicadas las vides, en los que la pizarra conocida como licorella es la gran protagonista del terreno. En la boca recuperamos algunos de los matices frutales y balsámicos que observamos en la fase olfativa pero ahora aparecen notas dulces y cremosas que hacen que el paso por boca sea sedoso, goloso y jovial. Nos queda una sensación larga y poderosa que nos empuja a seguir degustando este caldo proveniente de la bodega Portal del Priorat.

Recomendamos acompañar este vino con quesos de oveja, por ejemplo los manchegos, y con quesos tiernos, así como con foie, carnes y embutidos ibéricos, y guisos especiados.

Abramos la mente y dejemos los prejuicios a un lado para dejarnos seducir por las cosas buenas que tiene nuestro país, que son muchas y variadas. Sólo de esta forma nos daremos cuenta de que todos somos, en el fondo, iguales. Sólo seres humanos, que ya es bastante.

Salud y vinos, amigos.

Beautiful Things 2008. La «cosa más bella» de Bodegas Paco García

90% Tempranillo y 10% Graciano. 16 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés.

Nuestra relación con esta bodega comenzó de una manera curiosa, a través de un concurso en Facebook. La otra mitad del blog decidió contestar de una manera divertida a la pregunta que se solicitaba en la página web de la bodega. Al gustarles la contestación dada, obtuvimos como premio una colorista y divertida caja con seis botellas de los tres vinos tintos que se elaboran en esta bodega riojana; dos botellas de cada una de las tres marcas. Como hay confianza, os diremos que no albergábamos mEstucheuchas esperanzas de que los vinos fueran de nuestro agrado, ya sabéis, eso de que te manden algo gratis siempre da qué pensar. Pero todas esas dudas se esfumaron como por arte de magia el día que decidimos realizar una cata con los tres caldos. Obviamente, hicimos la cata en orden ascendente, es decir, desde el vino más joven al más maduro, del más barato al más caro. Por una vez y sin que sirva de precedente nos deleitó el vino de autor de la bodega, y del que hoy os vamos a hablar, el Beautiful Things 2008; nos gustó mucho el Crianza; y nos pareció correcto el Seis; como sabéis los habituales de este espacio, no somos muy partidarios de los vinos tintos jóvenes o con poca crianza.

Un vino para hacer el amor.

Este es el lema que han escogido los amigos de esta bodega para presentar su preciado vino de autor, el Beautiful Things. Entendemos perfectamente lo que querían decir cuando apostaron por este lema; nosotros empleamos la misma expresión en un antiguo post. Es un vino tan goloso y especial que sólo debería emplearse en grandes momentos acompañados de la persona o personas especiales, que en los gustos de cada cual no nos metemos. Eso sí, el vino está muy bueno pero no hace milagros, algo de vuestra parte tendréis que poner si queréis rematar la velada, ya nos entendéis.Beautiful Things 2008

Vamos al lío. Sólo con coger entre nuestras manos la botella de este grandioso vino apetece abrirla para comprobar qué tiene dentro, aunque cuando la hayamos terminado dará cierta pena haberla acabado (tenemos la suerte de que aún nos queda una botella en casa). Al servirlo en la copa comprobamos que posee un brillante e intenso color rojo picota de capa profundísima. Ese cromatismo nos está retando a su ingesta, pero como somos unos «profesionales» seguiremos los pasos correctos en una cata. Por tanto, nos los llevamos a la nariz y nos quedamos extasiados al oler su intenso y complejo perfume rebosante de frutas negras maduras en compota (nos aparecen recuerdos de la niñez cuando abríamos los tarros de las mermeladas que hacían nuestras abuelas). Tras tantas emociones, llegamos al momento de la verdad, donde un vino se la juega. Y es ahí donde ya sucumbimos definitivamente a los encantos de este vino ejemplar. Éste se torna potente y aterciopelado, pleno de equilibrio entre la fruta y la madera, llegamos a masticarlo de lo carnoso que lo encontramos. A medida que el vino permanece en la boca se va tornando goloso y un punto especiado; al tragarlo nos queda un postgusto muy agradable con notas a caramelo, vainilla, café y chocolate. Con tantos placeres juntos comenzamos a dudar si es necesario terminar haciendo el amor. A nuestro entender, este vino se puede combinar con multitud de comidas aunque con carnes rojas y asados especiados irá de maravilla. Nos atrevemos a recomendarlo con un pato a la naranja para un maridaje original. El postre que toméis después (un día es un día) lo podéis acompañar con la última copa de este vino sin ningún problema.

El único handicap que encontramos a este singular vino es su precio, que ronda los 30 €. Entendemos que es un vino que debe requerir mucho trabajo y esfuerzo, y que la viña en la que están plantadas las vides de las que sale este caldo son de bajo rendimiento y sólo una pequeña parte de la cosecha es apta para elaborarlo, pero eso desincentiva a muchos amantes del vino que aún queriendo probarlo no pueden porque su situación económica no es boyante. Todos nuestros seguidores sabéis que siempre hemos defendido la democratización del vino para que empiece a abandonar el elitismo estúpido que lo dominó durante tanto tiempo y que a ojos de muchas personas aún sigue teniendo. Si queremos que el público se acerque a estas maravillas los bodegueros tendrán que hacer algo a este respecto. Al menos, este vino es una delicia y no duele gastarse ese dinero. Ya sabéis que otros mucho más caros nos han parecido una verdadera birria.

Para todos aquellos que queráis probar un vino de esta bodega y no os podáis permitir el Beautiful Things osPaco Garcia Crianza recomendaríamos abiertamente a su hermano menor, el Crianza de Paco García 2008, pero desafortunadamente (no para la bodega) toda la añada ha sido vendida. A lo mejor, con algo de suerte, aún se puede encontrar alguna botella en las tiendas. Es un gran vino, y su precio muy correcto, alrededor de los 10 €. Es pura fruta, sedoso y equilibrado, y con un final largo y goloso. Ideal para compartir con amigos o familia enrollada en un día alegre compartiendo unos aperitivos o una comida.

Y para los amantes de los tintos jóvenes o con una crianza mínima, esta bodega elabora el Seis, un vino lleno de notas florales y de frutas frescas. Muy ligero. Ideal para ir de tapas con los amigos. Su precio es perfecto para todos los bolsillos, sobre los 6 €.

Para terminar, tenemos que alabar la iniciativa puesta en marcha por Juan Bautista García en la bodega de su familia. Hace unos años se planteó crear vinos modernos en una zona eminentemente conservadora en la manera de elaborar los vinos, como es La Rioja. Su objetivo era acercar a la gente joven al mundo del vino con caldos más golosos y equilibrados, más divertidos, en suma. Creemos que lo ha conseguido. El éxito de esta bodega es indiscutible. Ha recibido multitud de premios y recomendaciones por todo el mundo, aunque ya sabéis que desde nuestro punto de vista los premios nunca son garantía de que un vino sea mejor por ganarlos. Pero si es una garantía el boca a boca entre los que nos hemos dejado seducir por este precioso universo de los vinos. Sólo entrar en su página web nos da una idea de su apuesta por el I+D+i y por dar una capa de modernidad a un mundo un tanto cerrado y alejado de los tiempos modernos. Esperamos que cunda el ejemplo y pronto hagamos entre todos que el vino llegue a más gente, que ésta sea más exigente y se quite de encima los complejos del tipo «es que yo no entiendo de vinos», desterrando de un plumazo los tópicos que, aunque parezca mentira, aún siguen vigentes en 2013.

Salud y buenos vinos, amigos.

Almirez 2010. El Toro domesticado

100% Tinta de Toro. Crianza de 12 meses en barricas de roble francés, un 70% usadas una vez, y un 30% nuevas. 

¿Quién dijo quAlmireze un vino de Toro no podía ser equilibrado, sedoso y goloso? Todos en alguna ocasión hemos pensado que eso era imposible. Cuando uno se dejaba caer por la bonita e histórica zona de Toro se encontraba con vinos potentes aunque algo desequilibrados, pensados para acompañar a contundentes comidas castellanas que dejaban el estómago en barbecho durante algún tiempo. Las cosas están cambiando desde hace algunos años, y aunque aún nos encontramos con vinos que nos parecen algo toscos y desmesurados, también en la D.O. Toro se están haciendo vinos de carácter más moderno y con distintos matices. Este es el caso del vino que hoy nos ocupa. Almirez  2010 tiene las características clásicas de un Toro que le son conferidas por la uva Tinta de Toro, una Tempranillo local, y los modernos matices aportados por el buen hacer del enólogo Marcos Eguren que proviene de una familia con una larga tradición en la confección de vinos de calidad en la Rioja Alta. Los Eguren son propietarios de las bodegas Viñedos Sierra Cantabria, donde elaboran Sierra Cantabria Colección Privada, Sierra Cantabria Cuvée, Sierra Cantabria Organza, El Bosque o Amancio; Viñedos de Páganos, donde hacen los vinos de Pago El Puntido y La Nieta; y Señorío de San Vicente, en la que realizan su monovarietal de Tempranillo peludo. El vino del que hoy hablamos se crea en su bodega más reciente, y ahora única, en la zona de Toro, Teso La Monja, tras haber vendido Numanthia Termes en 2008 al grupo Louis Vuitton – Moët Hennessy.

Almirez 2010 tiene un intenso color picota con ligero matiz violáceo en sus bordes. Es de capa media-alta y deja una preciosa lágrima que impregna toda la copa.

En la fase olfativa nos encontramos con una gran intensidad y con un claro predominio de las especias, donde la pimienta es la gran protagonista, y de las frutas rojas. También descubrimos la presencia de notas tostadas, balsámicas y licorosas. A los que ahora se inician en el universo de los vinos les recomendamos que metan la nariz sin miedo en la copa, ya que es la única manera de poder descubrir todos los matices que un vino nos expresa. Al que se ría de nuestra «profesionalidad» le podemos dar un codazo en el tabique nasal a modo de advertencia. Podemos avanzar que es mano de santo: nunca más volverán a burlarse de vosotros. Como decía el clásico, «la ignorancia es muy atrevida«.

Almirez 2010

En boca notamos una aspereza agradable que se torna aterciopelada segundos después. Nos gusta esa contradicción. La lengua y los laterales de la boca se adormilan un poco pero sin llegar nunca al desequilibrio puesto que el vino está muy bien hecho y resulta sumamente agradable. Al final se torna licoroso y hasta cierto punto goloso, con un predominio de los matices dulces aunque muy bien integrados en la contundente personalidad de la Tinta de Toro. La mezcla de sabores que van desde la pimienta al café, y desde los licores tipo calvados, armagnac o marrasquino, a las mermeladas de frutos rojos y de ciruela negra, nos han gustado mucho.

Consideramos que este singular vino acompañará perfectamente a un solomillo a la pimienta, a guisos de legumbres, a un rabo de toro, y a carnes a la brasa.

En resumidas cuentas, Almirez 2010 es un vino excepcional que va mejorando a la vez que se va bebiendo. Cada copa es diferente a la anterior, cambiando el mensaje  del vino a medida que avanzamos en su degustación. Esto hace que no nos aburramos y queramos seguir disfrutando de este Toro domesticado a cada sorbo.

Salud y vinos.

Garum 2011. Sabor y carácter gaditanos

Coupage de Merlot, Syrah, Petit Verdot, Cabernet Sauvignon y Tempranillo. Crianza de 12 meses en barricas usadas de roble americano y francés.

Hoy concluimos con la serie de artículos que hemos ido publicando en anteriores semanas sobre nuestras peripecias vinícolas por las provincias de Cádiz y Badajoz. Y lo hacemos con la visita que realizamos a las fantásticas instalaciones de Bodegas Luis Pérez situadas en la Finca Hacienda Vistahermosa de Hijuela de Rompeserones desde donde se contemplan unas eFatima Pérezspectaculares vistas nocturnas de Jerez de la Frontera. Allí nos recibió Fátima Pérez Vega, enóloga e hija del creador de la bodega, el catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Cádiz, Luis Pérez, que arriesgó mucho al lanzarse a hacer vinos tintos en una zona eminentemente dedicada a los vinos generosos. Tenemos que agradecer las facilidades que nos dio Fátima para que visitáramos la bodega una tarde de viernes lluvioso avisando con poco tiempo de antelación de nuestra llegada. Queremos destacar su gesto porque en muchas ocasiones ésto no ocurre. También queremos disculparnos con ella por la encerrona que le hicimos.

Fátima nos hizo un recorrido por la bodega comentándonos con total transparencia todo lo que le quisimos preguntar. Su natural timidez no fue óbice para que sus explicaciones fueran rigurosas y atinadas. Durante la cata que realizamos junto a ella los miembros del blog en un entorno muy bonito aunque algo frío debido a su moderna arquitectura, y a medida que probábamos los tres vinos tintos con los que cuenta esta bodega, nos relajamos y pudimos apreciar los matices de los distintos caldos en un ambiente distendido.

La cata consistió en la degustación de Garum 2011, Samaruco 2010 y Petit Verdot 2008. Tenemos que deciros que el vino que más nos gustó fue el primero, que encima es el más económico de los tres. Con Samaruco los componentes del blog tuvimos opiniones diferentes. En cuanto al Petit Verdot creemos que su precio cercano a los 50€ es desmesuradamente elevado para lo que se nos ofrece.

Garum 2011, un vino muy agradable para cualquier momento.

Este vino lo descubrimos hace algunos años en el restaurante Garum durante una visita a Cádiz. En ese momento pensábamos que el vino y el restaurante tenían un mismo dueño. La propietaria del local nos sacó de nuestro error y nos invitó a probar este sensacional vino de la añada 2007, si nuestra memoria no nos engaña que es muy probable que lo haga. Nos sorprendió gratamente y lo apuntamos en nuestra agenda de vinos para revisitarlo en el futuro, algo que hemos hecho este año en sus versiones de 2010 y de 2011, la que hoy comentamos y os recomendaros vivamente.

Garum 2011Lo primero que queremos destacar es su gran relación calidad-precio y más en un momento complicado como el que estamos viviendo en la actualidad. Es un vino de calidad muy democrático, ya que está al alcance de todos los bolsillos.

Tiene un color granate muy atractivo de capa media-alta. En nariz desprende una gran intensidad aromática en la que predominan las frutas rojas maduras que nos recuerdan a mermelada, los toques a café, a cacao y a regaliz. Además es un vino muy especiado. Cuando lo ponemos en la boca aparecen todos los sabores que se nos han ido anunciado en nariz dominados por la gran sedosidad que aportan unos taninos muy golosos que nos conducen a un posgusto dulce y potente, parecido al que deja un buen café.

Recomendamos tomarlo acompañando guisos de carne, de legumbres, o de arroz, carnes ibéricas a la plancha, barbacoas con productos de calidad, carnes rojas, platos de caza, tapas de embutidos ibéricos y quesos de oveja. Tampoco combina nada mal con platos de pasta y con chocolate negro.

Nota culta: El garum era una especie de salsa de pescado que se confeccionaba en las costas de Cádiz y que era todo un manjar para los potentados romanos. Este paté del mundo antiguo se usaba como acompañamiento de todo tipo de comidas. Hemos indagado en el ámbito de la hostelería el por qué de que no se haga en la actualidad. Los expertos consultados nos han dicho, básicamente, que el sabor de esta salsa sería muy desagradable para los paladares actuales.

Todo lo contrario ocurre con este gran vino de Bodegas Luis Pérez, cuyo aroma y sabor son sumamente agradables. Haced la prueba durante estas navidades y ya nos comentaréis.

Salud, vinos, y muy Felices Fiestas.

Viña Puebla Selección 2010, «La Roja» de los vinos

Coupage de Cabernet sauvignon, Tempranillo, Garnacha y Syrah. 
Fermentado durante 6 meses en 93 barricas nuevas de roble. 29210 botellas.

Visitar la Comarca de Matanegra, en la provincia de Badajoz, es hacerlo a una zona en la que mandan las chacinas extremeñas (donde el jamón de bellota es la estrella) y los vinos de Bodegas Toribio. Estos vinos se pueden encontrar con gran facilidad en cualquier establecimiento de las localidades que conforman la comarca con Zafra como punta de lanza. Y eso habla muy bien de la labor de marketing que realiza esta bodega. Parece lógico pensar que si uno crea sus vinos en esa zona tenga una distribución importante en la misma. Pues esta lógica no es la que desgraciadamente impera en buena parte de nuestro país. Es triste ver como en lugares en los que se hacen buenos vinos, éstos no se pueden encontrar en muchas cartas de los restaurantes o en las tiendas de la zona. Por eso nos gusta ver cómo personas que realizan un gran producto luchan para que éste se pueda adquirir sin problemas en la zona en la que se confeccionó. De esa forma, a la vez que se lleva a cabo un negocio legítimo se promociona un producto de la región con la consiguiente creación de valor añadido. Nos preguntamos por qué algunos bodegueros no hacen lo mismo en otras zonas de España acabando con el duopolio Rioja- Ribera del Duero, soniquete que cada día nos molesta más a los amantes de la diversidad de vinos con la que contamos en España. Son ellos mismos los que deberían «educar» al público-consumidor sobre los vinos que elaboran para que estas personas sepan que la oferta de vinos es inmensa en nuestro país. No entendemos que muchos de estos bodegueros hayan renunciado a competir en un mercado abierto.

Ese complejo no lo parecen tener en Bodegas Toribio. Para comprobarlo sólo hay que visitar localidades como La Puebla de Sancho Pérez o Zafra y contemplar cómo las barricas de madera de Viña Puebla decoran multitud de bares y restaurantes y los vinos de la empresa se encuentran en todas las cartas y tiendas de vinos de la zona.

En el artículo de esta semana nos vamos a detener en uno de sus vinos, el Viña Puebla Selección 2010.

Notas a vuelapluma sobre un vino excepcional.

Lo primero que se nos ocurre decir de este vino es que es uno de los mejores en su categoría. Se podría decir que en relación calidad-precio su nota es de sobresaliente. Hay pocos vinos tan ricos y con tantos matices por debajo de los 10 €. Nada le tiene que envidiar a gran cantidad de vinos de superior precio, es más, supera a muchos de ellos. Y lo mejor de todo es que hemos probado dos añadas distintas y el vino es excepcional en ambas, lo que habla muy bien de la labor de su creador.

Al servir el vino en la copa observamos que tiene un intenso color rojo rubí con ribetes violáceos.

En nariz se conjugan a la perfección los intensos matices a frutas maduras con los dulces a vainilla y café  de puchero que provocan la madera. Para los que les gusta ir más allá, diremos que se aprecian aromas minerales como el grafito. La armonía es la que prevalece en la fase olfativa. A medida que el vino se va oxigenando gana en matices golosos que nos provocarán seguir deleitándonos.

En boca comprobamos lo que ya se nos anunciaba en nariz: pura armonía plena de matices, equilibrio y suavidad a la vez que una gran personalidad. Es un vino potente, pleno de sedosidad, complejo, y muy goloso. Se percibe que se podrá conservar en plenitud durante bastante tiempo. Es un vino largo que a cada sorbo nos irá dando nuevas informaciones. Un gran vino, sí, señor.

Pensamos que es un vino perfecto tanto para tomar con unas tapas de carnes y embutidos ibéricos como para acompañar a todo tipo de guisos de carne y de legumbres. Tampoco le van nada mal las carnes rojas, o unas buenas salchichas alemanas o centroeuropeas.

Disfruten de este gran vino elaborado a partir de una selección de las mejores uvas de los viñedos de la zona de Matanegra que con tanto mimo selecciona Fernando Toribio, el Vicente del Bosque de la vinicultura, si se nos permite la boutade.

Salud y vinos.

Los Alcornocales, la cuna del corcho

Amig@s, hoy tenemos el placer de presentaros las maravillas de un paraje único como es el Parque Natural de Los Alcornocales que pudimos recorrer a pie en una reciente visita por la provincia de Cádiz. El paisaje es de postal, y su belleza legendaria. En nuestro recorrido tuvimos la suerte de toparnos con trabajadores que estaban «pelando» los alcornoques para extraerles el corcho que después disfrutaremos todos en las botellas de nuestros vinos más preciados. ¿Hay algo más bello que un alcornoque mostrando su alma color teja? A nosotros nos parece que ese cromatismo es difícil de igualar. Nos encanta. Esperamos que a vosotros también. Luchemos porque este prodigio de la naturaleza no se pierda por el economicismo reinante y rechacemos los mediocres tapones de silicona y derivados. Para más información podéis visitar nuestro post, ¡Ponle un corcho!

Vamos a deleitarnos con la naturaleza en su máxima expresión. Pasen y vean.

Un paseo por Bodegas Pedro Romero descubriendo el marco de Jerez

Hace pocas fechas tuvimos el placer de realizar un viaje recorriendo la provincia de Cádiz casi en su totalidad, pudiendo disfrutar largamente de sus preciosas sierras y playas, de sus variados parques naturales, y de sus tranquilos y cuidados pueblos y ciudades. Hubo alguna excepción un tanto desagradable pero a grandes rasgos todo resultó muy placentero. Contemplamos con sumo agrado el cuidado y mimo con el que los vecinos de los Pueblos Blancos conservan su bello patrimonio arquitectónico y natural; nos extasiamos recorriendo a pie los lugares más recónditos y bellos de los parques naturales de la Sierra de Grazalema y de Los Alcornocales; y nos dejamos seducir por el cariño y la hospitalidad de las gentes de Cádiz, de Sanlúcar de Barrameda, de Ronda (provincia de Málaga), de la Bahía de Cádiz, y de toda la franja que va desde Conil de la Frontera hasta Tarifa.

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Madre del Agua 2010, ¡Madre de Dios!

Coupage de 1+3: 70% Garnacha Tintorera, 10% Garnacha Común, 10% Cabernet Sauvignon, y 10% Tempranillo. 9 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés y americano. 15 meses en botella.

Sí, amigos, la expresión del título de este artículo es la que usamos cuando probamos este vino genial durante la cata que nos regaló su autor, Fernando Toribio, en su domicilio, y a la que hacíamos referencia en el post anterior. Allí os decíamos que la belleza se podía encontrar hasta en el «simple» hecho de degustar un gran vino. Y lo mantenemos, puesto que durante esos instantes tan gratos sentimos sensaciones indescriptibles que nos llevaron a emocionarnos junto a Fernando, al que conocíamos sólo de referencia, y al que descubrimos durante los tres días que compartimos con él en la magnífica Comarca de Matanegra, en la provincia de Badajoz. Toribio es, simplemente, un artista. Creemos que una persona que es capaz de hacer vinos tan buenos y variados no merece menos que ese título. Perdonadnos el «síndrome de Estocolmo» que padecemos, pero nos ha ganado para la causa. Y lo ha hecho porque en ningún momento ha usado la falsa modestia ni la arrogancia. Él sabe que hace grandes vinos pero no se jacta de ello como hacen otros, que sin llegar, ni por asomo, a sus cotas, hablan como si el vino lo hubieran inventado ellos. Por eso definimos a Toribio como «orgullo y pasión extremeño» ; da valor a lo que hace sin caer en pedanterías. Se nota que vive para hacer buenos vinos y eso se transmite a sus creaciones, tanto en Bodegas Toribio como en Pago Los Balancines. Es autor, entre otros, de la saga Huno, del divertido Crash, y del reverenciado Salitre, que es la única de sus creaciones que no hemos podido probar aún, y que dedicó al músico Quique González.

Madre del Agua es un capricho. Su nombre está inspirado en el poema «Madre Agua» del poeta madrileño Juan Vicente Piqueras. Probarlo es un lujo al alcance de todo el mundo, puesto que su precio no es prohibitivo. Desde nuestro punto de vista es el mejor vino extremeño que hemos probado hasta la fecha y uno de los mejores de los que se realizan en nuestro país, y eso son palabras mayores.

Probemos esta delicia.

Al servir el vino en la copa observamos que tiene color cereza con ribete granate y una lágrima persistente que llena el cristal. Es un vino de capa alta. Antes de desnudarlo ya nos han gustado sus ropajes.

En nariz es un vino complejo que conjuga los toques dulces y cremosos a vainilla y a torrefacto que le aporta la madera con los matices especiados y a mermelada de frutas rojas que al rato se vuelven licorosos y muy sensuales.

En boca es muy potente y sabroso, predominando los toques golosos combinados con las frutas negras que al final se van haciendo licorosas y muy agradables. Tiene gran amplitud y un gusto final tan redondo que uno no quiere que se acabe jamás esta ambrosía. Ni que decir tiene que el equilibrio es perfecto, con una acidez adecuada. Dan ganas de fumarse un habano pausadamente mientras se degusta esta joya. Recomendamos este vino para una larga y tranquila conversación junto a amigos de verdad, o para compartir momentos románticos con esa persona especial. Abstenerse insensibles y acelerados.

Consideramos que Madre del Agua no necesita alimento alguno para ser acompañado aunque le pueden ir muy bien las carnes y embutidos ibéricos, los quesos golosos, guisos extremeños como la carrillera o la caldereta de cordero, así como algunas pastas, tanto las que se hierven con sal, como las dulces.

Como podéis ver, nos hemos enamorado de este vino hasta las trancas. Sabemos que su creador nunca nos defraudará haciéndonos sufrir mal de amores.

Si alguien osa decir que no le gusta este néctar que vaya eligiendo padrinos y armas y nos batiremos en duelo al amanecer.

Disfrutad de este grandioso vino. A pesar de la que está cayendo aún hay cosas bellas por las que merece la pena seguir adelante.

Salud, y hasta pronto.

Bodegas Toribio. Pasión y orgullo extremeño

Dedicado a Fernando Toribio y a su mujer, Fernanda. Gracias por vuestras atenciones y generosidad durante esos tres días de noviembre.

Que alegría volver a tener contacto con todos vosotros después de algún tiempo en el que los integrantes del blog hemos estado viajando por distintos puntos del sur y del oeste del país a modo de vacaciones tardías puesto que este año no pudimos disponer de veraneo por «culpa» del trabajo, ese lujo cada vez más precario que tanto escasea en estos tiempos.

En sucesivos posts os iremos contando las partes de nuestro viaje en las que aprovechamos para visitar algunas bodegas y degustar algunos vinos que creemos merecedores de dar a conocer en este rinconcito que cada día cuenta con más amigos, algo que nos llena de orgullo y satisfacción, que diría aquél.

Hoy comenzamos con la entrañable visita que realizamos a Bodegas Toribio, situadas en la localidad pacense de Puebla de Sancho Pérez, muy próxima a Zafra. Nos alojamos en los apartamentos que la familia Toribio tiene en la parte superior de su casa de reciente construcción en las inmediaciones de la Ermita de la Virgen de Belén, pegada literalmente a los muros de la declarada como plaza de toros más antigua de España, y por ende, del mundo. Eso al menos anuncian los folletos turísticos, aunque a lo largo de nuestros numerosos viajes (muchos de ellos por motivos laborales, que no es cuestión de parecer presuntuosos) nos hemos encontrado con similares anuncios: no hay localidad que se precie que no diga que tiene alguna cosa más antigua que los demás, ni taberna o bar de copas que no señale que allí estuvo Hemingway regándose por dentro. El amigo Ernest debía bilocarse día sí y día también.

Como el tiempo no acompañaba en absoluto nos refugiamos con sumo placer en el conocimiento exhaustivo de los vinos que crea Fernando Toribio en la bodega que lleva su nombre y en Pago Los Balancines, donde es socio y «alma mater» de los caldos que allí se elaboran. Fernando nos dedicó casi un domingo entero a mostrarnos sus vinos y a contarnos muchos de los secretos de su elaboración en la propia bodega donde comenzó su aventura hace cerca de 28 años cuando su padre le dejó al cargo de la misma para que cumpliera su sueño y nos regalara años después vinos tan sublimes. En esa vieja bodega enclavada en pleno centro de la Puebla, en la que la vista se nos perdía entre añejos depósitos de cemento aún llenos de vinos en plena fermentación y algunos que ya esperaban su trasiego a las barricas, pudimos probar casi todos los vinos del artesano extremeño directamente del depósito en una divertida ceremonia en la que los integrantes de Vino y se quedó y el bodeguero introducíamos en cuclillas las copas de cristal por la parte superior del depósito llenándonos las manos de vino, algunos de ellos realizando aún la fermentación maloláctica. Fue todo un éxtasis para los sentidos descubrir los vinos de las distintas uvas que nos dejó probar en ese paseo por la bodega. Nos encantaron todas y al que suscribe, sobretodo, la syrah. Incluso intenté convencer a Fernando, creo que con escaso éxito, de que creara un monovarietal de esta uva; esperemos que si un día le da por hacer un syrah 100% se acuerde de nosotros. Los vinos blancos de uvas macabeo y chardonnay los tomamos directamente de las barricas. El macabeo, sin estar terminado aún, estaba mejor que muchos de los vinos blancos que hemos probado en botella.

La experiencia de probar los vinos en pleno proceso de elaboración directamente de los depósitos fue algo increíble y muy didáctico ya que nos enseñó el camino completo por el que van pasando los distintos vinos hasta terminar en la botella. A medida que probábamos de los distintos depósitos íbamos reconociendo los vinos en que terminarían convirtiéndose esos líquidos intensamente rojos, plenos de aroma y sabor. Y eso no es algo baladí, porque Toribio es de la opinión de que los vinos se hacen en el campo cuidando las vides para que den uvas ricas que haya que «retocar» lo menos posible en la bodega.

La degustación acabó por la tarde en la casa de los Toribio en la que tienen habilitada una sala en la que se muestran todos los vinos creados por Fernando. Dejamos para un próximo post las joyas que allí pudimos probar. Sólo diremos que en un momento de la cata la emoción nos pudo. La belleza puede estar presente en el sólo gesto de tomar unos vinos sublimes junto a su autor y sentir que la emoción embarga a los presentes.

Salud.

¡Más madera….! Cómo se madura y envejece el vino

En esta nueva entrada del blog continuamos haciendo un recorrido por los aspectos fundamentales a la hora de crear un vino. Hoy le toca el turno al proceso por el que el vino es madurado y envejecido tras la fermentación, proceso que vimos en un anterior post. Podríamos decir que la fermentación es el inicio de la maduración del vino que continúa después en tanques de acero inoxidable, barricas de madera, e incluso en la propia botella.

Para hacer más comprensible este proceso vamos a diferenciar entre las dos formas que existen para envejecer un vino. Bueno, para nosotros sólo hay una forma pero como nuestro deber es informar tendremos que referirnos a una segunda manera que no es más que un sucedáneo que debería acarrear penas de prisión (cáptese la ironía).

Crianza tradicional. Solamente deben criarse los vinos que provengan de uvas que permitan una buena evolución durante un período de tiempo determinado. Esto dependerá del tipo de uva, de la calidad que ese año tenga la uva en cuestión, y del tipo de elaboración que haya tenido el vino. Los vinos aptos para ser criados deben tener una cantidad suficiente de taninos, acidez, cuerpo, extracto seco, grado alcohólico, así como poca predisposición a la oxidación. La crianza consiste en la permanencia del vino en barricas de roble durante un período de tiempo que se complementará con un período de reposo en botella. La barrica más usada en este proceso es la bordelesa, que cuenta con una capacidad de 225 litros.  

Aunque muchas personas piensan que la crianza es un proceso exclusivo de los vinos tintos, esto no es así, puesto que también es posible hacerlo con los vinos blancos procedentes de uvas como la Chardonnay, la Macabeo, la Verdejo, y la Viura, que evolucionan muy bien. Como los vinos blancos no contienen taninos se ven muy perjudicados por la oxidación. De ahí que sea preferible que fermenten en barrica a que sean criados en ella tras el proceso de fermentación. Los cavas realizan su crianza en botella, y los vinos generosos en criaderas y soleras.

Hay dos fases fundamentales en la crianza de los vinos:
crianza en madera o fase oxidativa: se realiza en barricas de madera de roble. La que se lleva a cabo en barricas de roble francés consigue vinos suaves y elegantes. La que lo hace en barricas de roble americano proporciona caldos más duros y «agrestes». Las barricas de roble francés son mucho más caras ya que permiten un menor rendimiento de la madera. Los expertos nos informan que de un metro cúbico de madera de roble americano se pueden obtener unas diez barricas mientras que de la misma cantidad de roble francés sólo se obtienen seis barricas. Desde hace menos de un lustro ha comenzado la fabricación de barricas de roble español en la Rioja Alta. Que tiemblen por ahí fuera, ya que nos indican que su calidad será excepcional en unos pocos años.

La fase de oxigenación del vino en el interior de la barrica de roble consigue la destrucción de los antBarricas Luis Pérez ocianos, que son los responsables del color que tiene el vino en su origen. Por eso, los vinos tintos pasan del primigenio color rojo violáceo que tienen los vinos jóvenes a un color rojo teja en los vinos madurados. Además, se consigue una mayor suavidad del vino por la condensación de taninos y antocianos. Las barricas se suelen trasegar varias veces al año para acabar con los residuos que va dejando esta fase oxidativa.

La madera traspasará alguno de sus componentes al vino durante esta fase. Este es el caso de los taninos y de los aldehídos. Estos influirán en el aroma y el sabor del vino. En la fase oxidativa se produce un proceso de evaporación de agua y de alcohol de aproximadamente un 10% cada dos años de envejecimiento.

Un exceso de tiempo de envejecimiento estropeará hasta al mejor vino porque le hará perder su color y le aportará demasiados aromas y taninos de la madera. Además, hará que termine oxidándose fatalmente. No es aconsejable que un vino sea envejecido más de dos años en barrica.

crianza en botella o fase reductora: se realiza en ausencia de oxígeno, porque una vez se haya tapado la botella con el corcho éste impide que el oxígeno entre. Esta fase se tiene que llevar a cabo siempre con la botella en posición horizontal para que el corcho esté humedecido. En este momento el color de los tintos queda fijado en tonos teja porque disminuyen los antocianos (pigmentos azules y rojos) y aumentan las flavonas (pigmentos amarillos). Los blancos carecen de antocianos y por eso al aumentar las flavonas aparecen los colores amarillos intensos y ambarinos.

En esta fase se atenúan los aromas primarios de la uva y van apareciendo los aromas terciarios que aportan al vino su buqué.

La crianza hace que desaparezcan los taninos y se reduzca la astringencia del vino haciendo que sea más suave y fino al paladar.

Los vinos se clasifican según su tiempo de crianza de la siguiente forma bajo las directrices de la Ley de la Viña y el Vino:
– Vino joven: vinos del año que se caracterizan por ser frescos y afrutados.
Vino de crianza: vinos que han tenido un tiempo de reposo mínimo de 24 meses, de los cuales 6 meses han sido en barrica.
Vino de reserva: vinos de buenas añadas que han estado en reposo durante al menos 36 meses, de los que por lo menos 12 meses han sido en barrica.
Vino de gran reserva: vinos excepcionales que han permanecido 60 meses en estado de reposo, de los cuales 18 meses han estado en barrica y el resto en botella.
Esta clasificación puede variar dependiendo de cada Consejo Regulador de las diferentes Denominaciones de Origen.

Vinos con virutas. Esta práctica la están llevando a cabo los productores de los conocidos como «vinos del nuevo mundo». Consiste en introducir trozos de roble en el interior de los depósitos donde se encuentra el vino a modo de infusión. Buscan que el vino se impregne de sabores propios de la madera durante cerca de un mes; así ahorran tiempo y mucho dinero, y pueden colocar sus vinos a precios muy baratos en el mercado. Esto hace que los productores australianos, sudafricanos, argentinos o chilenos, por citar algunos, estén llenando las tiendas de muchos países europeos y americanos con sus vinos de calidad inferior. Es una deslealtad manifiesta de estos productores que consiguen cuota de mercado a base de dar infusiones de vino con madera en lugar de vino con crianza, sin advertir del «truco». Están consiguiendo engañar a mucha gente desinformada en países de nuestro entorno a pesar de las leyes estrictas dictadas por la UE al respecto. A nuestro humilde parecer estos «vinos» son lamentables y sus responsables deberían ser castigados a beberse sus propias creaciones ad nauseam. Que daño están haciendo este tipo de prácticas al mundo del vino. Afortunadamente, en nuestro país estas prácticas están poco generalizadas. A ver si aguantamos el pulso y no caemos en la tentación economicista de corte anglosajón.

Disfrutemos de las buenas crianzas que se hacen en España y huyamos de las infusiones, a no ser que éstas sean de tés de calidad.

Salud.