Las uvas tintas de nuestro país

Como lo prometido es deuda, aquí estamos de nuevo para abordar el repaso a las uvas tintas que podemos encontrar a lo largo y ancho del territorio nacional.

Si en España coexisten más que veinte variedades de uvas blancas, como vimos en la primera parte de este post, en cuanto a las tintas su número desciende hasta los dieciocho. Sin perder ni un segundo vamos a repasar estas variedades, recordando que para hacer esta catalogación nos hemos basado en los datos que aportan las guías de vinos publicadas por la Ocu, que no es cuestión de recibir ninguna querella por incumplir la ley que protege los derechos de autor.

Hemos decidido que para mejor asimilación por parte de los lectores, ordenaremos por orden alfabético esta lista de uvas tintas que se cultivan en los campos españoles.

Bobal: Una uva de origen valenciano que encontramos en las zonas de Utiel-Requena, Valencia y La Manchuela. Si la viña es vieja aporta un aroma de frutos silvestres. Aunque se elaboran tintos, destacan los rosados jóvenes.  Se complementa muy bien con otras variedades para su crianza en madera.
Cabernet franc:
Uva procedente de la región francesa de Burdeos. En nuestro país es utilizada en la elaboración de muchos de los tintos que se crean en Cataluña. Otorga al vino un color violáceo, muchos taninos, gran acidez y aromas afrutados. Suele usarse para confeccionar coupages.
– Cabernet sauvignon:
Esta uva es la base con la que se  elaboran los vinos de Burdeos, aunque en España se puede encontrar en Cataluña, Navarra, la Ribera del Duero y La Mancha. Da lugar a vinos de color intenso, gran cantidad de taninos y fuerte aroma a fruta. Perfectos para la crianza en madera, donde ganan matices a humo, regaliz o trufa. Sus aromas van desde la rosa y la violeta hasta las frutas rojas, el pimiento verde y el café sin tostar.
– Callet:
Es la uva típica de la D.O. Binissalem- Mallorca. Genera en los vinos notas balsámicas y a frutos rojos. Muy adecuada para la crianza en madera, donde gana aromas a tostado.
Garnacha:
Esta variedad tinta es la más extendida en España. Se puede encontrar en La Rioja, Madrid, Navarra, Tarragona, Teruel, Toledo y Zaragoza. Los vinos que se elaboran con ella son fuertes, con mucha graduación alcohólica. Suele usarse para elaborar vinos jóvenes y rosados, así como crianzas para lo que suele mezclarse con otras variedades. Otorga al vino aromas a especias, destacando la pimienta, el regaliz y el anís, y a frutos rojos.
Graciano:
Su implantación se ha extendido por La Rioja y Navarra. Origina vinos de color intenso, con mucha presencia de taninos y acidez. Perfecta para la crianza.
Hondarribi beltza:
Se encuentra en Guipuzcoa y Vizcaya. Se usa para la elaboración del Txacolí tinto. Es es un vino muy ligero, afrutado, equilibrado en acidez y de color picota violácea.
Mazuelo:
Esta uva también es conocida como Cariñena o Samsò. Está implantada en Aragón y Cataluña. Produce vinos de color intenso, alta concentración de taninos, mucha acidez, por lo que es apropiada para la crianza. Combina muy bien con la garnacha. El aroma que predomina en esta uva es la violeta.
Mencía:
Variedad establecida en zonas de Galicia y de León. Da lugar a vinos de color púrpura, poco afrutados, equilibrados y con aromas a frutos silvestres, moras y confituras. Esta uva no es apropiada para las crianzas prolongadas.
Merlot:
Es la variedad de uva más extendida en el mundo junto a la Cabernet sauvignon. En nuestro país se encuentra, sobretodo, en La Mancha, Huesca, Cataluña y Navarra. Produce vinos de color rubí intenso, o sea, muy rojos, poca presencia de taninos y acidez, y aromas florales. Perfecta para la crianza, donde gana matices de tabaco, trufa y almizcle. Sí, amig@s, como los perfumes.
Monastrell:
Esta uva se extiende por el levante español, sobre todo por Alicante, Murcia y Valencia. Proporciona vinos de color intenso y alta graduación alcohólica. A pesar de que los vinos jóvenes son ásperos, despues de un tiempo de crianza son una delicia de aromas a frutas maduras, compota de higos y ciruelas, así como violetas. Una de nuestras uvas favoritas.
Pinot noir:
Esta es la variedad de uva empleada en los vinos de Borgoña. En nuestro país se usa en el Penedés. En esta uva destacan los aromas dulces y afrutados.
Prieto Picudo: 
La uva de tierras leonesas por excelencia. Los vinos de esta variedad resultan aromáticos y con bastante cuerpo.
SumollUna variedad autóctona española que encontramos en Baleares y Cataluña, sobre todo en la D.O. Pla de Bages. Debido a su maduración tardía se obtienen vinos tintos y rosados de buena acidez y de intensidad colorante media, con aromas a flores azules y vegetales, resultado de su elevada concentración en ácido málico.
Syrah:
Su nombre proviene de la ciudad persa en la que se originó, Shiraz. Está muy extendida mundialmente, y en España se puede encontrar en la zona de La Mancha y Levante. Da lugar a vinos con mucha concentración de taninos y mucho cuerpo. Aporta aromas a frutos rojos y violetas. Otra de nuestras favoritas.
Tempranillo
En España se la conoce por diferentes nombres dependiendo de la región en la que nos encontremos. Varios de estos nombres son: Cencibel, Ull de llebre, Tinta del país, Tinta de Toro, Tinto fino y Escobera. Según los expertos, es la variedad de mayor calidad, aunque eso es algo muy discutible. Se encuentra mayoritariamente, y por este orden, en La Rioja, Burgos, Cataluña y La Mancha. Origina vinos muy equilibrados, muy aromáticos, con poco color, y aromas a ciruela negra, frambuesa y cereza. Muy apropiada para la crianza. Tras ésta, desarrolla matices de tostados y especias.
Trepat:
Esta variedad predomina en la Conca de Barberà de donde es autóctona, y también la encontramos en la D.O. Costers del Segre. Puesto que da poco color a los vinos tintos,  su destino es la elaboración de vinos y cavas rosados. Sin embargo hallamos cada día más vinos tintos de Trepat que son afrutados en boca y de acidez equilibrada.
Vijariego Negro: Hablando de nuestro país no nos olvidemos de Canarias. Sobre todo en Tenerife nos encontramos con esta uva que se caracteriza por su componente frutal y toque goloso.

Amig@s, hasta aquí el repaso a las distintas variedades de uvas que podemos encontrar en los campos españoles. Esperamos que os haya servido para conocer cosas nuevas o para recordar las ya sabidas. Da gusto vivir en un país donde hay tantas especies de uvas y tantos tipos distintos de vinos. Recordad que España es el país donde más variedades de vinos se hacen, y según nuestro parecer, donde mejor se elabora este elixir de los dioses. Brindemos por ello.

Hasta la próxima.

Salud

Las uvas blancas de nuestro país

Tras los primeros cuatro meses de vida de este blog que ya se acerca a la frontera de los mil visitantes, (algo impensable para los que lo creamos), algunos de nuestros amigos nos han reclamado, además de las recomendaciones de vinos que hacemos habitualmente, que expliquemos de manera sucinta, para que lo pueda entender el público más profano en estas lides, el génesis de la creación del vino.  Y meditándolo profundamente, nos hemos dado cuenta de que habíamos dado por sentado que todo el mundo conocía cual era ese proceso, y obviamente, no tenía porqué ser así.

Como la vocación de este blog es de servicio público, hemos pensado en acercar a esos seguidores que comienzan a descubrir y a enamorarse de este mundo los conceptos básicos del mismo, para que de esta manera puedan entender mejor el largo camino que se recorre desde que se planta la vid hasta que se descorcha una botella de vino. Para ello vamos a publicar en los próximos días una serie de posts donde hablaremos primero, y en dos partes, de las variedades de uvas que se pueden encontrar en España, y en segundo lugar, sobre cómo se realiza el proceso de vinificación (creación del vino).

Comenzamos, por tanto, explicando las distintas clases de uvas que existen en nuestro país, puesto que, amigos, sin uvas, nos pongamos como nos pongamos, jamás habrá vino.  Este será un recorrido rápido y conciso, porque consideramos que aquél que quiera profundizar en este conocimiento lo puede hacer sin dificultad al existir infinidad de fuentes válidas a las que consultar. Nosotros nos hemos documentado en varias de ellas pero principalmente hemos usado las guías de vinos publicadas por la Ocu.

Lo primero que haremos es señalar por orden alfabético las variantes de uvas blancas que se desperdigan por los campos españoles, y que son la materia prima para la confección de vinos blancos, aunque en algún caso se pueden utilizar para la creación de tintos, pero eso puede que sea tema para otro post en el futuro.

– Airén: Es la uva más cultivada en España. Es característica de la D.O. Madrid y  de La Mancha. Perfecta para crear vinos jóvenes. Los caldos resultantes son de escasa acidez, con aromas frutales y herbáceos, y de color pálido.
– Albariño: Propia de la D.O. Rias Baixas. Da lugar a vinos blancos de gran acidez, alto contenido alcohólico y muy aromáticos, que suelen ganar con la crianza en madera.
Albarín: Una variedad blanca originaria de Asturias que estaba en peligro de extinción. Hoy se cultiva principalmente en León y en Asturias. No se debe confundir con el albariño gallego o el albillo. Los vinos elaborados con esta uva resultan muy aromáticos. También existe una Albarín negra.
– Chardonnay: Es una uva muy extendida por todo el planeta. En nuestro país se encuentra en el norte de Aragón y en Navarra. Con ella se crean vinos muy equilibrados, con aromas a manzana, melón y frutos tropicales.
Garnacha blanca: Su origen está en Aragón, aunque se ha extendido por Cataluña, La Rioja y Navarra. Los vinos que origina son amarillos, muy frescos y bien estructurados. El aroma que desprenden es a fruta madura.
Godello: Se trata de una uva procedente de Francia que contiene mucho azúcar y acidez, y produce vinos con aromas a fruta madura.
– Gewürztraminer: Su origen está en la región del Tirol italiano. En nuestro país sólo se encuentra en las D.O. Penedés y Somontano, ya que no soporta el excesivo calor. Los vinos que genera tienen mucho cuerpo y aromas a rosas.
Hondarribi zuri: Uva originaria de Guipuzcoa y Vizcaya que se usa en la elaboración del Txakolí blanco, vino muy ligero y afrutado.
 Macabeo: Se extiende por Cataluña y La Rioja. Se emplea junto a la Parellada y la Xarel·lo en la confección del cava. Los vinos que genera son ácidos y secos. Tiene aromas a manzana y melocotón, y notas de pepino.
Malvasía: Uva procedente de la cuenca mediterránea, en la actualidad se encuentra en Canarias y Cataluña. Se emplea en la elaboración de vinos con crianza y dulces, aunque sus vinos jóvenes tienen mucho cuerpo y aroma, destacando los florales (rosa, azahar) y frutales (mango, melocotón y melón).
Merseguera: Esta variedad es típica en la D.O. Utiel- Requena. Da lugar a vinos pálidos y aromáticos (notas de almendra), y acidez equilibrada.
– Moscatel: Se puede encontrar en Alicante, Canarias, Málaga y Valencia. Se emplea en la elaboración de vinos dulces o licorosos por su elevado dulzor. Aromas a melón, piña madura, pomelo y azahar.
Palomino: Su centro neurálgico está en la D.O. Jerez, aunque se puede encontrar en Castilla-León y Galicia. Es la uva con la que se confeccionan los vinos de Jerez, a los que aporta un sabor fresco con matices de almendras amargas.
Parellada: Se extiende por Cataluña. Dota al vino de poca graduación alcohólica y aromas frutales.
Pedro Ximénez: Los cultivos de esta uva se encuentran en Jerez, Málaga y Córdoba. Esta uva es la base para la elaboración de los vinos de la D.O. Montilla- Moriles. También para multitud de vinos dulces. Aporta aromas a pasas, cacao, café, chocolate o dátil.
Picapoll: Con esta variedad autóctona de Cataluña y cultivada en la D.O. Pla de Bages se elaboran vinos tranquilos muy estructurados, y también espumosos, que muestran frescura, acidez moderada y un aroma especialmente afrutado.
Riesling: Uva originaria de la cuenca del Rin, se encuentra en las D.O. Penedés y Somontano. Los vinos que origina son secos, con buena acidez y de color dorado. Destacan sus aromas florales.
Sauvignon blanc: Se cultiva en las D.O. Penedés, Rueda y Somontano. Otorga a sus vinos aromas vegetales y silvestres.
Torrontés: Se cultiva en las D.O. Ribeiro y Rias Baixas. Destaca su intenso aroma a rosas, piel de naranja y manzanilla.
Treixadura: Se extiende por las D.O. Ribeiro y Rias Baixas. Con ella se crean vinos frescos de elevada acidez, color verdoso y aromas a manzana y melocotón.
Verdejo: Es la uva que se usa para la elaboración de los vinos de la D.O. Rueda. Desarrolla vinos muy equilibrados, perfectos para la crianza en madera. Destacan los intensos aromas a hierbas como el heno y el laurel, y frutales, como la manzana y la pera.
Xarel·lo: Se cultiva en las provincias de Barcelona y de Gerona. Da lugar a vinos incoloros con aromas vegetales.

¿A que no esperabais que hubiera más que una veintena de uvas blancas en España? Sed sinceros, ¿cuántas desconocíais? Nosotros, unas cuantas. Este mundo de los vinos nunca dejará de sorprendernos. Hasta la segunda parte.

No sólo de vino vive el hombre

     Como sabrán nuestros seguidores más acérrimos, los miembros de este blog hemos pasado un par de semanas en Praga y en Sajonia (región situada al este de Alemania). De ahí la tardanza en publicar esta nueva entrada.

     Hemos pasado unos días muy agradables probando la gastronomía local y degustando excelente cervezas a falta de vinos tintos de calidad. Sentimos decepcionaros, pero así ha sido. Fieles a nuestra vocación de servicio os aconsejamos que si viajais a esta zona de Europa no pidais ningún vino tinto checo, francés o italiano que os ofrezcan en las cartas de los distintos restaurantes, porque son lo que un castizo denominaría como «peleones». Si no podeis aguantar sin beber vino, teneis dos opciones, o lo llevais con vosotros desde España, o tendreis que contentaros con los vinos blancos de la región de Moravia que son bastante aceptables.

     Pero si os gusta la cerveza estais de enhorabuena. Los integrantes de este blog no somos demasiado partidarios de la cerveza tipo Pilsen, por su punto amargo, y nos hemos decantado claramente por las cervezas negras y tostadas. Este es nuestro particular ranking:

     En cuanto a cervezas negras, la que más nos ha gustado ha sido la que sirven en el restaurante Ferdinanda, lugar donde se come bastante bien y a un precio módico. Además elaboran su propia cerveza.

     En segundo lugar, recomendamos la que elaboran en la cervecería U Fleků, en la que desde 1499 realizan una cerveza increíble.  El inconveniente del lugar es tener que soportar música tradicional tocada en tu oído por músicos que parecen haber salido de una película de Kusturica, y aguantar los cánticos de los clientes, predominantemente rusos, un poco pasados de cervezas y de diversos licores checos. Si uno se mentaliza de lo que se va a encontrar, o ha tenido la suerte-desgracia de ligar con una ciudadan@ rus@, merece la pena una visita a este inmenso templo del lúpulo de la cebada.

     En tercer lugar situamos la cerveza negra que elaboran en la cervecería Sv. Norbert, situada en pleno monasterio de Strahov. El emplazamiento es muy agradable y encima la comida está muy rica. Este cronista ateo asistió por sorpresa a una misa en la iglesia del monasterio con música de órgano en directo, y debe reconocer que sintió una gran emoción.

     En cuanto a cervezas tostadas el paraíso lo encontramos de nuevo en Sv. Norbert. Allí fabrican la Amber, una cerveza ambarina con un toque dulce que  nos recuerda a la miel. Es sencillamente increíble.

     Si lo que uno desea es tomar este tipo de cervezas embotelladas, no hay lugar a las dudas, Kozel es la mejor opción para los que gustan de la tradición.  Para los más atrevidos, sus cervezas deberían ser la Master 18 y la Staropramen Granat, pero sin olvidarse de la Budweiser tostada, que no está nada mal.

   Para los amantes de la cerveza rubia cualquiera de las que se encuentran en la capital checa será de su agrado, aunque a nosotros nos aburrieron pronto.

     Si un día os dejais caer por Sajonia, no dejeis de probar una gran cerveza negra, Köstritzer. Es el mejor acompañamiento para una buena bratwurst.

     Una mención especial merece el pan que se hace en Praga y en el este de Alemania (aunque parezca increíble, aún le ponen la cantidad suficiente de harina al pan). A cualquier sitio donde uno vaya el pan es muy bueno, pero nuestro preferido es el pan negro hiperesponjoso que sirven en el restaurante Malostranská Beseda enclavado en Malostranské náměstí.

     La simpatía, por lo general, no es la virtud que más adorna a los checos. En desagravio suyo diremos que al menos nos ofrecen grandes cervezas, buenos panes y algunos dulces extrordinarios.  El mejor pastel de la ciudad, creedme, que he hecho un gran trabajo de campo, se encuentra en la Fantova kavárna enclavada en la Estación Central de Ferrocarriles. En ese mágico lugar te sirven el tradicional pastel de miel o Medovník. Delicioso y muy barato. Sólamente por eso, y por la atmósfera decadente del lugar, esta histórica cafetería, lugar de descanso en tiempos no tan lejanos de los viajeros del Orient Exprés, merece una visita sosegada.

     Otra apuesta segura es el Apple Strudel que preparan en la cafetería Slavia y en Sv. Norbert.

    Esperamos que estos consejos os puedan servir en una próxima visita a Praga, algo de lo que creemos que no os arrepentireis.

     Como veis, no sólo de vino vive el hombre.

La vid es bella

Donde sopla la Tramontana sobre terrenos arenosos, suelos de pizarra y de granito, encontramos viñedos mayoritariamente de Cariñena (Samsó en catalán), Garnacha (Lledoner) y Macabeo. El velero del logo de la denominación de origen nos indica la proximidad del mar, carácter que se refleja en sus vinos. Amigos, habéis acertado, ante nosotros L’Empordà (Ampurdán).

Aquí os presentamos unas fotos de un viaje enológico que hicimos hace unos días visitando las bodegas de Martí Fabra en Sant Climent Sescebes,  La Vinyeta en Mollet de Peralada y Gelamà en Vilajuïga. Como podéis apreciar, en esta época la vid «llora» y salen los primeros brotes, empezando el ciclo que terminará en nuestras copas.