Archivo para Vinos de Andalucía

Red 2013, un vino honesto e imprevisible

Posted in Sin denominación, Vino Blanco, Vinos with tags , , , , on 31/03/2016 by vinoysequedo

100% Zalema de cepas viejas con más de 50 años plantadas sobre suelos franco-arcillosos a 150 m. sobre el nivel del mar. 6 meses de crianza sobre lías en barricas de roble americano. Producción limitada a 1.500 botellas numeradas.

El protagonista de este artículo es un vino blanco que no lo parece, tanto por el diseño de la botella como por el contenido de la misma; un vino que procede de la zona del Condado de Huelva aunque no pertenezca a esa denominación de origen; un vino que está lleno de equívocos pero que no negocia su calidad. En resumidas cuentas, un vino memorable y muy original que ha encantado al equipo de Vino y se Quedó.  

El Red 2013 llegó hasta nosotros de manera casual, como casi todo lo bueno de la vida, y nos ha afianzado en la idea de que Andalucía es, posiblemente, la zona de España en la que más gratas sorpresas vinícolas nos podemos llevar últimamente. Este blanco, elaborado por dos vitivinicultores de los que hasta el momento desconocíamos su trabajo, la palmerina Ana González y el cacabelense Mario Garay, nos ha servido para descubrir la que ha sido nuestra bodega del mes de marzo.

Red 2013, toda una experiencia para los sentidos

Nos encontramos ante un señor vino, de esos que se disfrutan en buena compañía y se colocan en el centro de la conversación. Un vinazo que alegra a todo aquel que lo prueba y que levanta a la grada de sus asientos. Un vino que rezuma arte por los cuatro costados hecho con la uva que define los vinos de Huelva, la Zalema, aunque con un gran trabajo detrás que lo convierten en el mejor representante de esta variedad que hayamos probado hasta la fecha.

Red 2013 Mario Garay

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Forlong Blanco 2014, natural y del Puerto de Santa María

Posted in Sin denominación, Vino Blanco, Vinos, Vinos Naturales with tags , , , on 17/03/2015 by vinoysequedo

Coupage de 85% de Palomino y 15% de Pedro Ximénez de vendimia temprana. Fermentación por separado de ambas variedades a muy baja temperatura. Elaborado de forma artesanal a partir de uvas de cultivo ecológico certificado del pago del Cercado, alias de el Forlón. Botella 643 de una producción limitada a unas 3.800 botellas.

Ya teníamos ganas de volver a traer por aquí un vino blanco que nos sedujera y nos dejara satisfechos de principio a fin. Últimamente nos han aburrido la gran mayoría de blancos que hemos degustado, e incluso nos ha enfadado alguno que otro como habéis podido comprobar los que seguís las cuentas de Vino y se Quedó en las redes sociales. Pero el vino que esta semana os presentamos es una verdadera maravilla que creemos que hará las delicias de todos los que lean estas líneas.

Como sabéis, en este blog nos hemos propuesto desde el principio que sólo hablaríamos de aquellos vinos que nos parecieran dignos de ser conocidos por el personal, siempre, claro está, desde nuestro humilde punto de vista de “probadores” con clara orientación de servicio público. A pesar de la presión de un pequeño reducto de sufridores del mundo del vino que parecen disfrutar con la crítica desaforada, no queremos perder tiempo en hablar de birrias o de vinos endiosados por el hecho de que los hagan personajes que controlan este mundillo que necesita ventilación urgente.

Es cierto que es muy divertido y hasta agradecido para el que escribe llevar a cabo una crítica inmisericorde contra los vinos que no nos gustan, pero aquí preferimos la luminosidad y la apuesta por los que merecen todos los elogios. Y sí amigos, sin llevárnoslo calentito como hacen otros guardianes de la virtud que no han pagado en su vida por una botella de vino. No todos los que editamos un blog somos iguales.

Conozcamos el Forlong Blanco 2014

Podríamos definir este vino, sin temor a equivocarnos, como “de consenso”. Hicimos la prueba compartiendo una botella entre cuatro personas con distintos gustos en cuanto al vino blanco y los cuatro quedamos muy contentos. Cuando un vino es bueno y posee verdad gusta a todo aquel que tiene sensibilidad. Por eso pensamos que es la bebida que más nos acerca a la idea de belleza, al igual que hacen el arte o la poesía, por citar solo dos ejemplos.Forlong Blanco 2014

Además de que el Forlong Blanco 2014 es un vino bien diferente, cuenta con un precioso color amarillo pálido con pinceladas de limón en un conjunto muy brillante. En nariz sentimos unos aromas expresivos que nos recuerdan a miel, un perfume de flor de azahar y albaricoque que nos embriaga, y unos toques cremosos que nos confunden pensando en que podía haber algo de madera aunque no sea así.

En boca tiene una entrada amable, su paso es largo, y su acidez marcada pero muy bien integrada. Es un vino con una intensidad grata, amplio y ambivalente porque combina a la perfección las notas frescas con las cálidas. Su final es salino, recordándonos que su patria es la misma que la del fino. Esta salinidad nos invita a seguir bebiendo como si no hubiera un mañana. Entre el final y el retrogusto nos aparecen pinceladas amargas que son una maravilla.

Los autores del vino, Rocío Áspera y Alejandro Narváez, que dieron sus primeros pasos en este mundo en 2009, pueden estar orgullosos del resultado. Al probarlo notamos lo que se debería sentir cuando uno prueba un vino, el terruño y la pasión de hacer las cosas como se deben hacer, interviniendo lo menos posible en el proceso, y dejando expresarse a las uvas, a la tierra y al clima a cada sorbo. Eso, y no otra cosa debería ser el vino, la cultura de un pueblo. Viendo el logro cosechado ya estamos ansiosos de paladear los otros dos vinos que elaboran, un rosado y un tinto, de los que tenemos las mejores referencias. Estos jóvenes de Bodega de Forlong prometen, y mucho.

En Vino y se Quedó creemos que en Andalucía se está haciendo mucho del mejor vino que se puede beber en España en este momento. Estamos enamorados del vino de esa bendita tierra.

Antes de terminar, queremos hacer una mención especial a la original y divertida etiqueta de este vino, que a quien esto escribe le llamó sobremanera la atención entre tantas otras botellas. Queda claro que se puede ser jovial y arriesgado sin perder el gusto. Es necesario que el vino entre por los ojos antes que por la boca. A ver si los bodegueros de este país se dan cuenta de esta máxima y se ponen las pilas de una santa vez. Dejemos las etiquetas aburridas y feas a los amigos franceses, italianos o alemanes. El siglo XXI ya ha llegado, señores.

Ah, una petición a los amigos de Forlong antes del final: hay que acelerar la construcción de la página web de la bodega, que promete mucho, para cerrar a la perfección este círculo virtuoso.

Salud y buenos vinos, amigos.