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Tres días en Viña Mein sintiendo el corazón del Ribeiro

Posted in 10€ - 12,99€, Blanco crianza en barrica, Blogueros de viaje, D.O. Ribeiro, Vino Blanco with tags , , , , , , on 18/09/2013 by vinoysequedo

Después de varias semanas sin aparecer por este oasis de paz y tranquilidad que nos protege de las inclemencias vitales que nos están tocando sufrir en los últimos tiempos, aparecemos con el ánimo tocado aunque no derrotados aún. La culpa de la tardanza en publicar este nuevo post se ha debido a que hemos pasado unos días de vacaciones por tierras gallegas, que esperamos poder plasmar convenientemente en este espacio, y a cuestiones personales que están lastrando nuestra actividad. Os pedimos disculpas por haberos tenido un poco abandonados en los últimos tiempos. Intentaremos que no vuelva a ocurrir.

Como decíamos más arriba Vinoysequedo.com ha pasado unos días recorriendo las provincias de Orense y Pontevedra con incursiones en las de La Coruña y Lugo en busca de inspiración y de tranquilidad. Han sido días intensos y ciertamente gratos, con la suerte añadida de contar con un tiempo estupendo que debiera servir para comenzar a acabar con el tópico de que en Galicia casi siempre está lloviendo. Pues bien, en once días de viaje no llovió ni una sola vez y las temperaturas diurnas no bajaron de los 30º C. Solamente perdimos de vista el sol el día que nos acercamos a Santiago de Compostela que nos recibió con un manto gris, que por otra parte es el que casi siempre hemos encontrado en la capital gallega.

La estancia en el Casal que Viña Mein tiene junto a la bodega y que podéis observar en las fotografías que ilustran esteAlojamiento Rural reportaje cerró nuestro viaje por Galicia. Allí buscábamos descanso y refugio después de jornadas hiperactivas llenas de experiencias sensacionales en las que conocimos a entrañables locos del vino que os presentaremos adecuadamente en próximas entregas. A Viña Mein llegamos una tarde soleada y muy calurosa y fuimos recibidos por Serafín, que es la persona que dirige la acción en las viñas con mano precisa y mucho arte. Sera es un tipo afable y hablador que cuida con mimo un viñedo espectacular que tiene “como los chorros del oro”. Su padre, Ricardo, al que no tuvimos el placer de conocer pues estaba de vacaciones, es el encargado de la bodega, y su mujer, la simpática e hiperactiva Cristina, es quien dirige la casa rural, que es un pazo en toda regla. Casi toda la familia está empleada en esta bodega. No son los dueños de la misma pero la dotan de un calor y de una normalidad que uno se encuentra allí como en su propia casa.Casa Viñedo

El casal es simplemente una pasada. Está construido en piedra y está lleno de rinconcitos románticos y de detalles que lo hacen único. Cuentan las malas lenguas que la casa fue propiedad del abad del cercano monasterio de San Clodio. Se supone que en ella vivía la amante del mencionado abad rodeada de lujos y con unas vistas espectaculares a un montecillo cercano que hoy pertenece al viñedo de la bodega. Fue increíble pasar casi todo el tiempo solos en aquel misterioso caserón degustando el vino de la bodega mientras contemplábamos unas maravillosas vistas de la zona y sintiendo sensaciones únicas que en algún rincón se tornaban inquietantes. Sólo faltó un fantasma para sentirnos unos auténticos señores al estilo victoriano. Y no exagero. Una mañana mientras desayunábamos aparecieron un matrimonio alemán con su bebé y creyeron que éramos los señores de la casa. ¡Vive Dios, seremos pobres pero con buena presencia! Fue increíble desayunar cada mañana atendidos por Sila o Cristina en el salón inmenso de piedra y vigas de madera con una iluminación en la que se mezclaban el rojo de las lámparas y el amarillo del sol que entraba por el gran ventanal del porche que nos mostraba todo el verdor de las vides. Y qué decir de los licores y aguardientes caseros que “decoraban” el salón en grandes frascos de cristal. Inmenso el licor café que pudimos degustar repanchingados en los cómodos sofás del porche una tarde que poseía una luz muy especial. Al final se nos olvidó preguntar quién fue el artista que confeccionó semejante elixir.Casal Viña Mein

Probando los vinos de la casa. 

El mediodía del sábado en el que nos encontrábamos en el pazo lo dedicamos a visitar la bodega propiamente dicha. Solo hacía falta bajar un par de tramos de escaleras, cruzar un pequeño patio lleno de limoneros y bojes y adentrarnos en la misma. Allí nos esperaba Andrés, otro de los miembros de la familia, que tuvo que comerse el marrón de hacernos de cicerone. Al final de la visita Andrés tuvo a bien hacernos probar el vino tinto de la marca elaborado con uvas Caíño Longo, Mencía y Ferrón, ya que el blanco lo habíamos probado durante esos días en su versión de 2011. A falta de probar la añada 2012 tenemos que decir que la anterior está algo cansada aunque sigue siendo un vino fresco y afrutado que se bebe solo. El Viña Mein Tinto 2011 es ligero y afrutado, con ese toque floral que le aportan las uvas de la zona. No haremos más referencia al mismo porque es muy difícil de encontrar en el mercado, puesto que sólo se hacen unas dos mil botellas.

Cata del Viña Mein 2011 Fermentado en Barrica.

La noche del sábado tuvimos la gran ocasión de probar la que a nuestro juicio es la joya de la corona de la bodega, su blanco fermentado en barrica. Y lo hicimos a lo grande sentados en el porche que da al viñedo iluminados por las estrellas y por algunas luces extrañas que habrían interesado sobremanera a Iker Jiménez y a su equipo.

UvaLas uvas empleadas en la elaboración de este ejemplar blanco son autóctonas de Galicia. La Treixadura aporta un 75% aproximadamente del coupage, cuyo 25% restante se complementa con Godello, Loureiro, Torrontés, Albariño y Lado. De la añada 2011 se han realizado poco más de cuatro mil botellas. Es difícil de encontrar, pero siempre queda la opción de acudir a la tienda online de la bodega.

El vino es de color amarillo pajizo y muy glicerinoso.

En nariz percibimos piña en almíbar, naranja confitada, orejones, frutas tropicales como la maracuyá y, por encima de todo, un fantástico aroma a bocadito de nata.

En la boca la entrada es de nata, untuosa, con notas a yogur o batido de piña. Persistente. Con un final seco y salino. Es un vino blanco con 13,5% de grado alcohólico y una buena estructura además de una excelente RPC. La madera se percibe de forma agradable al sentirse los matices tostados muy integrados.

Viña Mein BarricaNosotros lo maridamos de manera sui generis con huevos revueltos con lomo ibérico pacense que compramos en el supermercado Froiz de Ribadavia, aunque también lo recomendamos con huevos revueltos con foie o trufa, y con atún rojo o pez espada a la plancha sin apenas marcar.

Como habéis podido observar el viaje mereció mucho la pena y su final fue toda una experiencia sensorial. Si se completa la estancia con una visita nocturna a las cercanas termas de Prexigueiro la vivencia será mítica. Seguiremos contando más aventuras galaicas en el próximo post. 

Salud y buenos vinos, amigos.

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Garum 2011. Sabor y carácter gaditanos

Posted in Blogueros de viaje, Tinto crianza, V.T. Cádiz with tags , on 22/12/2012 by vinoysequedo

Coupage de Merlot, Syrah, Petit Verdot, Cabernet Sauvignon y Tempranillo. Crianza de 12 meses en barricas usadas de roble americano y francés.

Hoy concluimos con la serie de artículos que hemos ido publicando en anteriores semanas sobre nuestras peripecias vinícolas por las provincias de Cádiz y Badajoz. Y lo hacemos con la visita que realizamos a las fantásticas instalaciones de Bodegas Luis Pérez situadas en la Finca Hacienda Vistahermosa de Hijuela de Rompeserones desde donde se contemplan unas eFatima Pérezspectaculares vistas nocturnas de Jerez de la Frontera. Allí nos recibió Fátima Pérez Vega, enóloga e hija del creador de la bodega, el catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Cádiz, Luis Pérez, que arriesgó mucho al lanzarse a hacer vinos tintos en una zona eminentemente dedicada a los vinos generosos. Tenemos que agradecer las facilidades que nos dio Fátima para que visitáramos la bodega una tarde de viernes lluvioso avisando con poco tiempo de antelación de nuestra llegada. Queremos destacar su gesto porque en muchas ocasiones ésto no ocurre. También queremos disculparnos con ella por la encerrona que le hicimos.

Fátima nos hizo un recorrido por la bodega comentándonos con total transparencia todo lo que le quisimos preguntar. Su natural timidez no fue óbice para que sus explicaciones fueran rigurosas y atinadas. Durante la cata que realizamos junto a ella los miembros del blog en un entorno muy bonito aunque algo frío debido a su moderna arquitectura, y a medida que probábamos los tres vinos tintos con los que cuenta esta bodega, nos relajamos y pudimos apreciar los matices de los distintos caldos en un ambiente distendido.

La cata consistió en la degustación de Garum 2011, Samaruco 2010 y Petit Verdot 2008. Tenemos que deciros que el vino que más nos gustó fue el primero, que encima es el más económico de los tres. Con Samaruco los componentes del blog tuvimos opiniones diferentes. En cuanto al Petit Verdot creemos que su precio cercano a los 50€ es desmesuradamente elevado para lo que se nos ofrece.

Garum 2011, un vino muy agradable para cualquier momento.

Este vino lo descubrimos hace algunos años en el restaurante Garum durante una visita a Cádiz. En ese momento pensábamos que el vino y el restaurante tenían un mismo dueño. La propietaria del local nos sacó de nuestro error y nos invitó a probar este sensacional vino de la añada 2007, si nuestra memoria no nos engaña que es muy probable que lo haga. Nos sorprendió gratamente y lo apuntamos en nuestra agenda de vinos para revisitarlo en el futuro, algo que hemos hecho este año en sus versiones de 2010 y de 2011, la que hoy comentamos y os recomendaros vivamente.

Garum 2011Lo primero que queremos destacar es su gran relación calidad-precio y más en un momento complicado como el que estamos viviendo en la actualidad. Es un vino de calidad muy democrático, ya que está al alcance de todos los bolsillos.

Tiene un color granate muy atractivo de capa media-alta. En nariz desprende una gran intensidad aromática en la que predominan las frutas rojas maduras que nos recuerdan a mermelada, los toques a café, a cacao y a regaliz. Además es un vino muy especiado. Cuando lo ponemos en la boca aparecen todos los sabores que se nos han ido anunciado en nariz dominados por la gran sedosidad que aportan unos taninos muy golosos que nos conducen a un posgusto dulce y potente, parecido al que deja un buen café.

Recomendamos tomarlo acompañando guisos de carne, de legumbres, o de arroz, carnes ibéricas a la plancha, barbacoas con productos de calidad, carnes rojas, platos de caza, tapas de embutidos ibéricos y quesos de oveja. Tampoco combina nada mal con platos de pasta y con chocolate negro.

Nota culta: El garum era una especie de salsa de pescado que se confeccionaba en las costas de Cádiz y que era todo un manjar para los potentados romanos. Este paté del mundo antiguo se usaba como acompañamiento de todo tipo de comidas. Hemos indagado en el ámbito de la hostelería el por qué de que no se haga en la actualidad. Los expertos consultados nos han dicho, básicamente, que el sabor de esta salsa sería muy desagradable para los paladares actuales.

Todo lo contrario ocurre con este gran vino de Bodegas Luis Pérez, cuyo aroma y sabor son sumamente agradables. Haced la prueba durante estas navidades y ya nos comentaréis.

Salud, vinos, y muy Felices Fiestas.

Bodegas Toribio. Pasión y orgullo extremeño

Posted in Blogueros de viaje, Curiosidades enológicas with tags , , , on 15/11/2012 by vinoysequedo

Dedicado a Fernando Toribio y a su mujer, Fernanda. Gracias por vuestras atenciones y generosidad durante esos tres días de noviembre.

Que alegría volver a tener contacto con todos vosotros después de algún tiempo en el que los integrantes del blog hemos estado viajando por distintos puntos del sur y del oeste del país a modo de vacaciones tardías puesto que este año no pudimos disponer de veraneo por “culpa” del trabajo, ese lujo cada vez más precario que tanto escasea en estos tiempos.

En sucesivos posts os iremos contando las partes de nuestro viaje en las que aprovechamos para visitar algunas bodegas y degustar algunos vinos que creemos merecedores de dar a conocer en este rinconcito que cada día cuenta con más amigos, algo que nos llena de orgullo y satisfacción, que diría aquél.

Hoy comenzamos con la entrañable visita que realizamos a Bodegas Toribio, situadas en la localidad pacense de Puebla de Sancho Pérez, muy próxima a Zafra. Nos alojamos en los apartamentos que la familia Toribio tiene en la parte superior de su casa de reciente construcción en las inmediaciones de la Ermita de la Virgen de Belén, pegada literalmente a los muros de la declarada como plaza de toros más antigua de España, y por ende, del mundo. Eso al menos anuncian los folletos turísticos, aunque a lo largo de nuestros numerosos viajes (muchos de ellos por motivos laborales, que no es cuestión de parecer presuntuosos) nos hemos encontrado con similares anuncios: no hay localidad que se precie que no diga que tiene alguna cosa más antigua que los demás, ni taberna o bar de copas que no señale que allí estuvo Hemingway regándose por dentro. El amigo Ernest debía bilocarse día sí y día también.

Como el tiempo no acompañaba en absoluto nos refugiamos con sumo placer en el conocimiento exhaustivo de los vinos que crea Fernando Toribio en la bodega que lleva su nombre y en Pago Los Balancines, donde es socio y “alma mater” de los caldos que allí se elaboran. Fernando nos dedicó casi un domingo entero a mostrarnos sus vinos y a contarnos muchos de los secretos de su elaboración en la propia bodega donde comenzó su aventura hace cerca de 28 años cuando su padre le dejó al cargo de la misma para que cumpliera su sueño y nos regalara años después vinos tan sublimes. En esa vieja bodega enclavada en pleno centro de la Puebla, en la que la vista se nos perdía entre añejos depósitos de cemento aún llenos de vinos en plena fermentación y algunos que ya esperaban su trasiego a las barricas, pudimos probar casi todos los vinos del artesano extremeño directamente del depósito en una divertida ceremonia en la que los integrantes de Vino y se quedó y el bodeguero introducíamos en cuclillas las copas de cristal por la parte superior del depósito llenándonos las manos de vino, algunos de ellos realizando aún la fermentación maloláctica. Fue todo un éxtasis para los sentidos descubrir los vinos de las distintas uvas que nos dejó probar en ese paseo por la bodega. Nos encantaron todas y al que suscribe, sobretodo, la syrah. Incluso intenté convencer a Fernando, creo que con escaso éxito, de que creara un monovarietal de esta uva; esperemos que si un día le da por hacer un syrah 100% se acuerde de nosotros. Los vinos blancos de uvas macabeo y chardonnay los tomamos directamente de las barricas. El macabeo, sin estar terminado aún, estaba mejor que muchos de los vinos blancos que hemos probado en botella.

La experiencia de probar los vinos en pleno proceso de elaboración directamente de los depósitos fue algo increíble y muy didáctico ya que nos enseñó el camino completo por el que van pasando los distintos vinos hasta terminar en la botella. A medida que probábamos de los distintos depósitos íbamos reconociendo los vinos en que terminarían convirtiéndose esos líquidos intensamente rojos, plenos de aroma y sabor. Y eso no es algo baladí, porque Toribio es de la opinión de que los vinos se hacen en el campo cuidando las vides para que den uvas ricas que haya que “retocar” lo menos posible en la bodega.

La degustación acabó por la tarde en la casa de los Toribio en la que tienen habilitada una sala en la que se muestran todos los vinos creados por Fernando. Dejamos para un próximo post las joyas que allí pudimos probar. Sólo diremos que en un momento de la cata la emoción nos pudo. La belleza puede estar presente en el sólo gesto de tomar unos vinos sublimes junto a su autor y sentir que la emoción embarga a los presentes.

Salud.

Samsó 2010 – la Cariñena domesticada

Posted in 5€ - 7,99€, Blogueros de viaje, D.O. Empordà, Tinto crianza with tags , on 18/04/2012 by vinoysequedo

Hace pocos días la mitad de este blog viajó con unos amigos a recorrer las tierras y bodegas de la D.O. Empordà. Y de ahí se trajo este vino que hemos catado conveniéntemente. Según su creador, Roger “El Romántico”, ha conseguido este vino domesticando una uva tan áspera como la cariñena, que en esta región gerundense recibe el nombre de Samsò. Y es cierto, ha lugrado lo que sus colegas no han sabido o no han querido hacer.  Lo primero que destaca en este vino es su color violáceo y seguidamente lo goloso que es en el paladar. Podríamos definir este caldo como divertido y perfecto para tomar en una tarde con amigos. Entra sólo, y no cansa en ningún momento. Si los vinos se parecen a sus creadores, como dicen que les pasa a los perros con sus dueños, el amigo Roger debe ser conocido por todos en un próximo viaje a su pequeña pero acogedora bodega Gelamà, donde cuenta con una casa rural estupenda para pasar unos días.  Nos caen bien estos tipos que por toda España están intentando hacer grandes vinos sin darse importancia y sin perseguir la gloria y el dinero rápido. Sólo les mueven el amor a la tierra y a los vinos, y eso queremos pensar, que al final se nota en los caldos que consiguen. Se dice que la gente del Ampurdán está un poco chiflada (seguramente por la acción de la Tramontana que cuando sopla fuerte acaba con cualquier equilibrio mental), pero en este caso esta locura es bien sana y productiva.

Daos prisa en probar este caldo que la producción es muy limitada, y corre el  riesgo de acabarse y dejarnos huérfanos de uno de los pocos vinos que hasta la fecha nos han gustado de esta denominación de orígen.

Brindemos pues a la salud de los que trabajan denodadamente en las pequeñas bodegas para hacernos llegar buenos vinos a precios muy ajustados y hacer que nuestro país esté a la vanguardia de la viticultura democrática, la que consigue que cualquier persona pueda beber buenos vinos sin tener que gastarse una fortuna para ello. ¡ Salud!