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Gran Reserva de Fondillón 1987, un vino que hay que probar antes de morir

Posted in > 20€, Curiosidades enológicas, D.O. Alicante, Vino Dulce with tags , , , on 30/07/2015 by vinoysequedo

100% Monastrell. Envejecido durante 21 años en toneles de roble por Salvador Poveda en sus bodegas de Monóvar. Botella nº 33 de las 4.000 que se embotellaron en el año 2008. 

Hoy queremos hablaros de una de esas joyas con la que contamos en España y que como pasa en demasiadas ocasiones es muy poco conocida, incluso entre las personas que se dedican a este mágico mundo del vino. Estamos hablando del fondillón, también conocido como Alicante. Es uno de los cinco únicos vinos en el mundo con nombre propio y el que primero lo consiguió, y ha sido declarado por la Unión Europea como uno de los vinos de lujo europeos. ¿A que no teníais ni idea? Reconocedlo, no pasa nada, a nosotros nos ocurrió lo mismo hasta que un día cayó en nuestras manos esta gloriosa botella y, entonces, vimos el cielo.

Se trata de un vino dulce que se elabora con uvas Monastrell sobremaduradas y que posteriormente se pasifican al sol durante quince días. Después se fermentan con el hollejo entre veinte y treinta días. Al finalizar la fermentación se procede al descube e introducción del vino en toneles de roble de entre 500 y 800 litros. Si es de gran calidad se rellenará el tonel entero, de lo contrario, servirá para ir rellenando los toneles tras las sacas. Aunque pueda parecerlo, el fondillón no sigue en su envejecimiento el sistema de criaderas y soleras propios de los vinos generosos, sino que en el mismo barril se efectúa una saca de aproximadamente un tercio de su capacidad y se rellena con el nuevo vino.

El Gran Reserva de Fondillón 1987 en todo su esplendor

El origen del fondillón está en la Huerta de Alicante, pero éstos desaparecieron en la década de los 70 del siglo pasado. Spain is different my friends. El maldito desarrollismo franquista terminó aplastando los parajes naturales de esta zona que comprendía buena parte de la provincia de Alicante acabando con cualquier atisbo de viña. Por suerte, un grupo de bodegas que se cuentan con los dedos de las dos manos decidieron que este patrimonio no se podía perder y comenzaron su recuperación en el interior de la provincia, en localidades como Monóvar, Pinoso y Sax, en las tierras del Vinalopó. Nuestro protagonista es fiel representante de este tipo de fondillón con menos color que los primigenios y menos rancio y dulce.

Fondillon

Este grandioso vino es además bien bonito: tiene un color yodado con irisaciones rojizo-cobrizas. En nariz domina el dulzor con aromas a pasas y a corteza de naranja, sensaciones muy parecidas a las de un cream. Seguimos olfateando y nos llegan notas de terrón de azúcar quemado, de almendras tostadas y de sal.

En la boca tiene una entrada punzante y dulce a la vez, con mucha presencia de naranja amarga. Es un vino más largo que un día sin pan, y posee un retrogusto increíble de puro yodo. Su final es agrio y aparecen toques de frutillos silvestres.

Y se preguntará el lector perspicaz ¿con qué demonios combino esta maravilla? Pues aparte de poder tomarlo solo como copa, si queremos unirlo a la comida va de cine en dos versiones, la de postre con chocolate puro o flan de huevo, o la de contraste con quesos intensos como La Peral asturiana.

Los entresijos del fondillón y su historia

Es un vino complicado de elaborar y que no reporta beneficios inminentes a los productores y, eso quieras que no, retrae a la hora de dedicarse a él. El clima es fundamental porque se necesita mucho calor que madure las uvas y un sol que caiga a plomo para asolearlas y dejarlas en un estado óptimo de pasificación. Y lo más importante es que esta uva sea Monastrell porque es de la única de la que se puede hacer fondillón, y éste sólo se puede elaborar en la zona de Alicante.

El fondillón es una bebida de los dioses y hace unos cuantos siglos era uno de los vinos preferidos por la nobleza y la realeza europeas, así como por los poetas. Y como hay cosas que nunca cambian, no digamos de los cardenales y obispos que daban buena cuenta del alicantino, como también hacía El Rey Sol, Luis XIV de Francia, que se ponía ciego de bizcochos mojados en fondillón bajo prescripción médica. Llegó a ser un vino con Denominación Real siendo de lo más chic durante el Renacimiento. Estuvo presente en el viaje en barco en el que los navegantes de la Armada Hispánica, el portugués Fernando de Magallanes, y el español, Juan Sebastián Elcano, dieron la vuelta al mundo en barco por primera vez en la Historia.

Y fue refugio de escritores que le hicieron grandes loas en muchas de sus obras y que suponemos que en su vida privada bien degustaban. Es el caso de Shakespeare (como amaba el bardo inglés nuestros vinos dulces y nuestros generosos) que en algunas de sus obras de teatro comenta los beneficios del fondillón, o de novelistas posteriores como Daniel Defoe, Dostoievski o Salgari.

Tras este repaso a una de las maravillas de la que los españoles podemos sentirnos muy orgullosos, dan ganas de tomarse una copita de nuestro protagonista que es el mejor de los fondillones que hemos probado hasta la fecha. El trabajo que están llevando a cabo en las Bodegas Salvador Poveda por la recuperación de este histórico vino es ejemplar, y desde aquí se lo agradecemos profundamente. Probadlo y ya nos diréis. El que lo dijo muy bien dicho fue Azorín que lo definió así:

“vino centenario, su sabor es dulce, sin empalago; por su densidad empaña el cristal; huele a vieja caoba”.

Salud y buenos vinos, amigos.

 

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Royal Tokaji 5 Puttonyos Aszú 2008, un dulce capricho húngaro

Posted in > 20€, Vino Dulce, Vinos Internacionales with tags , , on 15/12/2014 by vinoysequedo

Coupage de Furmint, Hárslevelü y Moscatel amarilla del que el 60% es aszú, la uva botritizada. Envejecido durante dos años en barricas de roble húngaro. Vendimia manual.

Se acercan las Navidades y por este motivo nos hemos atrevido a proponeros una verdadera extravagancia vinícola para que os deleitéis en fechas tan señaladas probando algo distinto. Nos hemos liado la manta a la cabeza y hemos aparcado por unos días los vinos patrios para adentrarnos en las procelosas aguas internacionales. Y lo hemos hecho gastando un poco más de lo que estamos acostumbrados en Vino y se Quedó puesto que todo el mundo debería poder permitirse un capricho navideño.

Somos de la opinión de que siempre es interesante probar un vino dulce de categoría para acompañar un aperitivo o el final de una comida o de una cena pausadas en compañía de personas sensibles que estén abiertas a nuevas experiencias sensoriales. El Royal Tokaji 5 Puttonyos Aszú 2008 nos trajo recuerdos del inolvidable Melis 2007, aquella maravilla insuperada que elaboraba la bodega Parés Baltà en el Penedès y que por desgracia parece que nunca más volverá a hacerse. Nuestro protagonista húngaro no puede tapar el enorme hueco dejado por éste pero se acerca bastante. Su hándicap es que nos resulta un pelín caro; lo adquirimos por 36,90 € en la tienda online de vinos Bodeboca.

Cata del Royal Tokaji 5 Puttonyos Aszú 2008

Antes de adentrarnos en la cata de este tokaji sería bueno saber qué es lo que nos estamos echando para el cuerpo. Y aunque suene un poco mal, no es más que un vino elaborado a partir de una buena cantidad de uvas en pleno proceso de descomposición. En eso consiste el estilo Aszú (uvas con botrytis) de creación de vinos dulces de esta región húngara fronteriza con Eslovaquia.

Royal Tokaji_Frost copy

La otra particularidad de estos históricos vinos son los grados o puttonyos, que son los que nos indican la cantidad de azúcar que atesoran. Estos grados tienen una escala de 3 a 6. Cuanto mayor es el número de puttonyos mayor calidad tendrá el vino y, como no, mayor agujero nos dejará en la cartera. Nuestro protagonista de hoy tiene 5 puttonyos, por lo que cuenta con 120 gramos de azúcar residual por litro de vino. Como diría King África: “¡Esto es una Bomba!” Y aunque la palabra nos saque una sonrisita tonta, puttony no era más que un capacho que se llenaba de uvas botritizadas que se introducía en un barril de vino seco para elaborar este tipo de vino.

El color del Royal Tokaji 5 Puttonyos 2008 es un precioso ámbar limpio y brillante y muy glicerinoso. En su fase olfativa muestra una amalgama de aromas que van desde manzana al horno y la cáscara de naranja hasta la miel y la mantequilla.

En boca es complejo y muy entretenido ya que nos va guiando por diferentes sabores: empieza dulce, sigue sutilmente amargo y termina ácido. Esta mezcla hace que nuestras papilas gustativas se pongan a bailar la polka de manera desenfrenada. En este proceso se nos muestran notas de albaricoque y de mermelada inglesa de naranja amarga que nos aporta un final seco y de acidez cítrica. Este tokaji es largo y con muy buen retrogusto.   

Recomendamos que lo degustéis a unos 10 grados como acompañamiento de un foie, de tostadas con paté de oca o de queso Comté. Para los más echaos pa’lante nada mejor que un maridaje de contrastes con queso Stilton.

Este vino dulce se produce en la bodega Royal Tokaji, compañía de capital británico dirigida por el historiador y escritor inglés Hugh Johnson. En 1990 se hicieron con viñedos privatizados por el gobierno húngaro tras la caída del telón de acero y comenzaron a elaborar vinos al estilo tradicional de la primera región vinícola que se clasificó en el Viejo Continente, y por ende en el mundo. Y es que el tokaji al estilo aszú existe desde mediados del siglo XVII.

En un futuro próximo tenemos la intención de hablaros de otra maravilla vinícola histórica, en este caso española, que nos ha dejado alucinados. Pero eso ya será en 2015. Mientras tanto, desde Vino y se Quedó os deseamos que tengáis unas Felices Fiestas regadas con vino.

Salud y buenos vinos, amigos.

 

 

 

   

 

 

Bodegas Rey Fernando de Castilla, el templo de los caprichos jerezanos

Posted in > 20€, Amontillado, Blogueros de viaje, Curiosidades enológicas, D.O. Jerez-Xèrés-Sherry, Donde paladear buen vino, Palo Cortado, Vino Dulce with tags on 09/05/2014 by vinoysequedo

Tal vez sea Tío Pepe, renacido recientemente en la Puerta del Sol, el hijo más famoso de la ciudad y, su creador, Manuel María González Gordon, “Papá sherry”, pero buscando nuestro destino en Jerez de la Frontera, Moraíto ChicoCiudad Europea del Vino 2014, nos encontramos de manera inesperada con la casa de otro “chico grande” que nos recordó que esta hermosa ciudad también es la cuna del flamenco. Lástima no haber estado hace unos años en este rincón gaditano para haber escuchado a Moraíto en directo.

No obstante, tuvimos una cita en la Calle Jardinillo 7. Desde la acera nadie puede imaginarse qué tesoros guardan los muros de esta callejuela situada en el casco antiguo de Jerez. Aunque de manera menos notable que hace un siglo todavía percibimos el perfume del sherry que impregna esta ciudad. Si esas piedras pudieran hablar y contaran sus secretos, de cuantas maravillas nos enteraríamos. Era Lunes Santo, y todo Jerez estaba pendiente de sus procesiones cuando Fernando Romero, responsable del mercado nacional de las bodegas Fernando de Castilla, hasta arriba de trabajo acumulado, hizo un hueco en su apretada agenda a Vino y se Quedó.

Entrando en la “sala” de botas que compró el noruego Jan Pettersen hace 15 años pudimos hacernos una idea de la historia que guarda esta bodega que hoy cuenta con solo una plantilla de seis trabajadores. Ante nuestros ojos desfilaban botas de varios tamaños y edades. Entre ellas algunas llevan el nombre del Equipo Navazos. MapaMediante un “mapa” dibujado en una bota Fernando nos refrescó las diferencias entre los distintos vinos generosos y nos reveló algunas curiosidades que nos gustaría compartir con vosotros.

El Marco de Jerez alberga todos los vinos generosos que se crían y elaboran dentro del mencionado marco. La variedad Palomino, gran protagonista de estos vinos, suele provenir de Chiclana, mientras que la Moscatel se encuentra mayoritariamente en Chipiona y la Pedro Ximénez en Montilla. La leyenda cuenta que la última tiene sus orígenes en unas cepas, tal vez Riesling, que trajo Peter Siemens desde Alemania. Adaptando su nombre al castellano se la bautizó como Pedro Ximénez, también conocida como PX.

Si el orgullo de los habitantes de Sanlúcar de Barrameda es la Manzanilla, tanto en Jerez de la Frontera como en el Puerto de Santa María es el Fino. Este nombre se debe a la casuística del velo de flor bajo el cual se crían los vinos procedentes de la uva Palomino, que aquí es más fino. Para su elaboración se usan solo los mostos de primera yema. Mientras los mostos de segunda yema se suelen utilizar para los olorosos. Las levaduras que garantizan la crianza biológica solo sobreviven en una concentración de 15 a 17º de alcohol. Por eso se encabezan los vinos con alcohol que se destila a base de la variedad Airén, ya que la Palomino no aguanta bien la destilación. La Manzanilla recibe este nombre por el sabor a manzana verde que se aprecia, sobre todo, en las manzanillas en rama que no se filtran.Fernando Romero

Primero probamos un Amontillado que es digno de estar confeccionado como “single cask“. Sus tostados nos recuerdan a frutos secos, destacando la avellana; es un autentico placer. Fernando Amontillado Antiquerecomienda un interesante maridaje con pollo al curry. Los Amontillados que en su juventud eran Finos o Manzanillas son el resultado de un 50% de crianza biológica y otro 50% de crianza oxidativa. Para garantizar un producto homogéneo en Fernando de Castilla el sistema de soleras no se aplica en su sentido tradicional, sino que una vez al año se saca la cantidad correspondiente, un quinto, de todas las botas, se mezcla en un deposito y se pone en la criadera o solera que toca. Su Amontillado Antique tiene un mínimo de 20 años.

Palo CortadoEl Palo Cortado Antique es otro vino que nos cautivó enseguida. De hecho, éstos son vinos que no se hacen sino que suceden. Sólo el capataz sabe el porqué de destinar un Fino o una Manzanilla, después de unos años de crianza bajo velo de flor, a convertirse en un Palo Cortado. Tal vez sea ese secreto el que le haga tan especial. Según los responsables de Fernando de Castilla el suyo de la serie Antique combina la elegancia de un amontillado viejo con la complejidad de un oloroso. Cuenta con un mínimo de 30 años de crianza total. En nariz percibimos su salinidad y un toque dulce que se repite en boca donde también apreciamos aromas de madera noble. La combinación con un queso portugués del Alentejo es fantástica.

Otra joya de la serie Antique, presentado en una botella de 0,5 litros protegido por un elegante estuche, es el Pedro Ximénez. Un dulce sabor a pasas y a caramelo nos hace soñar con un maridaje con un Cabrales. Las uvas de la variedad que le otorgan el nombre al vino se secan durante un periodo de quince a treinta díasPX mediante el tradicional proceso del soleo, que consiste en secarlas naturalmente al sol en esteras para aumentar su contenido alcohólico y dulzor. Su larga crianza exclusivamente oxidativa es de unos 30 años. Es mucho más delicado y fresco que los PX que probamos hasta ahora, no tan denso y empalagoso. En boca es amplio, envolvente y de buena longitud. Aunque acompañe perfectamente a un postre nos puede substituir al mismo sin problema.

Los vinos de esta serie son sin duda alguna pequeños caprichos. Según la tienda en la que consultemos su precio se sitúa entre los 30 y los 35 euros. De vez en cuando hay momentos en los que nos tenemos que premiar. La bodega cuenta también con una serie más económica, la Classic, y con unos excelentes brandis que dejamos para un futuro post.Tabanco LaPandilla

Después de sumergirnos en semejantes placeres no podíamos irnos de Jerez sin descubrir alguno de sus famosos tabancos recién estrenados. Esa especie entre taberna y despacho de vinos que hace unos años estaba a punto de extinguirse nos ofrece un ambiente idoneo para seguir saboreando la esencia de esta ciudad. Gracias a Fernando encontramos el mítico tabanco La Pandilla que es un lugar auténtico que abrió sus puertas por primera vez en 1936. Nos dejamos caer entre sus paredes para empaparnos de las historias que allí se cuentan y sentir toda la esencia jerezana. Long live the Sherry!

Salud y buenos vinos, amigos.

Un paseo por Bodegas Pedro Romero descubriendo el marco de Jerez

Posted in Blogueros de viaje, D.O. Jerez-Xèrés-Sherry, D.O. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, Fino y manzanilla, Vino Dulce with tags , , on 29/11/2012 by vinoysequedo

Hace pocas fechas tuvimos el placer de realizar un viaje recorriendo la provincia de Cádiz casi en su totalidad, pudiendo disfrutar largamente de sus preciosas sierras y playas, de sus variados parques naturales, y de sus tranquilos y cuidados pueblos y ciudades. Hubo alguna excepción un tanto desagradable pero a grandes rasgos todo resultó muy placentero. Contemplamos con sumo agrado el cuidado y mimo con el que los vecinos de los Pueblos Blancos conservan su bello patrimonio arquitectónico y natural; nos extasiamos recorriendo a pie los lugares más recónditos y bellos de los parques naturales de la Sierra de Grazalema y de Los Alcornocales; y nos dejamos seducir por el cariño y la hospitalidad de las gentes de Cádiz, de Sanlúcar de Barrameda, de Ronda (provincia de Málaga), de la Bahía de Cádiz, y de toda la franja que va desde Conil de la Frontera hasta Tarifa.

Todo el viaje fue muy enriquecedor a excepción de algunos detalles que nos dieron mucha pena. Resaltaremos dos a modo de ejemplo: uno, el abandono de los servicios públicos que están llevando a cabo algunos ayuntamientos de la zona, destacando por encima de todos el de Jerez de la Frontera, que se ha traducido en suciedad por doquier en cuanto uno abandona la zona más turística de la ciudad; y dos, la dureza de la crisis económica en zonas como Puerto Real y el Puerto de Santa María, a las que vimos muy deterioradas y deprimidas debido al hecho de que los astilleros se están muriendo, o mejor dicho, están matando los de siempre. Las buenas gentes de la zona no se merecen esto, y desde este humilde rinconcito nos queremos solidarizar con ellos. Se nos ocurre que en este momento de penuria económica es cuando las grandes bodegas del lugar podrían ayudar a sus localidades con algún tipo de inversión que haga que los jóvenes no tengan que abandonar sus ciudades para “buscarse la vida” en otras zonas. Lo decimos porque estas grandes bodegas han aprovechado muy bien los años anteriores para hacerse publicidad a través de los organismos públicos de turismo con el fin de promocionarse. En justa correspondencia, podrían echar una mano en estos momentos difíciles.

El viaje nos llevó a alojarnos durante cuatro días en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra pretensión era estar cerca del Parque Nacional de Doñana, que finalmente no pudimos visitar por falta de plazas, el turismo alemán se nos adelantó (¿queda alguién en Alemania?), y poder visitar alguna bodega del marco de Jerez. Decidímos “pasar” de las grandes, y elegimos dos que nos parecía que reunían lo que estábamos buscando: calidad y tamaño mediano. Una de las visitas, la que hoy os vamos a contar, fue un rotundo éxito, la otra un rotundo fracaso, ya que los encargados de las visitas no nos dieron opción a visitarles. Ni siquiera tuvieron a bien escucharnos. No somos dados a hacer críticas negativas en este blog pero nos pareció tan mal el trato telefónico que nos dieron que queremos advertir a aquéllos de vosotros que tengáis la intención de visitar Bodegas Tradición de cómo se las gastan. Ya podrían preocuparse un poco de cómo se encuentran sus instalaciones y alrededores de la bodega antes de ser tan puntillosos con las visitas. No exageramos, la zona donde se encuentra la bodega parece un vertedero nigeriano. Os ahorraremos las fotografías.

Bodegas Pedro Romero. Casa fundada en 1860.

Todo lo contrario fue el caso de esta histórica bodega en la que nos trataron de maravilla. Nos hicieron una visita personalizada para los miembros del blog en la que aprendimos mucho de manera divertida y didáctica de la mano de Fernando Valencia Robles, el guía que nos descubrió multitud de secretos y anécdotas con un uso envidiable del idioma castellano, con esa preciosa sonoridad poética del acento andaluz occidental. Es todo un acierto por parte del marco de Jerez obligar a las bodegas a contar sólo con guías cualificados y titulados que saben de lo que hablan, no como ocurre en algunas bodegas de otros lugares de los que hoy no queremos acordarnos, en los que los guías realizan estas visitas como mejor pueden al carecer de conocimientos del mundo del vino.

En este recorrido por Bodegas Pedro Romero, además de las enseñanzas de Valencia Robles, pudimos probar algunos vinos espectaculares directamente de las barricas. Descubrimos cómo sabe la manzanilla Aurora en rama, ésa que aún no ha terminado el proceso de fermentación sobre lías (para más información ver posty cuyo permanente velo de flor debe ser roto introduciendo la venencia en el interior de la barrica. Sale un vino turbio de color dorado pálido con gran aroma floral y toque salino. Después tuvimos el placer de probar el Pedro Ximénez de la casa que ha envejecido durante 25 años en barrica. Increíble color oscuro y extasiante sabor dulce a uvas pasas, lleno de equilibrio y suavidad. Y, finalmente, comenzaron a sonar fanfarrias cuando Fernando nos hizo el honor de darnos a probar una copita del Oranger que esta bodega viene confeccionando, también sobre lías, desde 1860. El día en el que se acabe lo que queda en el interior de las cubas, este vino se terminará para siempre, porque en la actualidad no se puede repetir un elixir como éste; nadie sabría hacerlo de la misma manera. Y tenemos que deciros que solamente quedan tres barricas, para desesperación y pena de estos blogueros. Este vino fue un capricho de Doña Ana de Villarreal, esposa del fundador de la bodega, Don Vicente Romero Carranza,  y empezó a confeccionarse el mismo año de la fundación de la bodega. Se basó en los famosos orangerie de la época, que se creaban a partir de extractos de naranja y que eran muy populares en ese momento en las principales cortes europeas, pero bajo fórmula secreta de Ana de Villarreal. El vino que ha quedado tras más de siglo y medio de envejecimiento en roble americano es una delicia dulce que duele cuando se termina. Se trata de un vino generoso añejo dulce de color anaranjado con sutiles toques a naranja. Ni que decir tiene que antes de partir de la bodega nos hicimos con sendas botellas del Pedro Ximénez (que nos embotellaron allí mismo) y del Oranger, así como con otra de manzanilla en rama, que sólo dura unos tres meses desde que se embotella. Estaba muy rica servida muy fría. Fragante, frutal, llena de vida, y con ese toque a almendras tostadas y a sal que tanto nos gusta.

Como habéis podido observar echamos un ratito muy agradable en este templo del marco de Jerez. Os recomendamos vivamente una visita a esta bodega si os dejáis caer por Sanlúcar de Barrameda o alrededores. La experiencia valdrá la pena.

Antes de terminar permitidnos un pequeño consejo en clave de humor para evitar que os miren con recelo en la zona: si os encontráis en Sanlúcar de Barrameda pedid manzanilla, nunca un fino, y viceversa si estáis por Jerez. En cada lugar lo suyo. Los integrantes del blog nos decantamos por la manzanilla. La solución estando en Jerez fue pedir amontillados u olorosos.

Salud, amigos.