Archive for the D.O. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda Category

Maruja Manzanilla Pasada, el vino que hace parar los relojes

Posted in 16€ - 20€, D.O. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, Fino y manzanilla, Vino Generoso with tags , , , , , , , on 11/02/2016 by vinoysequedo

100% Palomino de cepas plantadas en suelos calizos de albariza. Envejecido bajo el sistema de criaderas y soleras del Marco de Jerez. Vejez media de unos 15 años.

En este artículo vamos a hablaros de un enamoramiento instántaneo, de un flechazo en toda regla. Los que nos seguís sabéis de nuestro amor incondicional y sin ambages por los vinos generosos del sur de nuestro país a los que ya nos hemos referido en otras ocasiones en Vino y se Quedó. Pues sabed que en los últimos tiempos hemos estado a punto de la “monogamia generosa” con nuestra protagonista de esta nueva entrada del blog, que en realidad es una doble protagonista.

Doble, porque la Manzanilla Pasada Maruja es la prolongación en el tiempo de la Manzanilla Maruja, una absoluta maravilla con la mitad de tiempo de crianza que su vieja hermana que nos puso sobre la pista de la joya que hoy os presentamos. Esta manzanilla es una de las mejores, sino la mejor, entre las clásicas de Sanlúcar, llena de cuerpo, frescura y salinidad. Y es tan buena debido a una mínima filtración y a las pequeñas sacas que se llevan a cabo para proteger la duración del velo de flor.Maruja Manzanilla

Estos dos tesoros serían imposibles sin provenir del lugar del que provienen, Sanlúcar de Barrameda, un paraíso natural de buenas gentes que guarda en sus tierras la esencia de lo que podría ser el cielo en la Tierra. Esa confluencia de tierras privilegiadas para el cultivo de la variedad Palomino, ese Guadalquivir derramándose en el Oceano Atlántico frente a Doñana y esa salinidad que lo impregna todo, son el origen de nuestras queridas Marujas.

Marujeando en el mejor de los sentidos

Sin duda, habría que empezar a cambiar el sentido de esta palabra una vez bebidas estas excelsas manzanillas que son la misma y diferentes, si se nos permite la expresión. La Manzanilla Pasada Maruja es la Maruja pero adulta, con el doble de vejez media y en el final de su ciclo vital con el velo de flor para comenzar a tener destellos de oxidación. Para que todo el mundo lo entienda, es una manzanilla que se está amontillando por el paso de la crianza biológica a la crianza oxidativa. Además, en este calmado viaje ha ganado un gradito alcohólico ciertamente reconfortante con respecto a su hermana.

Maruja Manzanilla Pasada es de un color oro viejo casi ámbar y cuenta con una nariz muy tímida que se deja descubrir pausadamente y con mucha paciencia. Es un reto y un gustazo conseguirlo. Es muy jugosa, con toques cítricos de mandarina y de cáscara de naranja. Nos deja notas de crianza oxidativa que a nosotros nos recordaron a un barco de maderas viejas untadas de brea, justo la misma sensación que cuando visitamos el Muelle de las Carabelas de Colón en Palos de la Frontera y nos introdujimos en aquellos cascarones de nuez flotantes. Toda la fase olfativa está impregnada de sensaciones grasas.

En la boca es un vino muy equilibrado. Su entrada es suave, su paso ligero y su final larguísimo. Es untuoso, salino y posee una acidez marcada. Su postgusto aumenta a medida que uno va salivando. Es un vino que detiene el reloj. Es tal el placer que nos procura que uno se olvida del tiempo y se traslada al fondo de la solera. Esta manzanilla evolucionada nos deja recuerdos amontillados y a ratos nos evoca a un whisky de malta ligero.Maruja Manzanilla Pasada

Hasta este momento la habíamos tomamos sin acompamiento de comida, pero una vez saciados nuestros sentidos vimos que iba de perlas con jamón ibérico, revueltos con huevo, mojama, anchoas, foie y, como no, con tortillitas de camarones.

Juan Piñero, de almacenistas a elaboradores independientes

Las Bodegas Juan Piñero iniciaron su carrera en solitario en 1992 cuando dejaron de ser almacenistas de Argüeso e Hidalgo al comprar una bodega con más de cien años de historia en la emblemática calle Trasbolsa, centro neurálgico de las bodegas de Sanlúcar. Al año siguiente, y tras dejar la bodega en perfecto estado para la crianza de manzanillas de calidad, se hicieron con 1.800 botas de roble americano envinadas y con otras 400 de manzanilla, así como con mostos de Jerez.

Ya tenían el mejor material para lanzarse a la aventura y lo hicieron con tanto éxito que comenzando el siglo XXI le compraron a Pedro Domecq su bodega de la calle Alcoba y sus botas de manzanilla Maruja que rápidamente trasladaron a sus instalaciones de Trasbolsa. Además, Piñero se alió con Ramiro Ibáñez, el rey de la Palomino, que pasó a ser el enólogo asesor de la bodega con el encargo de sacar lo mejor de estas dos maravillas que hoy os hemos acercado. Esperemos que continúen los éxitos y que la calidad de sus manzanillas siga siendo tan alta por el bien de todos los amantes de estos vinazos. Que así sea.

Salud y buenos vinos, amigos.

 

 

 

 

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La Bota de Manzanilla nº 42 de Equipo Navazos, esencia del sur de España

Posted in 16€ - 20€, D.O. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, Fino y manzanilla, Vino Generoso, Vinos with tags , , , on 17/07/2014 by vinoysequedo

100% Palomino fino. Crianza biológica de unos seis años. Saca de febrero de 2013. Proveniente de las mejores soleras de manzanilla de las Bodegas Miguel Sánchez Ayala.

Si en el anterior post los integrantes de Vino y se Quedó decidimos acercaros un gran vino norteño de la provincia de Álava, esta semana hemos doblado el mapa y nos hemos dirigido al sur de manera virtual, no todo podía ser perfecto, para deleitarnos con una joya vinícola que nos ha subyugado. Es lo bueno que tenemos en esta esquinita de Europa, una gran diversidad cultural y paisajística que redunda en una amplia gastronomía y en un glorioso universo del vino.

Regresamos al entorno poético y ritual del vino generoso que sólo se encuentra en la añorada provincia de Cádiz y en algunos puntos de las de Córdoba y Sevilla. Y lo hacemos con La Bota de Manzanilla nº 42 seleccionada por el Equipo Navazos en las Bodegas Miguel Sánchez Ayala de Sanlúcar de Barrameda. Se trata de la sexta edición de la solera más criada de la bodega que dio lugar a los números 4, 8, 16, 22 y 32 de la serie “La Bota”.

Equipo Navazos, el Equipo A de los vinos generosos

Esta cuadrilla de amantes de los vinos generosos, vinos que forman parte del patrimonio nacional español y, que por desgracia, defienden más los foráneos que nosotros mismos aunque la cosa parece estar cambiando, no son un grupo de veteranos de la Guerra de Vietnam, ni unos proscritos, pero sí que parecen tener algo en común con este divertido grupo que nos amenizó tantas sobremesas veraniegas a través de la pequeña pantalla durante nuestra adolescencia; son unos románticos empedernidos defensores de causas ¿perdidas?Bajo de Guía Sanlúcar de BarramedaEste equipo está formado por un grupo de entusiastas de los generosos andaluces que un día decidieron salvaguardar y dar a conocer verdaderas joyas que se encontraban olvidadas en rincones de muchas de las bodegas que forman parte del mágico triángulo del Marco de Jerez, como Fernando de Castilla en Jerez de la Frontera, Pedro Romero en Sanlúcar de Barrameda y alguna que queda por descubrir en El Puerto de Santa María, así como en Montilla. En el año 2005 pusieron en marcha este proyecto en el que comenzaron a seleccionar aquellas botas que merecían la pena ser rescatadas del olvido. Desde entonces llevan a cabo todo un proceso de investigación parecido al que realizan los bibliófilos por las librerías de viejo, buscando en lo más profundo y escondido de las bodegas del Marco. Todo comenzó con el embotellamiento de un amontillado descubierto en la misma bodega de la que proviene la manzanilla protagonista de nuestro artículo.

Hasta 2007 este grupo de no más de treinta personas no deciden comercializar una pequeña cantidad de las botellas de las botas seleccionadas. Anteriormente, la pequeña producción iba a parar íntegramente a los socios que formaban el equipo. A día de hoy se embotellan pocas botellas y conseguir una no es tarea sencilla, pero todo amante de estos vinos especiales debería probarlos al menos una vez en la vida. Nos encanta la idea de los del Equipo Navazos de numerar las botellas según van saliendo al mercado. Esto facilita la labor de los coleccionistas o de los que simplemente queremos tener un registro de los sacas que han probado.El Guadalquivir terminando su largo viaje en SanlúcarEl nombre con el que decidieron bautizar al equipo proviene del navazo que había en las proximidades de las Bodegas Miguel Sánchez Ayala donde todo comenzó. Según la RAE, navazo sería el “huerto que se forma en los arenales inmediatos a las playas”. En concreto, éste se encontraba en una zona robada al estuario del Guadalquivir, zona que a estos blogueros les tiene enamorados y con las que estos días de verano soñamos constantemente. Quién estuviera en Sanlúcar de Barrameda empapándose de ese acervo cultural que te lleva de la poesía al flamenco y de los vinos generosos a los platos más exquisitos. 

Disfrutando de La Bota de Manzanilla nº 42

Esta bota nº 42 proviene de la selección de diecinueve toneles de la gloriosa solera anteriormente descrita. Es un vino increíble en todas las fases de la cata y de los que uno no se cansaría de tomar.

Cuenta con un intenso color ambarino brillante; muy limpio, debido a que se lleva a cabo un leve filtrado que acentúa su belleza en la copa. Todos los expertos de los vinos generosos nos advierten que hay que degustarlos en copas cuanto más anchas mejor para potenciar todas sus cualidades. Lo podemos certificar después de haber hecho la prueba. Los catavinos clásicos no les hacen justicia.

En nariz te teletransporta al Marco de Jerez en milisegundos. Es fresco y salino, pleno de yodo. Aparecen las vainillas y los tostados de la madera, así como las notas de nueces en pleno verdor.LaBotadeManzanilla42Al llevarlo a la boca ésta se nos llena. Es un vino muy persistente, sin aristas. No es nada punzante, no nos pica, debido a su frescura que hace que el paso por boca sea alegre y nos lleve a beberlo de manera rápida, lo que nos hace notar que se nos comienza a trabar la lengua. Descubrimos notas tostadas y recuerdos a armagnac, además de toques de orejones y de naranja amarga. Hacia el final se deslizan matices dulces.

Una verdadera maravilla de vino que nos hará sentirnos más felices y optimistas. Recomendamos su consumo frío pero sin pasarse, porque entonces perderemos toda su esencia y sus magníficos matices.

Nuestra recomendación para combinarlo con comida sería pasta con salsa de Stilton y nueces. Le va de maravilla, como pudimos testar convenientemente durante una comida perfecta preparada por la parte femenina del blog. Como diría Hannibal Smith “me encanta que los planes salgan bien”.

Prometemos seguir el trabajo de los integrantes del Equipo Navazos. Lo que hemos probado hasta el momento es una verdadera pasada, y lo que está por venir promete mucho. Apostamos por La Bota nº 51. Y lo mejor de todo es que los miembros del equipo que hemos conocido nos han parecido tipos normales y nada crecidos. Eso también ayuda a probar sus vinos con un espíritu más abierto. La Bota nº 42 lo conseguimos en la tienda online de vinos Bodeboca.

Salud y buenos vinos, amigos.

 

 

 

 

Un paseo por Bodegas Pedro Romero descubriendo el marco de Jerez

Posted in Blogueros de viaje, D.O. Jerez-Xèrés-Sherry, D.O. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, Fino y manzanilla, Vino Dulce with tags , , on 29/11/2012 by vinoysequedo

Hace pocas fechas tuvimos el placer de realizar un viaje recorriendo la provincia de Cádiz casi en su totalidad, pudiendo disfrutar largamente de sus preciosas sierras y playas, de sus variados parques naturales, y de sus tranquilos y cuidados pueblos y ciudades. Hubo alguna excepción un tanto desagradable pero a grandes rasgos todo resultó muy placentero. Contemplamos con sumo agrado el cuidado y mimo con el que los vecinos de los Pueblos Blancos conservan su bello patrimonio arquitectónico y natural; nos extasiamos recorriendo a pie los lugares más recónditos y bellos de los parques naturales de la Sierra de Grazalema y de Los Alcornocales; y nos dejamos seducir por el cariño y la hospitalidad de las gentes de Cádiz, de Sanlúcar de Barrameda, de Ronda (provincia de Málaga), de la Bahía de Cádiz, y de toda la franja que va desde Conil de la Frontera hasta Tarifa.

Todo el viaje fue muy enriquecedor a excepción de algunos detalles que nos dieron mucha pena. Resaltaremos dos a modo de ejemplo: uno, el abandono de los servicios públicos que están llevando a cabo algunos ayuntamientos de la zona, destacando por encima de todos el de Jerez de la Frontera, que se ha traducido en suciedad por doquier en cuanto uno abandona la zona más turística de la ciudad; y dos, la dureza de la crisis económica en zonas como Puerto Real y el Puerto de Santa María, a las que vimos muy deterioradas y deprimidas debido al hecho de que los astilleros se están muriendo, o mejor dicho, están matando los de siempre. Las buenas gentes de la zona no se merecen esto, y desde este humilde rinconcito nos queremos solidarizar con ellos. Se nos ocurre que en este momento de penuria económica es cuando las grandes bodegas del lugar podrían ayudar a sus localidades con algún tipo de inversión que haga que los jóvenes no tengan que abandonar sus ciudades para “buscarse la vida” en otras zonas. Lo decimos porque estas grandes bodegas han aprovechado muy bien los años anteriores para hacerse publicidad a través de los organismos públicos de turismo con el fin de promocionarse. En justa correspondencia, podrían echar una mano en estos momentos difíciles.

El viaje nos llevó a alojarnos durante cuatro días en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra pretensión era estar cerca del Parque Nacional de Doñana, que finalmente no pudimos visitar por falta de plazas, el turismo alemán se nos adelantó (¿queda alguién en Alemania?), y poder visitar alguna bodega del marco de Jerez. Decidímos “pasar” de las grandes, y elegimos dos que nos parecía que reunían lo que estábamos buscando: calidad y tamaño mediano. Una de las visitas, la que hoy os vamos a contar, fue un rotundo éxito, la otra un rotundo fracaso, ya que los encargados de las visitas no nos dieron opción a visitarles. Ni siquiera tuvieron a bien escucharnos. No somos dados a hacer críticas negativas en este blog pero nos pareció tan mal el trato telefónico que nos dieron que queremos advertir a aquéllos de vosotros que tengáis la intención de visitar Bodegas Tradición de cómo se las gastan. Ya podrían preocuparse un poco de cómo se encuentran sus instalaciones y alrededores de la bodega antes de ser tan puntillosos con las visitas. No exageramos, la zona donde se encuentra la bodega parece un vertedero nigeriano. Os ahorraremos las fotografías.

Bodegas Pedro Romero. Casa fundada en 1860.

Todo lo contrario fue el caso de esta histórica bodega en la que nos trataron de maravilla. Nos hicieron una visita personalizada para los miembros del blog en la que aprendimos mucho de manera divertida y didáctica de la mano de Fernando Valencia Robles, el guía que nos descubrió multitud de secretos y anécdotas con un uso envidiable del idioma castellano, con esa preciosa sonoridad poética del acento andaluz occidental. Es todo un acierto por parte del marco de Jerez obligar a las bodegas a contar sólo con guías cualificados y titulados que saben de lo que hablan, no como ocurre en algunas bodegas de otros lugares de los que hoy no queremos acordarnos, en los que los guías realizan estas visitas como mejor pueden al carecer de conocimientos del mundo del vino.

En este recorrido por Bodegas Pedro Romero, además de las enseñanzas de Valencia Robles, pudimos probar algunos vinos espectaculares directamente de las barricas. Descubrimos cómo sabe la manzanilla Aurora en rama, ésa que aún no ha terminado el proceso de fermentación sobre lías (para más información ver posty cuyo permanente velo de flor debe ser roto introduciendo la venencia en el interior de la barrica. Sale un vino turbio de color dorado pálido con gran aroma floral y toque salino. Después tuvimos el placer de probar el Pedro Ximénez de la casa que ha envejecido durante 25 años en barrica. Increíble color oscuro y extasiante sabor dulce a uvas pasas, lleno de equilibrio y suavidad. Y, finalmente, comenzaron a sonar fanfarrias cuando Fernando nos hizo el honor de darnos a probar una copita del Oranger que esta bodega viene confeccionando, también sobre lías, desde 1860. El día en el que se acabe lo que queda en el interior de las cubas, este vino se terminará para siempre, porque en la actualidad no se puede repetir un elixir como éste; nadie sabría hacerlo de la misma manera. Y tenemos que deciros que solamente quedan tres barricas, para desesperación y pena de estos blogueros. Este vino fue un capricho de Doña Ana de Villarreal, esposa del fundador de la bodega, Don Vicente Romero Carranza,  y empezó a confeccionarse el mismo año de la fundación de la bodega. Se basó en los famosos orangerie de la época, que se creaban a partir de extractos de naranja y que eran muy populares en ese momento en las principales cortes europeas, pero bajo fórmula secreta de Ana de Villarreal. El vino que ha quedado tras más de siglo y medio de envejecimiento en roble americano es una delicia dulce que duele cuando se termina. Se trata de un vino generoso añejo dulce de color anaranjado con sutiles toques a naranja. Ni que decir tiene que antes de partir de la bodega nos hicimos con sendas botellas del Pedro Ximénez (que nos embotellaron allí mismo) y del Oranger, así como con otra de manzanilla en rama, que sólo dura unos tres meses desde que se embotella. Estaba muy rica servida muy fría. Fragante, frutal, llena de vida, y con ese toque a almendras tostadas y a sal que tanto nos gusta.

Como habéis podido observar echamos un ratito muy agradable en este templo del marco de Jerez. Os recomendamos vivamente una visita a esta bodega si os dejáis caer por Sanlúcar de Barrameda o alrededores. La experiencia valdrá la pena.

Antes de terminar permitidnos un pequeño consejo en clave de humor para evitar que os miren con recelo en la zona: si os encontráis en Sanlúcar de Barrameda pedid manzanilla, nunca un fino, y viceversa si estáis por Jerez. En cada lugar lo suyo. Los integrantes del blog nos decantamos por la manzanilla. La solución estando en Jerez fue pedir amontillados u olorosos.

Salud, amigos.