Archive for the Curiosidades enológicas Category

¡Más madera….! Cómo se madura y envejece el vino

Posted in Curiosidades enológicas with tags , , on 23/10/2012 by vinoysequedo

En esta nueva entrada del blog continuamos haciendo un recorrido por los aspectos fundamentales a la hora de crear un vino. Hoy le toca el turno al proceso por el que el vino es madurado y envejecido tras la fermentación, proceso que vimos en un anterior post. Podríamos decir que la fermentación es el inicio de la maduración del vino que continúa después en tanques de acero inoxidable, barricas de madera, e incluso en la propia botella.

Para hacer más comprensible este proceso vamos a diferenciar entre las dos formas que existen para envejecer un vino. Bueno, para nosotros sólo hay una forma pero como nuestro deber es informar tendremos que referirnos a una segunda manera que no es más que un sucedáneo que debería acarrear penas de prisión (cáptese la ironía).

Crianza tradicional. Solamente deben criarse los vinos que provengan de uvas que permitan una buena evolución durante un período de tiempo determinado. Esto dependerá del tipo de uva, de la calidad que ese año tenga la uva en cuestión, y del tipo de elaboración que haya tenido el vino. Los vinos aptos para ser criados deben tener una cantidad suficiente de taninos, acidez, cuerpo, extracto seco, grado alcohólico, así como poca predisposición a la oxidación. La crianza consiste en la permanencia del vino en barricas de roble durante un período de tiempo que se complementará con un período de reposo en botella. La barrica más usada en este proceso es la bordelesa, que cuenta con una capacidad de 225 litros.  

Aunque muchas personas piensan que la crianza es un proceso exclusivo de los vinos tintos, esto no es así, puesto que también es posible hacerlo con los vinos blancos procedentes de uvas como la Chardonnay, la Macabeo, la Verdejo, y la Viura, que evolucionan muy bien. Como los vinos blancos no contienen taninos se ven muy perjudicados por la oxidación. De ahí que sea preferible que fermenten en barrica a que sean criados en ella tras el proceso de fermentación. Los cavas realizan su crianza en botella, y los vinos generosos en criaderas y soleras.

Hay dos fases fundamentales en la crianza de los vinos:
crianza en madera o fase oxidativa: se realiza en barricas de madera de roble. La que se lleva a cabo en barricas de roble francés consigue vinos suaves y elegantes. La que lo hace en barricas de roble americano proporciona caldos más duros y “agrestes”. Las barricas de roble francés son mucho más caras ya que permiten un menor rendimiento de la madera. Los expertos nos informan que de un metro cúbico de madera de roble americano se pueden obtener unas diez barricas mientras que de la misma cantidad de roble francés sólo se obtienen seis barricas. Desde hace menos de un lustro ha comenzado la fabricación de barricas de roble español en la Rioja Alta. Que tiemblen por ahí fuera, ya que nos indican que su calidad será excepcional en unos pocos años.

La fase de oxigenación del vino en el interior de la barrica de roble consigue la destrucción de los antBarricas Luis Pérez ocianos, que son los responsables del color que tiene el vino en su origen. Por eso, los vinos tintos pasan del primigenio color rojo violáceo que tienen los vinos jóvenes a un color rojo teja en los vinos madurados. Además, se consigue una mayor suavidad del vino por la condensación de taninos y antocianos. Las barricas se suelen trasegar varias veces al año para acabar con los residuos que va dejando esta fase oxidativa.

La madera traspasará alguno de sus componentes al vino durante esta fase. Este es el caso de los taninos y de los aldehídos. Estos influirán en el aroma y el sabor del vino. En la fase oxidativa se produce un proceso de evaporación de agua y de alcohol de aproximadamente un 10% cada dos años de envejecimiento.

Un exceso de tiempo de envejecimiento estropeará hasta al mejor vino porque le hará perder su color y le aportará demasiados aromas y taninos de la madera. Además, hará que termine oxidándose fatalmente. No es aconsejable que un vino sea envejecido más de dos años en barrica.

crianza en botella o fase reductora: se realiza en ausencia de oxígeno, porque una vez se haya tapado la botella con el corcho éste impide que el oxígeno entre. Esta fase se tiene que llevar a cabo siempre con la botella en posición horizontal para que el corcho esté humedecido. En este momento el color de los tintos queda fijado en tonos teja porque disminuyen los antocianos (pigmentos azules y rojos) y aumentan las flavonas (pigmentos amarillos). Los blancos carecen de antocianos y por eso al aumentar las flavonas aparecen los colores amarillos intensos y ambarinos.

En esta fase se atenúan los aromas primarios de la uva y van apareciendo los aromas terciarios que aportan al vino su buqué.

La crianza hace que desaparezcan los taninos y se reduzca la astringencia del vino haciendo que sea más suave y fino al paladar.

Los vinos se clasifican según su tiempo de crianza de la siguiente forma bajo las directrices de la Ley de la Viña y el Vino:
– Vino joven: vinos del año que se caracterizan por ser frescos y afrutados.
Vino de crianza: vinos que han tenido un tiempo de reposo mínimo de 24 meses, de los cuales 6 meses han sido en barrica.
Vino de reserva: vinos de buenas añadas que han estado en reposo durante al menos 36 meses, de los que por lo menos 12 meses han sido en barrica.
Vino de gran reserva: vinos excepcionales que han permanecido 60 meses en estado de reposo, de los cuales 18 meses han estado en barrica y el resto en botella.
Esta clasificación puede variar dependiendo de cada Consejo Regulador de las diferentes Denominaciones de Origen.

Vinos con virutas. Esta práctica la están llevando a cabo los productores de los conocidos como “vinos del nuevo mundo”. Consiste en introducir trozos de roble en el interior de los depósitos donde se encuentra el vino a modo de infusión. Buscan que el vino se impregne de sabores propios de la madera durante cerca de un mes; así ahorran tiempo y mucho dinero, y pueden colocar sus vinos a precios muy baratos en el mercado. Esto hace que los productores australianos, sudafricanos, argentinos o chilenos, por citar algunos, estén llenando las tiendas de muchos países europeos y americanos con sus vinos de calidad inferior. Es una deslealtad manifiesta de estos productores que consiguen cuota de mercado a base de dar infusiones de vino con madera en lugar de vino con crianza, sin advertir del “truco”. Están consiguiendo engañar a mucha gente desinformada en países de nuestro entorno a pesar de las leyes estrictas dictadas por la UE al respecto. A nuestro humilde parecer estos “vinos” son lamentables y sus responsables deberían ser castigados a beberse sus propias creaciones ad nauseam. Que daño están haciendo este tipo de prácticas al mundo del vino. Afortunadamente, en nuestro país estas prácticas están poco generalizadas. A ver si aguantamos el pulso y no caemos en la tentación economicista de corte anglosajón.

Disfrutemos de las buenas crianzas que se hacen en España y huyamos de las infusiones, a no ser que éstas sean de tés de calidad.

Salud.

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El proceso de fermentación del vino

Posted in Curiosidades enológicas with tags , on 05/10/2012 by vinoysequedo

Hoy toca clase de viticultura. Nos centraremos en una de las partes básicas a la hora de crear un vino: el proceso de fermentación. Podríamos definir este proceso como la transformación del zumo de uva en vino.

La fermentación se lleva a cabo en depósitos de acero inoxidable. Existen dos tipos:

Fermentación alcohólica: es el proceso de fermentación del mosto, que consiste en la transformación en alcohol de los azúcares que contiene la uva por medio de la acción de las levaduras que se encuentran diseminadas por el medio ambiente. El producto obtenido, en su mayoría, es alcohol etílico, aunque también se genera dióxido de carbono. Este gas provoca que el vino durante el proceso de fermentación parezca que está hirviendo.

Durante la fermentación se liberan sustancias como el glicerol, el ácido succínico, el ácido acético, alcoholes superiores y muchas más sustancias que pueden influir en la calidad final de un vino. Durante el proceso se producen más de una treintena de reacciones químicas. No es de extrañar que el primero en explicar científicamente este proceso natural fuera Pasteur.

Durante este proceso de fermentación hay que tener en cuenta las variables que afectan al mismo:

– El oxígeno. La presencia de oxígeno favorece el crecimiento de las levaduras. No obstante, la fermentación se desarrolla mejor sin la presencia de éste. Para conseguir el punto perfecto de oxígeno en los vinos tintos se lleva a cabo el fundamental proceso de remontado, que consiste en empujar hacia arriba de las cubas el vino que está fermentando en la parte inferior mediante unas bombas.
La acidez. Una elevada acidez puede provocar efectos perversos como impedir que las levaduras se desarrollen e impidan el nacimiento de bacterias indeseables.
Las sustancias nutritivas. Las levaduras necesitan, además del azúcar, otro tipo de sustancias para llevar a cabo el proceso de fermentación, como son vitaminas, minerales y nitrógeno que suelen encontrarse en el mosto.
Más factores. La presencia de pesticidas en las vides y unas radiaciones ultravioletas muy fuertes pueden alterar el “trabajo” de las levaduras.

A medida que el proceso de fermentación va avanzando se va reduciendo el contenido de azúcar en el vino y va aumentando la presencia de alcohol. De esta manera, las levaduras se van muriendo poco a poco por falta de alimento y el proceso se detiene, obteniéndose un vino seco, sin azúcar. Si uno desea crear vinos más dulces deberá detener la fermentación antes, bien reduciendo la temperatura, bien incorporando alcohol vínico o añadiendo sulfitos.

Es muy importante la función que aporta el alcohol que se ha generado durante la fermentación ya que favorece la precipitación tartárica, proceso por el que se eliminan los derivados del ácido tartárico, que se encuentran en las uvas, para suavizar el vino. Además, la alta concentración de alcohol impide el desarrollo de las levaduras y de microorganismos que pueden atentar contra la calidad del vino. El alcohol otorga al vino aroma y buqué y le transmite fuerza, calor y suavidad. Para que luego digan que el alcohol es malo.

Fermentación maloláctica: se la conoce como fermentación secundaria y es el proceso que se produce tras la fermentación alcohólica. A través de la acción de bacterias se transforma el ácido málico, que se encuentra originariamente en las uvas, en ácido láctico (el típico de las leches fermentadas). Este ácido es menos agresivo que el málico con lo que se consigue suavizar el vino. Este tipo de fermentación es muy importante en cuanto a los vinos tintos, pero no es aconsejable en absoluto para los blancos porque perderían aroma y frescura. Esta fermentación se realiza de manera espontánea tras la alcohólica, alrededor de una semana después de ésta, y se prolongará una semana más.

La fermentación maloláctica provoca una serie de efectos en el vino tales como un ligero aumento de la acidez volátil, una ligera disminución de la acidez total, y pérdida de color.

Como podéis ver, el proceso por el que se crea un vino es complejo y lleno de términos químicos, pero qué es la vida sino una amalgama de procesos químicos. Menos mal que cuando disfrutamos de un buen vino no pensamos en estas cosas y damos rienda suelta a los sentimientos que nos provoca. Es algo parecido a lo que nos ocurre con el amor y con el sexo, si pensáramos que son solamente reacciones químicas apañados íbamos.

Salud.

¡Ponle un corcho!

Posted in Curiosidades enológicas with tags on 26/09/2012 by vinoysequedo

En esta nueva entrada del blog queremos hacer un homenaje al corcho por la suma importancia que tiene en la conservación de los vinos. Lo hemos titulado “Ponle un corcho” porque nos hizo gracia esa frase aparecida en uno de los diálogos de la película “Érase una vez en América”, de Sergio Leone, al menos en su versión doblada. Habrá que revisarla en su idioma original para saber si Robert de Niro le decía realmente eso a James Woods o fue fruto del “ingenio” de nuestros dobladores. Hablamos de  memoria y puede que ésta nos flaquee ya que hace muchos años que no revisitamos la cinta. A lo mejor todo es fruto de nuestra imaginación. Que nuestros lectores cinéfilos nos iluminen.

La función del corcho es conservar el vino en buen estado durante su período de almacenamiento evitando que en él penetren el oxígeno y agentes desagradables como las bacterias y el moho. El corcho se consigue de la corteza del alcornoque, árbol que prolifera en climas suaves que cuentan con muchas horas de sol y humedad. En España los encontramos en gran cantidad en provincias como Badajoz, Cádiz, Málaga, Sevilla y Huelva. También están muy presentes en Portugal. Ambos países son los primeros productores mundiales de corcho. Para que luego digan que no lideramos nada. Un alcornoque necesita unos treinta años para generar corcho y ocho años para regenerarse y volver a darlo. El corcho se obtiene de la siguiente manera: se “pela” la corteza del árbol dando lugar a unas planchas que se dejan secar para que pierdan la humedad y cuando se ha conseguido esto se escaldan con agua caliente para cerrar los poros y obtener una mayor elasticidad. Al término de este proceso se cortan los tapones siguiendo estas directrices: tapones de 49 a 54 mm para los vinos destinados al envejecimiento, y de entre 38 y 44 mm para los vinos jóvenes. Posteriormente, los corchos son lavados y tratados con sustancias como parafinas o aceites para poder ser introducidos en las botellas. Es importante colocar las botellas en posición horizontal para que el vino esté en permanente contacto con el corcho para que éste no se rompa y cumpla perfectamente con la misión que se le ha encomendado. Cuando abramos una botella deberemos fijarnos en que el corcho salga entero. Los corchos de buena calidad serán los que aparezcan enteros, sin grietas y manchados sólo en la zona que ha estado expuesta al vino. Si no ocurre esto habrá que permanecer en guardia ante el estado de conservación del vino.

Los corchos pueden ser:

Naturales: los fabricados de una única pieza. Deben ser uniformes y sin orificios, conocidos como lenticelas. Son ideales para conservar vinos de larga duración, como reserva o gran reserva.
Aglomerados: los fabricados de distintos trozos de corcho unidos entre si por poliuretano. Estos son los utilizados para los vinos espumosos. También se emplean en vinos jóvenes y crianzas.
1+1: son corchos de aglomerado a los que se les coloca un disco de corcho natural en el extremo que va a estar en contacto con el vino. Se emplean para los vinos jóvenes y crianzas.
Técnicos aglomerados o corcho Altec: son corchos aglomerados de última generación, donde el aglomerado está más compactado.
Corchos para vinos espumosos: son los característicos de tipo seta que están confeccionados a partir de un aglomerado de corcho aunque en ocasiones se usan tapones tratados con parafina. En estos corchos aparece un símbolo en la parte inferior que informa del tipo de espumoso que contiene:
– una estrella de cuatro puntas: cavas o vinos elaborados según el método tradicional.
– un rectángulo: vinos fermentados en botella.
– una circunferencia: vinos granvas.
– un círculo relleno: vinos espumosos.
– un triángulo equilatero: vinos gasificados.
Sintéticos: los elaborados con polímeros sintéticos. Este tipo de corcho es muy empleado en vinos jóvenes.
Tapón de rosca: son metálicos y tienen una rosca. Se emplean en los vinos generosos.  Son muy frecuentes en los vinos del “nuevo mundo” desde donde sus “expertos” están intentando convencernos de que son los mejores para la conservación del vino. Afortunadamente, los bodegueros españoles aún no se han vuelto locos y siguen confiando, en su mayoría, en el corcho de calidad para conservar sus vinos. Hasta ahora están “pasando” de las recomendaciones de los “expertos anglosajones” que tanto perjuicio creemos que están haciendo al universo del vino. Con esas ocurrencias se está consiguiendo que la industria del corcho se tambalee en nuestro país. Ay, que diferentes serían las cosas si los alemanes, australianos, británicos, estadounidenses o sudafricanos fueran productores de corcho. Al igual que no permitimos que los italianos nos aconsejen en materias como el jamón y el aceite, porque los nuestros son infinitamente mejores que los suyos, no permitamos que un tipo de Napa nos “aconseje” sobre vinos. ¡Fuera complejos!

Terminamos con un saludo solidario a los productores y trabajadores del corcho que tan difíciles momentos están pasando porque no les sale a cuenta mantener este primordial sector ante los ínfimos precios que se les están pagando. Por el bien de todos, los bodegueros deberían ser más sensibles al respecto y no dejar que el corcho termine desapareciendo de nuestras botellas. Si permitimos esto, qué sera lo próximo, ¿los vinos en botellas de plástico?

Salud.

P.D. Una vez que los corchos hayan dejado de cumplir su función no tienen porqué tirarse a la basura. Aquí os dejamos una idea (aunque no es nuestra*) para que veáis como con un poco de maña pueden ser reutilizados. Vuestros manteles os lo agradecerán.

* La idea no es nuestra pero hemos creado la pieza fotografiada, que conste en acta.

España, paraíso de vinos

Posted in Curiosidades enológicas with tags on 29/07/2012 by vinoysequedo

Como ya os dijimos en anteriores posts tenemos la intención de explicar conceptos que podríamos pensar que todo el mundo conoce pero que no tiene por qué ser así.  Sabemos que muchos de nuestros visitantes son personas que comienzan sus pasos en este mundo del vino y quieren conocer los aspectos básicos del “mágico” proceso que va desde la vendimia a la botella. Esta serie de posts, que hemos llamado “de servicio público”, comenzaron con la catalogación de las variedades de uvas blancas y tintas que podemos encontrar en nuestro país. Hoy continuamos contando cómo se elabora un vino. En posteriores entradas del blog, además de nuestras celebradas críticas de vinos, haremos hincapié en  todos los aspectos relacionados con el universo de la viticultura.

El proceso de creación del vino comienza cuando los viticultores, primando siempre la calidad, desechan durante la vendimia las uvas que están estropeadas o no suficientemente maduras. Las uvas válidas serán las que cuenten con una óptima composición de azúcares, acidez, aromas, pigmentos y taninos. Esta parte la puede controlar el viticultor, pero nunca los factores meteorológicos que pueden tirar por tierra el gran trabajo de un año.

Los vinos de nuestro país

En España encontramos una gran cantidad y variedad de vinos. Nuestro país es en el que se producen más variedades de caldos. Como veis no sólo somos buenos en el fútbol. Estos vinos pueden distinguirse, en primer lugar, por las uvas de su composición, y por otro lado, por la forma en la que se han elaborado. Así, clasificamos los vinos según sean tranquilos o especiales.

Vinos tranquilos
Éstos serían los vinos blancos, rosados o tintos.

Vinos blancos: En su gran mayoría se elaboran con uvas blancas pero, aunque sea inusual, se pueden confeccionar con uvas tintas. Para ello hay que suprimir los hollejos de la uva para que no coloréen el vino. Si maceramos los vinos blancos con los hollejos de uvas blancas conseguimos que tengan más aroma y un color más dorado. En la actualidad se está poniendo de moda la fermentación de los vinos blancos en barrica, algo típico en la Borgoña. Este proceso evita la oxidación del vino y proporciona mayor finura en sus aromas varietales.

Vinos rosados: Estos vinos provienen de uvas tintas que siguen un proceso de elaboración típico de un vino blanco. Se realiza la maceración con sus hollejos pero éstos se retiran durante la fermentación.

Vinos tintos: Siempre se elaboran a partir de uvas tintas. La fermentación se realiza con los hollejos para que aporten todo su poder colorante. Dependiendo de las características de las uvas y de su proceso de elaboración, algunos vinos serán destinados a una maduración en barricas de roble. Este proceso dará lugar a vinos de crianza, reserva y gran reserva. En algunas regiones de España como La Rioja se usa la maceración carbónica a la hora de crear vinos jóvenes. Es una variante al método tradicional.

Vinos especiales
Serían los espumosos, los generosos y muchos otros.

Vinos espumosos: Son los vinos que contienen gas carbónico. Éste puede deberse a una segunda fermentación del vino, o a que es añadido por el viticultor. Según un método u otro, distinguimos entre:

– Método tradicional o champanés: Es el proceso típico de la elaboración de los cavas. Se parte de un vino blanco o tinto al que se lleva a una segunda fermentación en botella. Después se retiran las levaduras muertas (proceso de degüelle), se rellena con un licor, y se comercializa.
– Fermentación en botella: La diferencia con el método tradicional es que las lías o levaduras muertas se eliminan trasvasando el vino a otra botella.
– Granvas: Vinos espumosos cuya segunda fermentación se lleva a cabo en un depósito de acero inoxidable.
– Vino espumoso: Presenta una cantidad de gas creado de forma natural durante la fermentación.
– Vino gasificado: Se le ha añadido gas de manera externa.

Vinos generosos: Son vinos elaborados a partir de un vino blanco de la uva palomino al que se le añade alcohol hasta llegar al 15% vol.

Finos y manzanillas: Son vinos creados por crianza biológica, es decir, por levaduras, mediante la llamada “velo de flor”. Así se evita la oxidación y resultan vinos más pálidos. Ambos sólo difieren en que la manzanilla se elabora exclusívamente en la zona de Sanlucar de Barrameda donde la proximidad del mar le otorga unas características propias.
Amontillados: Son vinos generosos a los que se les añade alcohol para matar las levaduras e impedir la crianza biológica. De esta forma su crianza es oxidativa.
Oloroso: Vinos generosos que se encabezan con alcohol y realizan una crianza oxidativa. Tienen más cuerpo, y esto les impide seguir el proceso de los finos.
Palo cortado: Presenta la delicadeza y finura en nariz de un amontillado con la estructura y la redondez de un oloroso. Su crianza es oxidativa.
Cream: Elaborados a partir de mezclar un vino oloroso con uno dulce, como Pedro Ximénez o Moscatel.

Otros Vinos:

Moscatel: Elaborados a partir de uvas de la variedad moscatel pasificadas. Se les añade alcohol y se realiza una crianza en botas de roble.
Pedro Ximénez: Elaborados a partir de uvas de la variedad Pedro Ximénez pasificadas al sol para que tengan más azúcar. Después se crea una pasta con las uvas que es muy complicada de fermentar. El alto contenido en azúcar hace que estos vinos tengan un alto contenido alcohólico.
Vinos tostados: Elaborados de forma parecida a la pasificación pero en lugar de al sol, el proceso se lleva a cabo al resguardo, en lugares cálidos y secos. Típicos de la zona noroeste de España.
Fondillon: Elaborados a partir de uvas de la variedad Monastrell. Se las deja sobremadurar antes de su fermentación, y después  son sometidas a un proceso de crianza de hasta diez años. Son vinos típicos de la zona de Levante.
Mistela: Aunque los metamos en esta clasificación en realidad no son vinos, ya que provienen de la mezcla de mostos sin fermentar con alcohol.

Como podéis observar, somos un país con mucha suerte. Disfrutad de todos estos vinos con moderación y, si puede ser, siempre acompañados de las personas que os hagan felices.

Hasta pronto, amigos.

Las uvas tintas de nuestro país

Posted in Curiosidades enológicas with tags on 28/06/2012 by vinoysequedo

Como lo prometido es deuda, aquí estamos de nuevo para abordar el repaso a las uvas tintas que podemos encontrar a lo largo y ancho del territorio nacional.

Si en España coexisten más que veinte variedades de uvas blancas, como vimos en la primera parte de este post, en cuanto a las tintas su número desciende hasta los dieciocho. Sin perder ni un segundo vamos a repasar estas variedades, recordando que para hacer esta catalogación nos hemos basado en los datos que aportan las guías de vinos publicadas por la Ocu, que no es cuestión de recibir ninguna querella por incumplir la ley que protege los derechos de autor.

Hemos decidido que para mejor asimilación por parte de los lectores, ordenaremos por orden alfabético esta lista de uvas tintas que se cultivan en los campos españoles.

Bobal: Una uva de origen valenciano que encontramos en las zonas de Utiel-Requena, Valencia y La Manchuela. Si la viña es vieja aporta un aroma de frutos silvestres. Aunque se elaboran tintos, destacan los rosados jóvenes.  Se complementa muy bien con otras variedades para su crianza en madera.
Cabernet franc:
Uva procedente de la región francesa de Burdeos. En nuestro país es utilizada en la elaboración de muchos de los tintos que se crean en Cataluña. Otorga al vino un color violáceo, muchos taninos, gran acidez y aromas afrutados. Suele usarse para confeccionar coupages.
– Cabernet sauvignon:
Esta uva es la base con la que se  elaboran los vinos de Burdeos, aunque en España se puede encontrar en Cataluña, Navarra, la Ribera del Duero y La Mancha. Da lugar a vinos de color intenso, gran cantidad de taninos y fuerte aroma a fruta. Perfectos para la crianza en madera, donde ganan matices a humo, regaliz o trufa. Sus aromas van desde la rosa y la violeta hasta las frutas rojas, el pimiento verde y el café sin tostar.
– Callet:
Es la uva típica de la D.O. Binissalem- Mallorca. Genera en los vinos notas balsámicas y a frutos rojos. Muy adecuada para la crianza en madera, donde gana aromas a tostado.
Garnacha:
Esta variedad tinta es la más extendida en España. Se puede encontrar en La Rioja, Madrid, Navarra, Tarragona, Teruel, Toledo y Zaragoza. Los vinos que se elaboran con ella son fuertes, con mucha graduación alcohólica. Suele usarse para elaborar vinos jóvenes y rosados, así como crianzas para lo que suele mezclarse con otras variedades. Otorga al vino aromas a especias, destacando la pimienta, el regaliz y el anís, y a frutos rojos.
Graciano:
Su implantación se ha extendido por La Rioja y Navarra. Origina vinos de color intenso, con mucha presencia de taninos y acidez. Perfecta para la crianza.
Hondarribi beltza:
Se encuentra en Guipuzcoa y Vizcaya. Se usa para la elaboración del Txacolí tinto. Es es un vino muy ligero, afrutado, equilibrado en acidez y de color picota violácea.
Mazuelo:
Esta uva también es conocida como Cariñena o Samsò. Está implantada en Aragón y Cataluña. Produce vinos de color intenso, alta concentración de taninos, mucha acidez, por lo que es apropiada para la crianza. Combina muy bien con la garnacha. El aroma que predomina en esta uva es la violeta.
Mencía:
Variedad establecida en zonas de Galicia y de León. Da lugar a vinos de color púrpura, poco afrutados, equilibrados y con aromas a frutos silvestres, moras y confituras. Esta uva no es apropiada para las crianzas prolongadas.
Merlot:
Es la variedad de uva más extendida en el mundo junto a la Cabernet sauvignon. En nuestro país se encuentra, sobretodo, en La Mancha, Huesca, Cataluña y Navarra. Produce vinos de color rubí intenso, o sea, muy rojos, poca presencia de taninos y acidez, y aromas florales. Perfecta para la crianza, donde gana matices de tabaco, trufa y almizcle. Sí, amig@s, como los perfumes.
Monastrell:
Esta uva se extiende por el levante español, sobre todo por Alicante, Murcia y Valencia. Proporciona vinos de color intenso y alta graduación alcohólica. A pesar de que los vinos jóvenes son ásperos, despues de un tiempo de crianza son una delicia de aromas a frutas maduras, compota de higos y ciruelas, así como violetas. Una de nuestras uvas favoritas.
Pinot noir:
Esta es la variedad de uva empleada en los vinos de Borgoña. En nuestro país se usa en el Penedés. En esta uva destacan los aromas dulces y afrutados.
Prieto Picudo: 
La uva de tierras leonesas por excelencia. Los vinos de esta variedad resultan aromáticos y con bastante cuerpo.
SumollUna variedad autóctona española que encontramos en Baleares y Cataluña, sobre todo en la D.O. Pla de Bages. Debido a su maduración tardía se obtienen vinos tintos y rosados de buena acidez y de intensidad colorante media, con aromas a flores azules y vegetales, resultado de su elevada concentración en ácido málico.
Syrah:
Su nombre proviene de la ciudad persa en la que se originó, Shiraz. Está muy extendida mundialmente, y en España se puede encontrar en la zona de La Mancha y Levante. Da lugar a vinos con mucha concentración de taninos y mucho cuerpo. Aporta aromas a frutos rojos y violetas. Otra de nuestras favoritas.
Tempranillo
En España se la conoce por diferentes nombres dependiendo de la región en la que nos encontremos. Varios de estos nombres son: Cencibel, Ull de llebre, Tinta del país, Tinta de Toro, Tinto fino y Escobera. Según los expertos, es la variedad de mayor calidad, aunque eso es algo muy discutible. Se encuentra mayoritariamente, y por este orden, en La Rioja, Burgos, Cataluña y La Mancha. Origina vinos muy equilibrados, muy aromáticos, con poco color, y aromas a ciruela negra, frambuesa y cereza. Muy apropiada para la crianza. Tras ésta, desarrolla matices de tostados y especias.
Trepat:
Esta variedad predomina en la Conca de Barberà de donde es autóctona, y también la encontramos en la D.O. Costers del Segre. Puesto que da poco color a los vinos tintos,  su destino es la elaboración de vinos y cavas rosados. Sin embargo hallamos cada día más vinos tintos de Trepat que son afrutados en boca y de acidez equilibrada.
Vijariego Negro: Hablando de nuestro país no nos olvidemos de Canarias. Sobre todo en Tenerife nos encontramos con esta uva que se caracteriza por su componente frutal y toque goloso.

Amig@s, hasta aquí el repaso a las distintas variedades de uvas que podemos encontrar en los campos españoles. Esperamos que os haya servido para conocer cosas nuevas o para recordar las ya sabidas. Da gusto vivir en un país donde hay tantas especies de uvas y tantos tipos distintos de vinos. Recordad que España es el país donde más variedades de vinos se hacen, y según nuestro parecer, donde mejor se elabora este elixir de los dioses. Brindemos por ello.

Hasta la próxima.

Salud

Las uvas blancas de nuestro país

Posted in Curiosidades enológicas with tags on 24/06/2012 by vinoysequedo

Tras los primeros cuatro meses de vida de este blog que ya se acerca a la frontera de los mil visitantes, (algo impensable para los que lo creamos), algunos de nuestros amigos nos han reclamado, además de las recomendaciones de vinos que hacemos habitualmente, que expliquemos de manera sucinta, para que lo pueda entender el público más profano en estas lides, el génesis de la creación del vino.  Y meditándolo profundamente, nos hemos dado cuenta de que habíamos dado por sentado que todo el mundo conocía cual era ese proceso, y obviamente, no tenía porqué ser así.

Como la vocación de este blog es de servicio público, hemos pensado en acercar a esos seguidores que comienzan a descubrir y a enamorarse de este mundo los conceptos básicos del mismo, para que de esta manera puedan entender mejor el largo camino que se recorre desde que se planta la vid hasta que se descorcha una botella de vino. Para ello vamos a publicar en los próximos días una serie de posts donde hablaremos primero, y en dos partes, de las variedades de uvas que se pueden encontrar en España, y en segundo lugar, sobre cómo se realiza el proceso de vinificación (creación del vino).

Comenzamos, por tanto, explicando las distintas clases de uvas que existen en nuestro país, puesto que, amigos, sin uvas, nos pongamos como nos pongamos, jamás habrá vino.  Este será un recorrido rápido y conciso, porque consideramos que aquél que quiera profundizar en este conocimiento lo puede hacer sin dificultad al existir infinidad de fuentes válidas a las que consultar. Nosotros nos hemos documentado en varias de ellas pero principalmente hemos usado las guías de vinos publicadas por la Ocu.

Lo primero que haremos es señalar por orden alfabético las variantes de uvas blancas que se desperdigan por los campos españoles, y que son la materia prima para la confección de vinos blancos, aunque en algún caso se pueden utilizar para la creación de tintos, pero eso puede que sea tema para otro post en el futuro.

– Airén: Es la uva más cultivada en España. Es característica de la D.O. Madrid y  de La Mancha. Perfecta para crear vinos jóvenes. Los caldos resultantes son de escasa acidez, con aromas frutales y herbáceos, y de color pálido.
– Albariño: Propia de la D.O. Rias Baixas. Da lugar a vinos blancos de gran acidez, alto contenido alcohólico y muy aromáticos, que suelen ganar con la crianza en madera.
Albarín: Una variedad blanca originaria de Asturias que estaba en peligro de extinción. Hoy se cultiva principalmente en León y en Asturias. No se debe confundir con el albariño gallego o el albillo. Los vinos elaborados con esta uva resultan muy aromáticos. También existe una Albarín negra.
– Chardonnay: Es una uva muy extendida por todo el planeta. En nuestro país se encuentra en el norte de Aragón y en Navarra. Con ella se crean vinos muy equilibrados, con aromas a manzana, melón y frutos tropicales.
Garnacha blanca: Su origen está en Aragón, aunque se ha extendido por Cataluña, La Rioja y Navarra. Los vinos que origina son amarillos, muy frescos y bien estructurados. El aroma que desprenden es a fruta madura.
Godello: Se trata de una uva procedente de Francia que contiene mucho azúcar y acidez, y produce vinos con aromas a fruta madura.
– Gewürztraminer: Su origen está en la región del Tirol italiano. En nuestro país sólo se encuentra en las D.O. Penedés y Somontano, ya que no soporta el excesivo calor. Los vinos que genera tienen mucho cuerpo y aromas a rosas.
Hondarribi zuri: Uva originaria de Guipuzcoa y Vizcaya que se usa en la elaboración del Txakolí blanco, vino muy ligero y afrutado.
 Macabeo: Se extiende por Cataluña y La Rioja. Se emplea junto a la Parellada y la Xarel·lo en la confección del cava. Los vinos que genera son ácidos y secos. Tiene aromas a manzana y melocotón, y notas de pepino.
Malvasía: Uva procedente de la cuenca mediterránea, en la actualidad se encuentra en Canarias y Cataluña. Se emplea en la elaboración de vinos con crianza y dulces, aunque sus vinos jóvenes tienen mucho cuerpo y aroma, destacando los florales (rosa, azahar) y frutales (mango, melocotón y melón).
Merseguera: Esta variedad es típica en la D.O. Utiel- Requena. Da lugar a vinos pálidos y aromáticos (notas de almendra), y acidez equilibrada.
– Moscatel: Se puede encontrar en Alicante, Canarias, Málaga y Valencia. Se emplea en la elaboración de vinos dulces o licorosos por su elevado dulzor. Aromas a melón, piña madura, pomelo y azahar.
Palomino: Su centro neurálgico está en la D.O. Jerez, aunque se puede encontrar en Castilla-León y Galicia. Es la uva con la que se confeccionan los vinos de Jerez, a los que aporta un sabor fresco con matices de almendras amargas.
Parellada: Se extiende por Cataluña. Dota al vino de poca graduación alcohólica y aromas frutales.
Pedro Ximénez: Los cultivos de esta uva se encuentran en Jerez, Málaga y Córdoba. Esta uva es la base para la elaboración de los vinos de la D.O. Montilla- Moriles. También para multitud de vinos dulces. Aporta aromas a pasas, cacao, café, chocolate o dátil.
Picapoll: Con esta variedad autóctona de Cataluña y cultivada en la D.O. Pla de Bages se elaboran vinos tranquilos muy estructurados, y también espumosos, que muestran frescura, acidez moderada y un aroma especialmente afrutado.
Riesling: Uva originaria de la cuenca del Rin, se encuentra en las D.O. Penedés y Somontano. Los vinos que origina son secos, con buena acidez y de color dorado. Destacan sus aromas florales.
Sauvignon blanc: Se cultiva en las D.O. Penedés, Rueda y Somontano. Otorga a sus vinos aromas vegetales y silvestres.
Torrontés: Se cultiva en las D.O. Ribeiro y Rias Baixas. Destaca su intenso aroma a rosas, piel de naranja y manzanilla.
Treixadura: Se extiende por las D.O. Ribeiro y Rias Baixas. Con ella se crean vinos frescos de elevada acidez, color verdoso y aromas a manzana y melocotón.
Verdejo: Es la uva que se usa para la elaboración de los vinos de la D.O. Rueda. Desarrolla vinos muy equilibrados, perfectos para la crianza en madera. Destacan los intensos aromas a hierbas como el heno y el laurel, y frutales, como la manzana y la pera.
Xarel·lo: Se cultiva en las provincias de Barcelona y de Gerona. Da lugar a vinos incoloros con aromas vegetales.

¿A que no esperabais que hubiera más que una veintena de uvas blancas en España? Sed sinceros, ¿cuántas desconocíais? Nosotros, unas cuantas. Este mundo de los vinos nunca dejará de sorprendernos. Hasta la segunda parte.

Qué son los Vinos de Pago

Posted in Curiosidades enológicas with tags on 13/03/2012 by vinoysequedo

Vamos a ver, ¿no se pagan todos los vinos?

Probablemente la palabra “pago” no proceda del verbo “pagar”, sino de “pagus“, la palabra latina que significa “terreno” o “pueblo”.  Para que todos nos entendamos, se trata de los vinos que se confeccionan a partir de uvas procedentes de un terreno determinado que debido a las características de su medio natural, de su tipo de vid y de su sistema de cultivo, tienen cualidades distintas y propias.

Igual que los franceses tienen sus vinos denominados “Chateau”, España empezó a hacer vinos de este tipo hace unos 12 años con la creación de Vino de Pago Dominio de Valdepusa. Hoy en día ya contamos con 14 lugares en los que se crean estos vinos. Los de Finca Élez o del Pago de Aylés representan algunos de estos vinos excepcionales que merecen tal clasificación.

¡A qué estais esperando para comenzar a probarlos!