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Nada Que Ver 2008. Mucho que beber

Posted in 13€ - 15,99€, Blogueros de viaje, D.O.Ca Rioja, Donde paladear buen vino, Tinto crianza, Vino Tinto with tags , , on 18/03/2013 by vinoysequedo

100% Maturana Tinta. Fermentado y macerado en madera. Crianza de 12 meses en barricas de roble americano y europeo.

Hace poco los miembros del blog nos perdimos durante unos días por la zona fronteriza comprendida entre las provincias de Ávila y Madrid (desde San Lorenzo de El Escorial a Cebreros) para disfrutar de un tiempo de asueto y llevar a cabo todo un recorrido cultural y naturalista por el lugar con motivo del cumpleaños de quien esto escribe.

El 2 de marzo decidimos cenar en el restaurante El Paseo en San Lorenzo de El Escorial. Cuando conseguimos encontrar el lugar, algo que nos llevó cierto tiempo, sentimos que habíamos acertado plenamente en la elección del sitio porque los platos eran extraordinarios, sobre todo el ciervo con frutas rojas, y porque allí degustamos la maravilla líquida color picota que hoy os traemos a escena. La decoración del local había pasado de moda hacía algunas décadas pero cuando uno echaba un vistazo a los platos y a la carta de vinos, que literalmente era un libro del grosor de un tomo de enciclopedia, y alucinaba observando la gran variedad de botellas de licores destilados que albergaba el local, le importaba un pimiento la antigualla decorativa que le rodeaba. Ya quisieran muchos restaurantes que se las dan de importantes de tener tanto surtido de vinos en su bodega y tantas botellas de calidad en su bar. Además, tuvieron un gran detalle al servir gratuitamente un vino blanco de calidad con el aperitivo de bienvenida: un Godello de Valdeorras muy rico. Y qué decir de la amabilidad y de la simpatía del personal de sala. Perfecta.

Desde el momento que nos presentaron el vino algo en nuestro interior nos dijo que estábamos en el preámbulo de algo importante; nuestro “afamado” sexto sentido nos indicó que íbamos a probar una joya. Y así fue.

Como en esto de las cosas del placer todo va unido nos llamó mucho la atención el diseño de la botella; nos pareció original y atractivo (recordaba al diseño de los carteles de alguna de las películas de Almodóvar que, en nuestra opinión, son mejores que las propias películas). Esa profusión de colorido cuasi republicano nos cautivó. En ese momento ya no teníamos ojos para nada más. Sólo queríamos probar el vino. La curiosidad se apropió de nosotros.Nada que ver 2008

Cuando el camarero comenzó a verter el vino en las copas supimos que sería un gran descubrimiento. Lo que voy a decir ahora no es muy académico pero a mí me ha servido bastante durante mi corta vida “vinística“: siempre me fijo en esa especie de espuma que se forma en la copa cuando se sirve el vino muy lentamente, si ésta es abundante, concentrada y elegante el vino siempre será espectacular; hasta el momento nunca me ha fallado esa intuición. El vino nos entró por los ojos desde ese primer contacto. Su intenso color rojo picota con ligero ribete púrpura nos animaba a su degustación.

Sin mover la copa acercamos la nariz y descubrimos que en su interior había toda una sinfonía frutal. A medida que la íbamos aireando estallaban por doquier las frutas negras maduras como si fueran mermelada, seguidas de aromas a flores y a plantas balsámicas y de una gran dosis de toques dulces como el cacao, la vainilla, el café, el toffe y el tabaco habano de la máxima calidad (nos trajo recuerdos de los cohibas que en alguna ocasión fumamos relajadamente sentados a la fresca en la quietud y oscuridad de la noche habanera; es lo bueno de tener amigos que trabajan en la fábrica). Como veis, toda una gama de aromas sensuales que provocaban el deleite máximo solamente con acercarse la copa a la nariz.

El sumo placer llegó al beber ese néctar y sentir como se desparramaba por toda la boca impregnándola de sabores a frutas maduras muy bien ensamblados con los destacados toques balsámicos que sin duda aporta la tierra a esta magnífica uva, y terminando en pinceladas abundantes de dulzor. Los taninos están muy presentes pero son  pura seda. Es de esos vinos que estarías bebiendo horas y horas sin reparar en que el mundo sigue dando vueltas a tu alrededor.

Queremos felicitar a Bodegas Martínez Alesanco por esta grandiosa creación y en particular a Pilar Torrecilla, la enóloga artífice de semejante maravilla. Y también por haber apostado por la recuperación de una uva como la Maturana Tinta, originaria de esas tierras altas riojanas y en clarísimo peligro de extinción, y que como se apunta en la propia botella, es un “histórico monovarietal que no tiene NADA QUE VER con el resto de variedades cultivadas en el mundo”. Nos gusta la gente que arriesga y busca la excelencia. Y a un precio muy correcto imaginando lo complicado de la empresa.

Estas son las cosas que nos enorgullecen. Vivimos en el país en el que se hacen los mejores y más variados vinos del mundo. Creámonoslo de una puñetera vez.

Salud y buenos vinos, amigos. 

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Garum 2011. Sabor y carácter gaditanos

Posted in Blogueros de viaje, Tinto crianza, V.T. Cádiz with tags , on 22/12/2012 by vinoysequedo

Coupage de Merlot, Syrah, Petit Verdot, Cabernet Sauvignon y Tempranillo. Crianza de 12 meses en barricas usadas de roble americano y francés.

Hoy concluimos con la serie de artículos que hemos ido publicando en anteriores semanas sobre nuestras peripecias vinícolas por las provincias de Cádiz y Badajoz. Y lo hacemos con la visita que realizamos a las fantásticas instalaciones de Bodegas Luis Pérez situadas en la Finca Hacienda Vistahermosa de Hijuela de Rompeserones desde donde se contemplan unas eFatima Pérezspectaculares vistas nocturnas de Jerez de la Frontera. Allí nos recibió Fátima Pérez Vega, enóloga e hija del creador de la bodega, el catedrático de Tecnología de los Alimentos de la Universidad de Cádiz, Luis Pérez, que arriesgó mucho al lanzarse a hacer vinos tintos en una zona eminentemente dedicada a los vinos generosos. Tenemos que agradecer las facilidades que nos dio Fátima para que visitáramos la bodega una tarde de viernes lluvioso avisando con poco tiempo de antelación de nuestra llegada. Queremos destacar su gesto porque en muchas ocasiones ésto no ocurre. También queremos disculparnos con ella por la encerrona que le hicimos.

Fátima nos hizo un recorrido por la bodega comentándonos con total transparencia todo lo que le quisimos preguntar. Su natural timidez no fue óbice para que sus explicaciones fueran rigurosas y atinadas. Durante la cata que realizamos junto a ella los miembros del blog en un entorno muy bonito aunque algo frío debido a su moderna arquitectura, y a medida que probábamos los tres vinos tintos con los que cuenta esta bodega, nos relajamos y pudimos apreciar los matices de los distintos caldos en un ambiente distendido.

La cata consistió en la degustación de Garum 2011, Samaruco 2010 y Petit Verdot 2008. Tenemos que deciros que el vino que más nos gustó fue el primero, que encima es el más económico de los tres. Con Samaruco los componentes del blog tuvimos opiniones diferentes. En cuanto al Petit Verdot creemos que su precio cercano a los 50€ es desmesuradamente elevado para lo que se nos ofrece.

Garum 2011, un vino muy agradable para cualquier momento.

Este vino lo descubrimos hace algunos años en el restaurante Garum durante una visita a Cádiz. En ese momento pensábamos que el vino y el restaurante tenían un mismo dueño. La propietaria del local nos sacó de nuestro error y nos invitó a probar este sensacional vino de la añada 2007, si nuestra memoria no nos engaña que es muy probable que lo haga. Nos sorprendió gratamente y lo apuntamos en nuestra agenda de vinos para revisitarlo en el futuro, algo que hemos hecho este año en sus versiones de 2010 y de 2011, la que hoy comentamos y os recomendaros vivamente.

Garum 2011Lo primero que queremos destacar es su gran relación calidad-precio y más en un momento complicado como el que estamos viviendo en la actualidad. Es un vino de calidad muy democrático, ya que está al alcance de todos los bolsillos.

Tiene un color granate muy atractivo de capa media-alta. En nariz desprende una gran intensidad aromática en la que predominan las frutas rojas maduras que nos recuerdan a mermelada, los toques a café, a cacao y a regaliz. Además es un vino muy especiado. Cuando lo ponemos en la boca aparecen todos los sabores que se nos han ido anunciado en nariz dominados por la gran sedosidad que aportan unos taninos muy golosos que nos conducen a un posgusto dulce y potente, parecido al que deja un buen café.

Recomendamos tomarlo acompañando guisos de carne, de legumbres, o de arroz, carnes ibéricas a la plancha, barbacoas con productos de calidad, carnes rojas, platos de caza, tapas de embutidos ibéricos y quesos de oveja. Tampoco combina nada mal con platos de pasta y con chocolate negro.

Nota culta: El garum era una especie de salsa de pescado que se confeccionaba en las costas de Cádiz y que era todo un manjar para los potentados romanos. Este paté del mundo antiguo se usaba como acompañamiento de todo tipo de comidas. Hemos indagado en el ámbito de la hostelería el por qué de que no se haga en la actualidad. Los expertos consultados nos han dicho, básicamente, que el sabor de esta salsa sería muy desagradable para los paladares actuales.

Todo lo contrario ocurre con este gran vino de Bodegas Luis Pérez, cuyo aroma y sabor son sumamente agradables. Haced la prueba durante estas navidades y ya nos comentaréis.

Salud, vinos, y muy Felices Fiestas.

Viña Puebla Selección 2010, “La Roja” de los vinos

Posted in 8€ - 9,99€, Blogueros de viaje, D.O. Ribera del Guadiana, Tinto crianza with tags , on 14/12/2012 by vinoysequedo

Coupage de Cabernet sauvignon, Tempranillo, Garnacha y Syrah. 
Fermentado durante 6 meses en 93 barricas nuevas de roble. 29210 botellas.

Visitar la Comarca de Matanegra, en la provincia de Badajoz, es hacerlo a una zona en la que mandan las chacinas extremeñas (donde el jamón de bellota es la estrella) y los vinos de Bodegas Toribio. Estos vinos se pueden encontrar con gran facilidad en cualquier establecimiento de las localidades que conforman la comarca con Zafra como punta de lanza. Y eso habla muy bien de la labor de marketing que realiza esta bodega. Parece lógico pensar que si uno crea sus vinos en esa zona tenga una distribución importante en la misma. Pues esta lógica no es la que desgraciadamente impera en buena parte de nuestro país. Es triste ver como en lugares en los que se hacen buenos vinos, éstos no se pueden encontrar en muchas cartas de los restaurantes o en las tiendas de la zona. Por eso nos gusta ver cómo personas que realizan un gran producto luchan para que éste se pueda adquirir sin problemas en la zona en la que se confeccionó. De esa forma, a la vez que se lleva a cabo un negocio legítimo se promociona un producto de la región con la consiguiente creación de valor añadido. Nos preguntamos por qué algunos bodegueros no hacen lo mismo en otras zonas de España acabando con el duopolio Rioja- Ribera del Duero, soniquete que cada día nos molesta más a los amantes de la diversidad de vinos con la que contamos en España. Son ellos mismos los que deberían “educar” al público-consumidor sobre los vinos que elaboran para que estas personas sepan que la oferta de vinos es inmensa en nuestro país. No entendemos que muchos de estos bodegueros hayan renunciado a competir en un mercado abierto.

Ese complejo no lo parecen tener en Bodegas Toribio. Para comprobarlo sólo hay que visitar localidades como La Puebla de Sancho Pérez o Zafra y contemplar cómo las barricas de madera de Viña Puebla decoran multitud de bares y restaurantes y los vinos de la empresa se encuentran en todas las cartas y tiendas de vinos de la zona.

En el artículo de esta semana nos vamos a detener en uno de sus vinos, el Viña Puebla Selección 2010.

Notas a vuelapluma sobre un vino excepcional.

Lo primero que se nos ocurre decir de este vino es que es uno de los mejores en su categoría. Se podría decir que en relación calidad-precio su nota es de sobresaliente. Hay pocos vinos tan ricos y con tantos matices por debajo de los 10 €. Nada le tiene que envidiar a gran cantidad de vinos de superior precio, es más, supera a muchos de ellos. Y lo mejor de todo es que hemos probado dos añadas distintas y el vino es excepcional en ambas, lo que habla muy bien de la labor de su creador.

Al servir el vino en la copa observamos que tiene un intenso color rojo rubí con ribetes violáceos.

En nariz se conjugan a la perfección los intensos matices a frutas maduras con los dulces a vainilla y café  de puchero que provocan la madera. Para los que les gusta ir más allá, diremos que se aprecian aromas minerales como el grafito. La armonía es la que prevalece en la fase olfativa. A medida que el vino se va oxigenando gana en matices golosos que nos provocarán seguir deleitándonos.

En boca comprobamos lo que ya se nos anunciaba en nariz: pura armonía plena de matices, equilibrio y suavidad a la vez que una gran personalidad. Es un vino potente, pleno de sedosidad, complejo, y muy goloso. Se percibe que se podrá conservar en plenitud durante bastante tiempo. Es un vino largo que a cada sorbo nos irá dando nuevas informaciones. Un gran vino, sí, señor.

Pensamos que es un vino perfecto tanto para tomar con unas tapas de carnes y embutidos ibéricos como para acompañar a todo tipo de guisos de carne y de legumbres. Tampoco le van nada mal las carnes rojas, o unas buenas salchichas alemanas o centroeuropeas.

Disfruten de este gran vino elaborado a partir de una selección de las mejores uvas de los viñedos de la zona de Matanegra que con tanto mimo selecciona Fernando Toribio, el Vicente del Bosque de la vinicultura, si se nos permite la boutade.

Salud y vinos.

Los Alcornocales, la cuna del corcho

Posted in Blogueros de viaje, Curiosidades enológicas with tags , , on 05/12/2012 by vinoysequedo

Amig@s, hoy tenemos el placer de presentaros las maravillas de un paraje único como es el Parque Natural de Los Alcornocales que pudimos recorrer a pie en una reciente visita por la provincia de Cádiz. El paisaje es de postal, y su belleza legendaria. En nuestro recorrido tuvimos la suerte de toparnos con trabajadores que estaban “pelando” los alcornoques para extraerles el corcho que después disfrutaremos todos en las botellas de nuestros vinos más preciados. ¿Hay algo más bello que un alcornoque mostrando su alma color teja? A nosotros nos parece que ese cromatismo es difícil de igualar. Nos encanta. Esperamos que a vosotros también. Luchemos porque este prodigio de la naturaleza no se pierda por el economicismo reinante y rechacemos los mediocres tapones de silicona y derivados. Para más información podéis visitar nuestro post, ¡Ponle un corcho!

Vamos a deleitarnos con la naturaleza en su máxima expresión. Pasen y vean.

Un paseo por Bodegas Pedro Romero descubriendo el marco de Jerez

Posted in Blogueros de viaje, D.O. Jerez-Xèrés-Sherry, D.O. Manzanilla Sanlúcar de Barrameda, Fino y manzanilla, Vino Dulce with tags , , on 29/11/2012 by vinoysequedo

Hace pocas fechas tuvimos el placer de realizar un viaje recorriendo la provincia de Cádiz casi en su totalidad, pudiendo disfrutar largamente de sus preciosas sierras y playas, de sus variados parques naturales, y de sus tranquilos y cuidados pueblos y ciudades. Hubo alguna excepción un tanto desagradable pero a grandes rasgos todo resultó muy placentero. Contemplamos con sumo agrado el cuidado y mimo con el que los vecinos de los Pueblos Blancos conservan su bello patrimonio arquitectónico y natural; nos extasiamos recorriendo a pie los lugares más recónditos y bellos de los parques naturales de la Sierra de Grazalema y de Los Alcornocales; y nos dejamos seducir por el cariño y la hospitalidad de las gentes de Cádiz, de Sanlúcar de Barrameda, de Ronda (provincia de Málaga), de la Bahía de Cádiz, y de toda la franja que va desde Conil de la Frontera hasta Tarifa.

Todo el viaje fue muy enriquecedor a excepción de algunos detalles que nos dieron mucha pena. Resaltaremos dos a modo de ejemplo: uno, el abandono de los servicios públicos que están llevando a cabo algunos ayuntamientos de la zona, destacando por encima de todos el de Jerez de la Frontera, que se ha traducido en suciedad por doquier en cuanto uno abandona la zona más turística de la ciudad; y dos, la dureza de la crisis económica en zonas como Puerto Real y el Puerto de Santa María, a las que vimos muy deterioradas y deprimidas debido al hecho de que los astilleros se están muriendo, o mejor dicho, están matando los de siempre. Las buenas gentes de la zona no se merecen esto, y desde este humilde rinconcito nos queremos solidarizar con ellos. Se nos ocurre que en este momento de penuria económica es cuando las grandes bodegas del lugar podrían ayudar a sus localidades con algún tipo de inversión que haga que los jóvenes no tengan que abandonar sus ciudades para “buscarse la vida” en otras zonas. Lo decimos porque estas grandes bodegas han aprovechado muy bien los años anteriores para hacerse publicidad a través de los organismos públicos de turismo con el fin de promocionarse. En justa correspondencia, podrían echar una mano en estos momentos difíciles.

El viaje nos llevó a alojarnos durante cuatro días en Sanlúcar de Barrameda. Nuestra pretensión era estar cerca del Parque Nacional de Doñana, que finalmente no pudimos visitar por falta de plazas, el turismo alemán se nos adelantó (¿queda alguién en Alemania?), y poder visitar alguna bodega del marco de Jerez. Decidímos “pasar” de las grandes, y elegimos dos que nos parecía que reunían lo que estábamos buscando: calidad y tamaño mediano. Una de las visitas, la que hoy os vamos a contar, fue un rotundo éxito, la otra un rotundo fracaso, ya que los encargados de las visitas no nos dieron opción a visitarles. Ni siquiera tuvieron a bien escucharnos. No somos dados a hacer críticas negativas en este blog pero nos pareció tan mal el trato telefónico que nos dieron que queremos advertir a aquéllos de vosotros que tengáis la intención de visitar Bodegas Tradición de cómo se las gastan. Ya podrían preocuparse un poco de cómo se encuentran sus instalaciones y alrededores de la bodega antes de ser tan puntillosos con las visitas. No exageramos, la zona donde se encuentra la bodega parece un vertedero nigeriano. Os ahorraremos las fotografías.

Bodegas Pedro Romero. Casa fundada en 1860.

Todo lo contrario fue el caso de esta histórica bodega en la que nos trataron de maravilla. Nos hicieron una visita personalizada para los miembros del blog en la que aprendimos mucho de manera divertida y didáctica de la mano de Fernando Valencia Robles, el guía que nos descubrió multitud de secretos y anécdotas con un uso envidiable del idioma castellano, con esa preciosa sonoridad poética del acento andaluz occidental. Es todo un acierto por parte del marco de Jerez obligar a las bodegas a contar sólo con guías cualificados y titulados que saben de lo que hablan, no como ocurre en algunas bodegas de otros lugares de los que hoy no queremos acordarnos, en los que los guías realizan estas visitas como mejor pueden al carecer de conocimientos del mundo del vino.

En este recorrido por Bodegas Pedro Romero, además de las enseñanzas de Valencia Robles, pudimos probar algunos vinos espectaculares directamente de las barricas. Descubrimos cómo sabe la manzanilla Aurora en rama, ésa que aún no ha terminado el proceso de fermentación sobre lías (para más información ver posty cuyo permanente velo de flor debe ser roto introduciendo la venencia en el interior de la barrica. Sale un vino turbio de color dorado pálido con gran aroma floral y toque salino. Después tuvimos el placer de probar el Pedro Ximénez de la casa que ha envejecido durante 25 años en barrica. Increíble color oscuro y extasiante sabor dulce a uvas pasas, lleno de equilibrio y suavidad. Y, finalmente, comenzaron a sonar fanfarrias cuando Fernando nos hizo el honor de darnos a probar una copita del Oranger que esta bodega viene confeccionando, también sobre lías, desde 1860. El día en el que se acabe lo que queda en el interior de las cubas, este vino se terminará para siempre, porque en la actualidad no se puede repetir un elixir como éste; nadie sabría hacerlo de la misma manera. Y tenemos que deciros que solamente quedan tres barricas, para desesperación y pena de estos blogueros. Este vino fue un capricho de Doña Ana de Villarreal, esposa del fundador de la bodega, Don Vicente Romero Carranza,  y empezó a confeccionarse el mismo año de la fundación de la bodega. Se basó en los famosos orangerie de la época, que se creaban a partir de extractos de naranja y que eran muy populares en ese momento en las principales cortes europeas, pero bajo fórmula secreta de Ana de Villarreal. El vino que ha quedado tras más de siglo y medio de envejecimiento en roble americano es una delicia dulce que duele cuando se termina. Se trata de un vino generoso añejo dulce de color anaranjado con sutiles toques a naranja. Ni que decir tiene que antes de partir de la bodega nos hicimos con sendas botellas del Pedro Ximénez (que nos embotellaron allí mismo) y del Oranger, así como con otra de manzanilla en rama, que sólo dura unos tres meses desde que se embotella. Estaba muy rica servida muy fría. Fragante, frutal, llena de vida, y con ese toque a almendras tostadas y a sal que tanto nos gusta.

Como habéis podido observar echamos un ratito muy agradable en este templo del marco de Jerez. Os recomendamos vivamente una visita a esta bodega si os dejáis caer por Sanlúcar de Barrameda o alrededores. La experiencia valdrá la pena.

Antes de terminar permitidnos un pequeño consejo en clave de humor para evitar que os miren con recelo en la zona: si os encontráis en Sanlúcar de Barrameda pedid manzanilla, nunca un fino, y viceversa si estáis por Jerez. En cada lugar lo suyo. Los integrantes del blog nos decantamos por la manzanilla. La solución estando en Jerez fue pedir amontillados u olorosos.

Salud, amigos.

Madre del Agua 2010, ¡Madre de Dios!

Posted in 16€ - 20€, Blogueros de viaje, D.O. Ribera del Guadiana, Tinto crianza with tags , , on 22/11/2012 by vinoysequedo

Coupage de 1+3: 70% Garnacha Tintorera, 10% Garnacha Común, 10% Cabernet Sauvignon, y 10% Tempranillo. 9 meses de crianza en barricas nuevas de roble francés y americano. 15 meses en botella.

Sí, amigos, la expresión del título de este artículo es la que usamos cuando probamos este vino genial durante la cata que nos regaló su autor, Fernando Toribio, en su domicilio, y a la que hacíamos referencia en el post anterior. Allí os decíamos que la belleza se podía encontrar hasta en el “simple” hecho de degustar un gran vino. Y lo mantenemos, puesto que durante esos instantes tan gratos sentimos sensaciones indescriptibles que nos llevaron a emocionarnos junto a Fernando, al que conocíamos sólo de referencia, y al que descubrimos durante los tres días que compartimos con él en la magnífica Comarca de Matanegra, en la provincia de Badajoz. Toribio es, simplemente, un artista. Creemos que una persona que es capaz de hacer vinos tan buenos y variados no merece menos que ese título. Perdonadnos el “síndrome de Estocolmo” que padecemos, pero nos ha ganado para la causa. Y lo ha hecho porque en ningún momento ha usado la falsa modestia ni la arrogancia. Él sabe que hace grandes vinos pero no se jacta de ello como hacen otros, que sin llegar, ni por asomo, a sus cotas, hablan como si el vino lo hubieran inventado ellos. Por eso definimos a Toribio como “orgullo y pasión extremeño” ; da valor a lo que hace sin caer en pedanterías. Se nota que vive para hacer buenos vinos y eso se transmite a sus creaciones, tanto en Bodegas Toribio como en Pago Los Balancines. Es autor, entre otros, de la saga Huno, del divertido Crash, y del reverenciado Salitre, que es la única de sus creaciones que no hemos podido probar aún, y que dedicó al músico Quique González.

Madre del Agua es un capricho. Su nombre está inspirado en el poema “Madre Agua” del poeta madrileño Juan Vicente Piqueras. Probarlo es un lujo al alcance de todo el mundo, puesto que su precio no es prohibitivo. Desde nuestro punto de vista es el mejor vino extremeño que hemos probado hasta la fecha y uno de los mejores de los que se realizan en nuestro país, y eso son palabras mayores.

Probemos esta delicia.

Al servir el vino en la copa observamos que tiene color cereza con ribete granate y una lágrima persistente que llena el cristal. Es un vino de capa alta. Antes de desnudarlo ya nos han gustado sus ropajes.

En nariz es un vino complejo que conjuga los toques dulces y cremosos a vainilla y a torrefacto que le aporta la madera con los matices especiados y a mermelada de frutas rojas que al rato se vuelven licorosos y muy sensuales.

En boca es muy potente y sabroso, predominando los toques golosos combinados con las frutas negras que al final se van haciendo licorosas y muy agradables. Tiene gran amplitud y un gusto final tan redondo que uno no quiere que se acabe jamás esta ambrosía. Ni que decir tiene que el equilibrio es perfecto, con una acidez adecuada. Dan ganas de fumarse un habano pausadamente mientras se degusta esta joya. Recomendamos este vino para una larga y tranquila conversación junto a amigos de verdad, o para compartir momentos románticos con esa persona especial. Abstenerse insensibles y acelerados.

Consideramos que Madre del Agua no necesita alimento alguno para ser acompañado aunque le pueden ir muy bien las carnes y embutidos ibéricos, los quesos golosos, guisos extremeños como la carrillera o la caldereta de cordero, así como algunas pastas, tanto las que se hierven con sal, como las dulces.

Como podéis ver, nos hemos enamorado de este vino hasta las trancas. Sabemos que su creador nunca nos defraudará haciéndonos sufrir mal de amores.

Si alguien osa decir que no le gusta este néctar que vaya eligiendo padrinos y armas y nos batiremos en duelo al amanecer.

Disfrutad de este grandioso vino. A pesar de la que está cayendo aún hay cosas bellas por las que merece la pena seguir adelante.

Salud, y hasta pronto.

Bodegas Toribio. Pasión y orgullo extremeño

Posted in Blogueros de viaje, Curiosidades enológicas with tags , , , on 15/11/2012 by vinoysequedo

Dedicado a Fernando Toribio y a su mujer, Fernanda. Gracias por vuestras atenciones y generosidad durante esos tres días de noviembre.

Que alegría volver a tener contacto con todos vosotros después de algún tiempo en el que los integrantes del blog hemos estado viajando por distintos puntos del sur y del oeste del país a modo de vacaciones tardías puesto que este año no pudimos disponer de veraneo por “culpa” del trabajo, ese lujo cada vez más precario que tanto escasea en estos tiempos.

En sucesivos posts os iremos contando las partes de nuestro viaje en las que aprovechamos para visitar algunas bodegas y degustar algunos vinos que creemos merecedores de dar a conocer en este rinconcito que cada día cuenta con más amigos, algo que nos llena de orgullo y satisfacción, que diría aquél.

Hoy comenzamos con la entrañable visita que realizamos a Bodegas Toribio, situadas en la localidad pacense de Puebla de Sancho Pérez, muy próxima a Zafra. Nos alojamos en los apartamentos que la familia Toribio tiene en la parte superior de su casa de reciente construcción en las inmediaciones de la Ermita de la Virgen de Belén, pegada literalmente a los muros de la declarada como plaza de toros más antigua de España, y por ende, del mundo. Eso al menos anuncian los folletos turísticos, aunque a lo largo de nuestros numerosos viajes (muchos de ellos por motivos laborales, que no es cuestión de parecer presuntuosos) nos hemos encontrado con similares anuncios: no hay localidad que se precie que no diga que tiene alguna cosa más antigua que los demás, ni taberna o bar de copas que no señale que allí estuvo Hemingway regándose por dentro. El amigo Ernest debía bilocarse día sí y día también.

Como el tiempo no acompañaba en absoluto nos refugiamos con sumo placer en el conocimiento exhaustivo de los vinos que crea Fernando Toribio en la bodega que lleva su nombre y en Pago Los Balancines, donde es socio y “alma mater” de los caldos que allí se elaboran. Fernando nos dedicó casi un domingo entero a mostrarnos sus vinos y a contarnos muchos de los secretos de su elaboración en la propia bodega donde comenzó su aventura hace cerca de 28 años cuando su padre le dejó al cargo de la misma para que cumpliera su sueño y nos regalara años después vinos tan sublimes. En esa vieja bodega enclavada en pleno centro de la Puebla, en la que la vista se nos perdía entre añejos depósitos de cemento aún llenos de vinos en plena fermentación y algunos que ya esperaban su trasiego a las barricas, pudimos probar casi todos los vinos del artesano extremeño directamente del depósito en una divertida ceremonia en la que los integrantes de Vino y se quedó y el bodeguero introducíamos en cuclillas las copas de cristal por la parte superior del depósito llenándonos las manos de vino, algunos de ellos realizando aún la fermentación maloláctica. Fue todo un éxtasis para los sentidos descubrir los vinos de las distintas uvas que nos dejó probar en ese paseo por la bodega. Nos encantaron todas y al que suscribe, sobretodo, la syrah. Incluso intenté convencer a Fernando, creo que con escaso éxito, de que creara un monovarietal de esta uva; esperemos que si un día le da por hacer un syrah 100% se acuerde de nosotros. Los vinos blancos de uvas macabeo y chardonnay los tomamos directamente de las barricas. El macabeo, sin estar terminado aún, estaba mejor que muchos de los vinos blancos que hemos probado en botella.

La experiencia de probar los vinos en pleno proceso de elaboración directamente de los depósitos fue algo increíble y muy didáctico ya que nos enseñó el camino completo por el que van pasando los distintos vinos hasta terminar en la botella. A medida que probábamos de los distintos depósitos íbamos reconociendo los vinos en que terminarían convirtiéndose esos líquidos intensamente rojos, plenos de aroma y sabor. Y eso no es algo baladí, porque Toribio es de la opinión de que los vinos se hacen en el campo cuidando las vides para que den uvas ricas que haya que “retocar” lo menos posible en la bodega.

La degustación acabó por la tarde en la casa de los Toribio en la que tienen habilitada una sala en la que se muestran todos los vinos creados por Fernando. Dejamos para un próximo post las joyas que allí pudimos probar. Sólo diremos que en un momento de la cata la emoción nos pudo. La belleza puede estar presente en el sólo gesto de tomar unos vinos sublimes junto a su autor y sentir que la emoción embarga a los presentes.

Salud.