Señorío de Astobiza 2013, el txakoli que engancha

Coupage de 70% de Hondarribi Zuri, 15% de Petit Courbu y 15% de Gros Manseng. Permanece en la bodega embotellado durante dos o tres meses antes de comercializarse.

En Vino y se Quedó seguimos intentando cumplir con la promesa de dar a conocer todas y cada una de las denominaciones de origen, vinos de pago y vinos de la tierra con los que afortunadamente contamos en España. Es una ingente tarea puesto que son más de ciento treinta, pero es una labor muy gratificante y, sobre todo, provechosa para el espíritu. Hoy se estrena la D.O. Chacolí de Álava-Arabako Txakolina, la más pequeña de las tres denominaciones txakolineras que tenemos en España. Bienvenida.

Y lo hace con un vino cautivador que nos ha hecho cambiar la opinión negativa que teníamos del txakoli hasta el momento. Esta impresión es seguramente injusta, por haber probado pocos y ser una muestra insuficiente. Nos habíamos dejado engañar por los txakolis malotes que se sirven aún en muchas tabernas vascas. El Señorío de Astobiza 2013 son palabras mayores, y le agradecemos mucho que nos haya sacado de nuestro error. Aún estamos aprendiendo. Nunca se conoce todo, aunque parezca que algunos críticos vinícolas se amamantaron con vino, y de chupete usaron un tapón de corcho.

Y también nos ha dado a conocer nuevas uvas que nos han parecido una maravilla de la delicadeza, ya que aportan mucha frescura y suculentos matices. Aún no habíamos probado, al menos conscientemente, las variedades Petit Courbu y Gros Manseng. Ambas tienen su origen en la zona suroeste de Francia, y más concretamente en la Gascuña. Intentaremos seguir profundizando en su conocimiento.

Diseccionando el Señorío de Astobiza 2013 

Este vino ha surgido de un solo viñedo de diez hectáreas ubicado en la localidad alavesa de Okondo (Oquendo en castellano), que posee un singular microclima que ayuda a la perfecta maduración de las uvas. El viñedo, plantado entre 1996 y 2004, cuenta con orientación sur y se localiza en plena montaña de la zona del Valle de Aiala, a unos doscientos metros de altura y a unos diez kilómetros del mar. Los Montes de Bilbao al norte, y la Sierra Salvada al sur, le protegen de las tormentas. El resultado final es un vino moderno que engancha y apetece en cualquier momento.Señorío de Astobiza

Este txakoli es de color amarillo pálido con reflejos verdosos. Muy limpio y brillante. Se hace la boca agua al contemplarlo en la copa.

Al llevarlo a la nariz lo encontramos muy fresco y frutal, destacando los aromas a frutas blancas, como la pera conferencia y la manzana verde, así como las notas cítricas de pomelo. Se adivinan matices de melocotón.

En la boca se expresan todas las particularidades de las variedades de uva empleadas en su elaboración. La entrada es seca, ácida y punzante, con un final a lima y pomelo. Es mineral y sabroso, y deja la boca limpia y muy fresca. Percibimos una sensación aromática y algo amarga al final. Es largo y persistente, además de muy elegante. Es de esos vinos que invitan a pimplarse la botella sin miramientos.

Es ideal para combinar con todo tipo de pinchos como los que se preparan en el norte de España, pero nosotros lo vemos perfecto para tomar junto a sushi y makis. Obviamente, con pescados y mariscos al natural irá muy bien. Para la época del año en la que nos encontramos es un vino excepcional. Perfecto para tomar a la fresca. Nuestro consejo es tener un par de botellitas preparadas porque sólo con una nos quedaremos cortos.

Una bodega que protege el medio ambiente 

En Vino y se Quedó somos partidarios de que a la vez que las bodegas elaboran buenos vinos se preocupen del cuidado del entorno natural que las rodea. Es indispensable que esto sea así. En Señorío de Astobiza han decidido dejar la mínima huella posible en el medio rural contando con la mejor tecnología. Disponen de depuradora y potabilizadora para minimizar el impacto ambiental. Además, Jon Zubeldia y su equipo cuidan de la vegetación de los alrededores del viñedo para que la fauna autóctona no se vea amenazada.

Afortunadamente, cada vez son más los elaboradores de vino que se dan cuenta de que defensa de la naturaleza debe ser una de las prioridades de los trabajos en el campo. Si el campo está vivo y sano la uva lo estará también y el vino resultante será mejor. Es preferible ganar un poquito menos de dinero al año que dejar de ganarlo para siempre. ¿Tanto cuesta entender esto?

La bodega comenzó a rodar en 2006 y es una de las culpables de que el txakoli haya mejorado tanto en los últimos años. Esperemos que os guste y que nos lo hagáis saber con vuestros comentarios. Nosotros lo descubrimos en la tienda online de vinos Bodeboca.

Salud y buenos vinos, amigos.

 

 

 

 

 

 

 

 

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